El pensar juntos, libera

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Geraldine Emiliani

Geraldine Emiliani
Psicóloga clínica

Un grupo de ciudadanos nos hemos reunido a conversar sobre la corrupción y cómo combatirla, y analizar el comportamiento nada edificante de los políticos y servidores públicos que no cumplen con sus obligaciones constitucionales. Vimos con agrado el ampliar nuestra intención y objetivos al invitar a otros grupos de ciudadanos respetables para unir fuerzas que nos lleven a un solo camino sin demeritar otras convocatorias y movilizaciones que se estén realizando, que son de suma importancia y que todos debemos participar y apoyar.

El objetivo principal de estos encuentros es el de conocernos, comunicarnos, aprender a escucharnos, unir fuerzas, tener fe y estrechar vínculos de confianza y evitar las descalificaciones entre nosotros. Proyectarnos hacia el futuro en un lenguaje y actitud positiva ante un sistema político infame y contaminado, que es parte del ambiente y que tiene que ver con la calidad de vida del panameño.

Unidos nos hemos trazado una lucha frontal contra la corrupción que ha destruido casi todas las instituciones, y en contra de los adversarios y enemigos de este país que no admiten corrección alguna y que siempre creen tener la razón por sus actitudes pretenciosas y arrogantes.

Y es por ello que debemos aprender a construir la confianza entre los buenos ciudadanos con conciencia cívica y participación ciudadana. Poco a poco se llega adonde queremos llegar: a ese gran diálogo nacional. Hemos logrado con muy pocas diferencias que grupos antagónicos se sienten y dialoguen. Es más lo que nos une que lo que nos separa.

Un grupo de personas reunidas en un estado de presencia genera un campo energético colectivo de gran intensidad. Además de elevar el grado de presencia de cada miembro del grupo, ayuda a liberar la conciencia humana colectiva de su actual estado de sumisión mental.

En estos movimientos no hay caciquismo. Una mesa balanceada con distintos bloques ideológicos. Y hemos empezado por hacernos sentir mediante conversatorios, dos con bastante aceptación, y seguiremos por ese camino por el momento. El primer conversatorio “Qué es la corrupción y cómo combatirla”, llenó las expectativas, lo mismo el segundo conversatorio “El Panamá que tenemos”, y ya nos preparamos para el tercero, “El Panamá que queremos”.

La idea es ver con luces largas lo que le conviene al país. Se hace necesario un cambio en el sistema político actual para aproximarse a las transformaciones imperiosas para el desarrollo del país y así estructurar ese proyecto nacional tan necesario para convertirnos en un país de primer mundo.

También me he de referir a otro movimiento llamado Movimiento No Reelección. Su objetivo principal: la precaria situación de nuestras instituciones y el mal comportamiento de los políticos y servidores públicos ha hecho que un grupo de ciudadanos independientes promueva la no reelección de todo político que haya promovido o realizado actos clientelistas, antiéticos o claramente delincuenciales.

No es posible un cambio real con los mismos políticos que no han velado por los intereses del pueblo al que juraron representar y que siguen enquistados en las instituciones sin cumplir con sus deberes constitucionales. Los ciudadanos debemos cambiar radicalmente nuestras posiciones políticas, comenzando con no volver a elegir jamás a quienes nos han perjudicado, y exigirles que nos rindan cuentas.

Para muchos políticos entenderla tal como debe ser, más bien es lo contrario, y lo que produce es un cortocircuito que los aleja de su verdadero sentido y valor humano, dejando una estela de amargura y frustración en la población por estar condenados a intereses personales cuando de dinero, ostentación y poder se trata.

Estamos saturados de argumentos racionales individualistas. Largas y complejas cadenas verbales se apoderan del mensaje y lo enfrían hasta tal punto que lo desconectan de las personas a las que va dirigido. Cuántos más sectores sociales comprendan que el pensar juntos con independencia de criterio ideológico, donde se respete la libertad personal y colectiva, sin ofensas de ningún tipo, entonces estaremos edificando la vida democrática.

 

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