El capitalismo financiero necesita un nuevo Marx

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Carlos Marx vuelve a desnudar al capitalismo.

El capitalismo financiero necesita un nuevo Marx

Por Ebrahim Asvat

La semana pasada, se llevó a cabo una conferencia internacional Anti corrupción conjuntamente con la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación. Para todo analista o estratega político, es un encuentro necesario. Lamento que el Gobierno Nacional no hizo presencia, ni se encontraban ministros y personalidades del gobierno en tan importante evento internacional. Más aún, cuando la República de Panamá ha estado haciendo noticia en el mundo por los famosos Panama Papers y las declaraciones de algunos personeros extranjeros sobre nuestra plataforma de servicios internacionales. La gran mayoría de las presentaciones por los periodistas del mundo estuvo relacionada con la corrupción política.

El uso de sociedades y otros instrumentos jurídicos para actividades ilícitas o de evasión fiscal, es la parte marginal de todo esto embrollo internacional. La realidad es que la corrupción en el mundo especialmente la relacionada con la apropiación de fondos públicos es la actividad de los políticos en el poder. Inclusive de esos mismos que salen a criticar el uso de sociedades offshore como lo pudieron demostrar periodistas ecuatorianos en el escándalo de la corrupción en el sector petrolero.

Tanto la corrupción política como la evasión fiscal son un contubernio entre la clase política y las empresas multinacionales. Estos son los componentes más perjudiciales y más hipócritas en toda esta avalancha mediática que revienta la cuerda en las pequeñas islas y países de baja tributación. Si pudieran ser cambiadas las conductas de los políticos y de las multinacionales, tanto el tema de la corrupción como el tema de la evasión fiscal, serían temas marginales.

Lamentablemente, hay mucho de espectáculo en esta materia y, como país, no nos podremos desligar anclados en viejas prácticas. Es loable la labor que vienen realizando los periodistas de investigación alrededor del mundo, denunciando las componendas realizadas para robarles a los países sus riquezas y sus ingresos. Pero, en realidad, hace falta un Marx que elabore una nueva ideología económica y social y sirva de plataforma de cambio. No tanto para sustituir la economía de mercado o la institucionalidad democrática, sino para lograr ajustes y cambios, tanto éticos como de equidad social.

Recuerden que por Marx, el capitalismo como sistema económico se ajustó y asimiló conquistas sociales, respetando la dignidad humana. Marx llenó un vacío que logró limitar el trabajo a ocho horas, el descanso semanal, el derecho de los trabajadores a vacaciones, la eliminación del trabajo infantil, la liberación de los pueblos colonizados y se oyera la voz de los destituidos pues quienes entregaban su mano de obra por un salario eran vistos como unidad de producción y no personas.

El capitalismo necesita el espectro de una alternativa creíble para ir moldeándose. Sin esa amenaza, es muy difícil pretender que los nuevos agentes del capitalismo (multinacionales y financistas) reciban el mensaje de la sociedad. Hay una propensión del capitalismo de tornarse delincuencial, y eso debe ser evitado para el bien de la humanidad.

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