Al rescate de la obra inconclusa de Omar Torrijos

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Omar Torrijos dejó una obra inconclusa en la ruta de la liberación.

 

Por Ramiro Vásquez Ch.

Después de los Tratados del Canal de Panamá, se elaboró un plan. No se podía evadir ni desafiar las demandas que Estados Unidos nos planteaba como parte de su doctrina de seguridad nacional. Para los estadounidenses, el veranillo nacionalista panameño había terminado y debíamos adaptarnos a los nuevos requerimientos económicos, de seguridad regional y de democracia.

 

El más importante era el repliegue de la institución militar y el abandono de su beligerancia política. La idea de Omar fue la de replegar, efectivamente, a la institución armada, a sabiendas que ésta era la fuerza con capacidad de garantizar la gobernabilidad del país. Él mismo se preparaba para asumir la dirección del PRD y ser su candidato en las elecciones de 1984. Con ello, podía aceptar luego la Presidencia del Movimiento de Países No Alineados.

 

El repliegue no fue una decisión fácil. Los mandos se resistían. Para Omar, estaba claro que para hacer efectivo ese repliegue, debía pasar a la reserva a todos los mandos que lo acompañaron en el complejo proceso negociador. La nueva misión requería un nuevo liderazgo militar surgido en ese período: jóvenes oficiales patriotas y con fuerte sentido democrático. También debió enfrentar la presión de figuras civiles, quienes reclamaban el pago por su lealtad y demandaban encabezar la dirección futura del gobierno.

 

Políticamente, entendió que el proceso de democracia tradicional implicaba eventuales derrotas electorales. Pero eran lujos que las Fuerzas Armadas podían darse, pues mantenían su rol hegemónico en la nación. Por otro lado, pasaron a estimular, crear y financiar diversas organizaciones, con las cuales manejar las alternabilidades del poder. El ensayo de ese plan fueron las elecciones parciales legislativas. De 19 escaños, la “oposición” obtuvo nueve de ellos. Todos provenientes del viejo sector liberal.

 

El PRD era una fuerza política auxiliar surgida desde los cuarteles y que debía recoger toda la acumulación de cuadros que había formado el proceso. Lo que no estaba escrito, fue el ingreso de la “Tendencia” al PRD. Era un movimiento político propio, que actuaba desde un discurso de izquierda. Omar trató de estimularla para que llenase el espacio de izquierda, facilitándole la creación de otro Partido. Nuestro rechazo produjo entonces la creación de FRAMPO, de efímera existencia.

 

Entonces, Omar dio otro paso hacia la creación de una nueva alianza con importantes figuras empresariales de los sectores nacionales productivos e, inclusive, de viejos rivales del entonces Partido Arnulfista. Su muerte dejó inconclusa esta estrategia y precipitó el país a una absurda confrontación y a un dramático desenlace, que 27 años después no hemos sido capaces de superar.

 

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