Científico panameño insta a luchar contra los microplásticos

El polietileno de baja densidad (LDPE por sus siglas en inglés) es la fuente más abundante de la contaminación por microplásticos en todo el mundo. Panamá se prepara para prohibir el uso de bolsas plásticas de un solo uso.

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Dr. Daniel Suman, de la Universidad de Miami. (Foto Bayano).

Por David Carrasco

Los microlásticos representan una seria amenaza a la salud humana y animal, y necesario que los países de Latinoamérica adopten medidas eficientes para dejar de consumir bolsas y botellas plásticas que van a dar a ríos y mares, dijo a Bayano digital el profesor panameño Daniel Suman, especialista en asuntos y políticas marinas en la Ley de Miami, Estados Unidos.

Suman, quien es además docente en la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami, subrayó que hace 10 años había una percepción generalizada de que los plásticos eran un problema de impacto estético en las playas de interés turístico, pero desde hace un lustro los científicos admiten que esos materiales representan un grave problema ambiental en todo el orbe.

“Los microplásticos absorben sustancias tóxicas. Ellos son productos hidrofóbicos que absorben pesticidas como DDT, Dieldrina y otros químicos, mientras suben a la cadena alimenticia. Cuando consumimos peces grandes, aumenta la concentración de esas sustancias”, precisó el investigador quien asesora a varias instituciones vinculadas a estudios acuáticos y proyectos oceánicos en China y Vietnam.

Pequeños animales que consumen microplásticos son devorados por otros mayores y comienza así el traslado a lo largo de la cadena trófica o alimenticia. Esas sustancias tóxicas acumuladas en los tejidos de los seres vivos en los mares pueden derivar en enfermedades en humanos que consumen alimentos marinos, como  diversos tipos de cáncer y trastornos del sistema nervioso, previó Suman.

De hecho, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) utiliza el parámetro de menos de 5 mm de diámetro para clasificar a los microplásticos que provienen de una gran variedad de fuentes, incluidos los cosméticos, ropa, artes de pesca, deshechos plásticos de uso cotidiano y procesos industriales.

En la actualidad, son identificados los microplásticos primarios, fabricados para ser utilizados en diversos productos, y los microplásticos secundarios, que derivan del proceso de deterioro de desechos plásticos más grandes, como las partes de plástico macroscópicas que conforman la Isla de basura del Pacífico.

Suman aclaró que las investigaciones en el ámbito oceanográfico han demostrado que en el centro del Pacífico Norte hay un gran basurero de plástico que alcanza a crustáceos, tortugas marinas, peces y cetáceos. Añadió que la contaminación marina es visible en países del Pacífico, como China, Vietnam, Tailandia, Filipinas, Indonesia y Malasia, más que en el Mar Caribe, que es un brazo del Atlántico.

Investigadores del Instituto de Ciencia e Ingeniería del Fondo Oceánico de la Academia China de Ciencias recogieron muestras de agua y de sedimentos en el sur de la fosa de las Marianas del Pacífico, a profundidades de entre 2.500 y 11.000 metros. En el fondo oceánico, hay una presencia de microplásticos en cantidades que van desde 2,06 a 13,51 piezas por litro, y que es mayor a los depósitos de basura en la superficie.

En ese sentido, Suman recomendó a las poblaciones en países latinoamericanos descartar las bolsas plásticas, crear sistemas para la reutilización de desechos, incluidos envases y juguetes, ya que una fuente de macroplásticos es la descomposición de macroplásticos. Sostuvo que en algunos países se intenta reducir los microplásticos como exfoliantes en cosméticos, que pueden ser sustituidos con cáscaras de melocotón.

Resaltó el ejemplo de países como Ruanda, en África, que, pese a haber enfrentado una guerra civil devastadora hace 20 años, adoptó una cultura ambiental. En la Oficina de Aduanas del aeropuerto internacional de Ruanda, son decomisadas las bolsas plásticas que portan los turistas, y sustituidas por artículos de tela que pueden ser reutilizados en múltiples ocasiones por consumidores y compradores.

El investigador mencionó que un equipo binacional de científicos holandeses y mexicanos identificó a bacterias que degradan el plástico, lo que sugiere su posible aprovechamiento en procesos de biorremediación. Sin embargo, adujo que ello está en fase experimental y demanda una investigación dirigida a generar alternativas ante un problema mundial causado por la proliferación de desechos tóxicos en el ecosistema.

Fragmentos de plástico en la playa.

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