Contextualidad comunicativa: aislamientos tergiversados contra el pensamiento crítico

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La manipulación de los medios influye en el comportamiento individual y colectivo.

Por Claudia Gabriela Figueroa Pino

La práctica cotidiana de presentar el acontecer a través de sucesos aislados en impactos mediáticos desde las empresas de información masiva, es lo que supuestamente atrae a las masas comunicadas. La ciudadanía panameña es testigo, en su mayoría víctima inconsciente, del manejo de los medios de comunicación social multiplicado en las redes sociales.

Esos hechos aislados son las noticias. Por ejemplo, el caso de “la paralización del tránsito de naves a través el Canal de Panamá por trabajadores”. Desde la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), se divulga esa información como argumento contra los trabajadores sindicalizados del Canal, quienes según su punto de vista “intentaban seguir los procedimientos aprendidos, para efectuar un tránsito seguro por las nuevas esclusas”. Además de éste, hay otros hechos que completan esa historia que finalizó con el despido de varios trabajadores por parte de una de las empresas más poderosas del país, que mantiene un régimen laboral especialmente estricto.

Otros ejemplos que fueron noticias: La madre que sometió a correazos a su hijo mientras, supuestamente, se dirigía a participar de los saqueos que se dieron al finalizar la marcha organizada para llamar la atención del Gobierno, el 13 de marzo en Colón. A los molecularistas de las empresas de información, les fascinó ese hecho aislado y lo presentaron casi como la solución a los problemas de Colón, sin contar siquiera una parte de la historia de las familias coloneses, ni los problemas de ciudad de Colón que provocaron los hechos ese día, menos la responsabilidad del Gobierno. El mensaje: Colón no necesita políticas públicas ni diálogo, sino un buen correazo.

La presentación de esos hechos fuera de contexto, sin más datos, despoja a la ciudadanía de la posibilidad de entender lo que sucede en el país. Ante la frecuente falta de información, termina no sólo por aceptar los hechos como caprichos o heroísmos individuales sin causa, sino que suprime su capacidad de contextualizar y analizar la realidad.

Una ciudadanía que en su mayoría deja de comprender el entorno donde vive, puede terminar aislándose. Lo que impide que comprensivamente analice su presentividad con criteriedades propias a sus circunstancias. Por ello, es que deja el tablero despejado a quienes manejan las fichas del poder. Todo esto, sólo con el manejo sesgado de la información en un contexto escaso de pensamiento crítico, subestimado por las instituciones educativas.

Esos hechos arriba aludidos pueden randomizarse (aleatorización) al terreno de la Educación Superior, al reflexionar sobre la relación que puede existir entre la descontextualización informativa, que se promociona a través de los medios masivos de información, y el insuficiente raciocinio que observan los profesores en los estudiantes dentro de las aulas universitarias.

Desarrollar pensamiento crítico desde las instituciones universitarias, a pesar de los contenidos fragmentados y poco significativos difundidos de manera permanente por los medios masivos de información en Panamá, es uno de los retos urgentes para que la ciudadanía panameña vuelva a comprometerse con el proyecto endógeno de país democrático, como lo tuvimos en las décadas previas a la recuperación de la soberanía total sobre el territorio de la antigua Zona del Canal.

La pregunta es ‒¿cómo?‒ en el proceso educativo cambiamos las conductas de los profesores de hoy, en cuanto a creer “que aprendieron” por procesos educativos conductivos en proyectos constructivistas y significativos, pero, sobre todo, participativos. Bueno, en realidad la pregunta es ¿por qué no lo hacemos? si eso es lo que recomienda la literatura reciente sobre Educación, donde se indica que tanto la enseñanza como la evaluación son procesos, y no un momento, que, además, tienen que ser contextualizados.

Revisar el proceso que se desarrolla en las aulas de universitarias, no sólo con resultados en cifras o notas, superar los obstáculos institucionales y didácticos que trastocan el desarrollo de la capacidad de análisis, el pensamiento crítico y el compromiso de estudiantes y egresados con el país, es imperante para que, como proyecto social, la Universidad de Panamá devuelva al pueblo panameño la ciudadanía y la capacidad para transformar el estado actual de desigualdad y exclusión, en futuros estados de bienestar social para la mayoría de la población.

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