El TIAR y la neutralidad del Canal de Panamá

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Por Cecilio E. Simon E.
Redacción de Bayano digital

De acuerdo al comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá, emitido el 19 de septiembre de 2019, “la delegación panameña participó activamente”, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en una serie de reuniones para ventilar la crisis de Venezuela, entre ellas la del Órgano de Consulta para la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), de la OEA.

El TIAR fue creado en 1947 y representa un cuestionado mecanismo de la guerra fría, para una supuesta confrontación con una potencia extracontinental. Esa coalición, que incluye a los ejércitos latinoamericanos, ha sido convocada en 22 ocasiones, principalmente para actuar contra Cuba. Sin embargo, su efectividad fue negada durante la Guerra de Las Malvinas.

Pese a su participación “activa” en las reuniones del TIAR, el nimio comunicado de la Cancillería panameña señala que evalúa medidas que no conlleven a una intervención militar.

La salvaguarda declarativa del gobierno de Panamá, va en sentido contrario a los pronunciamientos del presidente estadounidense, Donald Trump, que de manera reiterativa manifiesta que en el caso de Venezuela, “todas las opciones están sobre la mesa”, y la invasión es una de ellas.

Bayano digital denunció previamente la planificación del Comando Sur de Estados Unidos para invadir a Venezuela, denominado Plan to overtrhow the venezuelan dictatorsiph “Masterstroke” (Plan para derrocar a la dictadura venezolana “Golpe Maestro”), del 28 de febrero de 2018.

En el mencionado plan se asignan a Panamá responsabilidades logísticas, de inteligencia, vigilancia electrónica y despliegue de las fuerzas estadounidenses en la provincia de Darién.

El plan prevé “Usar las instalaciones del territorio panameño para la retaguardia”. Las antiguas bases aéreas de Río Hato, Howard y Albrook, el campo de aterrizaje y los hangares del Centro Regional Humanitario de las Naciones Unidas, transferidas por Estados Unidos a Panamá, servirán para la logística y la movilización de aviones de combate helicópteros y transportes blindados.

De acuerdo al Plan Maestro, “Panamá está obligada, junto a otros países de la región, a contribuir con un mayor cantidad de tropas, para hacer uso de su proximidad geográfica y experiencia en zonas selváticas.

En ese contexto, es contradictorio que el gobierno de Panamá declare estar en desacuerdo con una intervención militar a Venezuela y participe en las reuniones del TIAR “activado” por Estados Unidos para “desarrollar la operación militar bajo bandera internacional, patrocinada por la Conferencia de Ejércitos Americanos, bajo la protección de la Organización de Estados Americanos”, como establece el plan del Comando Sur.

La principal hipótesis de guerra para la activación del TIAR es la confrontación entre Colombia y Venezuela. México no forma parte de esa alianza militar desde el 2002, Uruguay se retiró. El ejército de Brasil señaló, de manera contundente, que no participará en una invasión a Venezuela. ¿Qué compromisos mantienen a Panamá atada al TIAR? Conviene saber pronto la respuesta a esa pregunta puntual.

Los costos políticos y humanos de un conflicto regional serán incalculables para Panamá, en relación con las obligaciones asignadas en el “Masterstroke” del Comando Sur, que “obliga” a participar, incluso con tropas, en la invasión no negada por Estados Unidos a Venezuela. La beligerancia del gobierno panameño en el TIAR, pone en riesgo la neutralidad del Canal de Panamá y podría provocar, incluso, la ocupación del territorio de este país por el Ejercito de los Estados Unidos y, con ello, la desnaturalización de los Tratados Torrijos Carter.

El gobierno de Panamá deberá revisar los compromisos asumidos por la administración del ex presidente Juan Carlos Varela y su política “exterior de continuidad” hacia Venezuela. La hoja de ruta la han trazado México, Uruguay y el ejército de Brasil.

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