Política fetichizada

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La derecha busca cerrar la puerta a un cambio social.

Por Abdiel Rodríguez Reyes
Docente universitario

Se abrieron las postulaciones a puestos de elección popular en Panamá y vemos cuanta propuesta descabellada sea posible, con gente impresentable que aspira a ser elegida.

La realidad confirma que aprendemos poco o nada del pasado y la extrema derecha parece encontrar un terreno fértil. Por otro lado, hay un tema soterrado, y es que no se trata de presentarse por presentarse o ganar por ganar. Si nos vamos a presentar, lo mínimo que se espera es que haya un programa de Gobierno distinto al sistema de partidos derechista existente. Y, en el caso de un hipotético triunfo, llevarlo a cabo. De lo contrario, deviene una deplorable decepción, como ha ocurrido en otros países, donde gobiernos supuestamente alternativos quedan haciendo lo mismo. 

Cuando decimos: demos el salto, podríamos estar dándolo al vacío. Si queremos cambios, debemos dar contenido a Las propuestas políticas. De lo contrario, quedaremos fetichizando la política. Esto sucede cuando se ocultan las verdaderas intenciones, de ganar por ganar, para beneficiarse a sí mismo, vendiendo la falsa idea de que es distinto, cuando es más de lo mismo, incluidos los seudo independientes. Porque, independientes, de seguro habrá, y se espera que hagan honor a ese nombre, y sigan adelante con un programa propio, desvinculado de los grupos de poder económico. 

Con claridad, podemos seguir a Rubén Darío Rodríguez Patiño, cuando habla de la política como el “conjunto de instituciones, y a sus correspondientes funciones y ritos, a través de los cuales una sociedad ensaya las soluciones a sus problemas”. Todas y todos estaríamos relativamente de acuerdo con esa definición. Y, cuando se postulan los precandidatos, hablan de que van a solucionar todos los problemas, como si la varita del mago realmente funcionase. La realidad es otra, sus intenciones son otras y se ocultan bajo el manto de la política. En esa misma línea, Rodríguez Patiño también dice que se asocia equívocamente a la política “con prácticas vituperables…con inconfesables propósitos”. Allí es cuando se fetichiza la política. 

En las elecciones previstas para el 2024, hay una oportunidad más para hacer lo que decía Karl Marx: “una reforma de la conciencia”, para no caer en ese fetiche de presentarse por presentarse, de ganar por ganar. Es importante el propósito y el contenido de que la política sea realmente para solucionar los problemas por el bien de todos, en particular de aquellos que menos tienen. Toda propuesta que quiera ser distinta a los grupos de poder económico y al sistema de partidos derechizados, tiene que hacer las cosas en forma diferente.

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