Dos causas por las que EEUU y China pueden reanudar el “fuego cruzado”

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China se lanza a la conquista de la red 5G.

Sputnik

El comercio exterior de China batió un nuevo récord en 2018 al superar los 4,4 billones de dólares. ¿Qué obstáculos podrían impedir al país asiático repetir este éxito en 2019?

Las importaciones chinas aumentaron en 2018 en tan solo un 0,7%. El combustible es el único bien comercial del que Washington tuvo superávit con China el año pasado. No obstante, a partir de octubre, las empresas chinas dejaron de comprar a EEUU petróleo y gas natural licuado.

Sin ilusión

La demanda de petróleo estadounidense en China se vio debilitada no solo por la guerra comercial, sino también por los altos gastos de transporte, que convirtieron los suministros transoceánicos en algo poco rentable.

“Las empresas chinas tuvieron pocos incentivos para comprar oro negro estadounidense debido a la disponibilidad de materias primas de Irán y Rusia”, declaró a la agencia Reuters el analista Seng Yick Tee, de la consultoría SIA Energy.

Según Reuters, China dejó de importar petróleo estadounidense en octubre y en noviembre de 2018. No obstante, las importaciones de crudo en octubre crecieron un 32% hasta alcanzar un volumen de 40.800 millones de toneladas –9,61 millones de barriles diarios–, según los datos publicados por la Administración General de Aduanas de China. De este modo, Rusia, Irán y Arabia Saudí se convirtieron en los principales suministradores de crudo para el gigante asiático.

La situación con el gas natural licuado discurrió por los mismos derroteros. En 2018, las exportaciones de gas natural licuado en EEUU se redujeron paulatinamente, y en octubre cesaron por completo. Rusia, Australia y Catar compartieron entre sí la parte de mercado previamente ocupada por el país norteamericano.

El portavoz de la Administración General de Aduanas de China, Li Kuiwen, comunicó que el crecimiento de comercio exterior de China se ralentizará en 2019 debido al establecimiento de un severo ambiente en el exterior. Una de las principales causas de esta disminución es el avance del proteccionismo.

“En otras palabras, Pekín no tiene ilusiones acerca del final exitoso de las negociaciones con EEUU y se prepara para restablecer la fase activa de su enfrentamiento”, escribe el periodista ruso Maxim Rúbchenko en su artículo para la edición rusa de Sputnik.

El 1 de diciembre, el presidente de EEUU, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, se pusieron de acuerdo para tomarse una ‘tregua de 90 días’ en la guerra comercial. Hasta el 1 de marzo, Washington y Pekín tienen que firmar el nuevo acuerdo y, si no lo hacen, los aranceles del 10% impuestos a algunas importaciones chinas –estimadas en 200.000 millones de dólares– aumentarán al 25%.

Sin presupuesto no habrá negociaciones

Las partes involucradas en estas negociaciones tropezarán con una serie de obstáculos en el futuro. El cierre de Gobierno que se produjo en EEUU a causa de la crisis presupuestaria será uno de ellos, considera el autor del artículo.

“La mayor parte de funcionarios del Departamento de Comercio de EEUU se vio obligada a irse de vacaciones no remuneradas, por lo que no hay nadie que pueda preparar las negociaciones con los chinos”, recalca.

Además, el cierre del Gobierno puede continuar hasta febrero y los analistas más pesimistas predicen que Trump y el Congreso de EEUU no se pondrán de acuerdo respecto al nuevo presupuesto hasta la llegada de la primavera.

“En este caso no habrá negociación alguna y la guerra comercial se reiniciará automáticamente a partir del 1 de marzo”, destaca.

Ambiciones perniciosas

El segundo obstáculo es el caso de Huawei. El juzgado canadiense tendrá el 6 de febrero que decidir acerca de la extradición de la hija del fundador de Huawei y ejecutiva financiera de esta empresa de telecomunicaciones, Meng Wanzhou. Meng fue detenida en Vancouver (Canadá) el 1 de diciembre de 2018 a petición de Estados Unidos.

Rúbchenko opina que tanto Washington como Pekín fingen que el arresto de Meng no tiene nada que ver con sus disputas comerciales. No obstante, los medios de comunicación de ambos país vinculan este caso a su carrera tecnológica. Hoy en día, Huawei es el líder mundial en el desarrollo de telefonía móvil de quinta generación 5G.

Según la empresa de investigación IHS Markit, los ingresos obtenidos gracias al desarrollo del 5G alcanzarán los 11.000 millones de dólares en 2022. Esta es la razón por la que los estadounidenses no quieren que Huawei –que promete organizar la comercialización de pleno valor del 5G ya en 2020– se convierta en líder mundial.

«Precisamente por eso, Washington desencadenó una guerra no anunciada contra la empresa china, empleando métodos de lucha tales como las acusaciones de espionaje y el arresto de Meng Wanzhou», asegura.

Rúbchenko considera que los planes del gigante asiático en el ámbito del desarrollo de las altas tecnologías parecen ser el mayor obstáculo que impide a las partes poner el punto final a la guerra comercial.

En agosto, Donald Trump obligó al Comité de Inversiones Extranjeras de EEUU (CFIUS, por sus siglas en inglés) a controlar los intentos emprendidos por parte de los extranjeros para adquirir valores de las empresas emergentes de EEUU y exhortó a bloquear acuerdos semejantes en caso de que estos amenazasen con provocar una fuga de tecnologías.

“Evidentemente esta medida está dirigida contra los inversores chinos que, hasta la fecha, invertían miles de millones de dólares en compañías de alta tecnología de EEUU”, recalca.

El abogado Nell O’Donnell comunicó a la agencia Reuters que los contratos que involucraban a empresas, compradores e inversores chinos “prácticamente se habían parado”.

En diciembre, el gigante asiático implantó medidas recíprocas contra EEUU al publicar una lista con 147 sectores de su economía a los que prohibió o limitó el acceso de los inversores extranjeros.

“Está claro que es casi imposible arreglar todas estas discrepancias en tres o cuatro rondas de negociaciones. Por eso la reanudación de la guerra comercial entre China y EEUU con el aumento total de aranceles se hace casi inevitable”, concluye el autor del artículo.

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