¿Por qué renunció el señor ministro de Comercio de Panamá?

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Federico Alfaro dejó el plumero en el MICI.

Por Ricardo Stevens
Abogado y analista político

No he leído el contrato minero, que debe ser un enjundioso y enrevesado documento si requirió la millonaria contratación de expertos, entre ellos legistas que no supieron producir un panfleto que sobreviviera el escrutinio constitucional (esos habrían sido la vergüenza de los profesores José Dolores Moscote y César Quintero); tampoco leí los dos proyectos de ley que desde la Presidencia de la República fueron enviados a la Asamblea Nacional de Diputados para la moratoria de concesiones mineras ni la que proponía una consulta popular. No he leído el fallo de la Corte Suprema que cerró la coyuntura anti-minera y anti-vendepatria. Nada de esos, ni parecidos, he leído, aun cuando por mi formación y larga experiencia profesional, lo contrario, que los leyera, habría sido lo esperado.

Desde el inicio, sostuve que la cuestión no era fundamentalmente de tinterillos ni de tinterilladas, sino de patriotismo y de empuje popular para enfrentar la amenaza trágica, con lo que mi posicionamiento en la contradicción no resultaría de la legalidad o no, porque el documento y su ley pudieron ser perfectamente constitucionales, y ello no los divorciaría de lo tremendamente nocivo de sus repercusiones para el país.

Observé, sin detenerme en ello, que un medio denunciaba que “nadie renuncia pese a reprimenda de la Corte” (La Prensa, 29 de noviembre), y era obvio que se refería a los ministros de gobierno.

Ayer, los periódicos anunciaban la dimisión irrevocable del ministro de Comercio, Federico Alfaro Boyd (apellidos de alcurnia nada chorrilleros ni de Bambulein), y quise saber por qué;ñ. Así que leí ese documento que resultó un coletazo consecuencia de la inconstitucionalidad, y un intento por desviar la atención popular de otra exigencia que también hizo parte de la agenda del gran movimiento de protesta nacional: fuera los coimeros.

El texto de tres páginas del escogido para la piedra de sacrificio, me lo figuré como una lista inútil y auto-elogiosa que se hizo del entonces ministro. Pero, en cuanto lo pertinente, en mi apreciación, sin entender él las implicaciones, dijo “reconocer el fervor patriótico manifestado en las calles, de quienes rechazaron el contrato ley”…

En esto, se me pareció el señor ministro a ésa que hace algunos días nos condenó a los colonenses como «ladrones», y cuando se le indicó «están esperando tus disculpas», dijo disculparse «si se sintieron ofendidos», lo que subraya que ella no entiende o no acepta que, efectivamente, sus palabras fueron denigrantes.

Igual sucedió con el discurso del señor ex-ministro, cuando admitió “el fervor patriótico manifestado en las calles”. Debe inferirse (él también debió deducirlo), que su auto-aplaudida conducta en la negociación minera era de cara sucia, reñida con el patriotismo: las inclinaciones suyas, las objetivas. Era más coincidente con la venta de la patria.

Las expresiones de la otra y las del señor Alfaro Boyd nada avanzan en el camino para corregir malandanzas, con lo que aún están pendientes, de ella, una autocrítica y una auténtica disculpa, y, de él, una confesión con señalamiento de todos los confabulados y que su salida se debe a un verdadero arrepentimiento.

Colón, 1 de diciembre, 2023

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