Para no dejarte partir

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Cecilio Simon English, en un mensaje a la población.
  • Al hermano Cecilio Simon English.

Por Julio Bermúdez Valdés / Periodista y analista político

Ciertamente, no me he atrevido a escribir sobre ti desde la madrugada en que me llegó la noticia. Hasta pensé en ese instante que era una de esas bromas de mal gusto, una jodedera como decimos nosotros, y te puse un mensaje de chat de inmediato, exigiendo que respondieras. Pero no hubo respuesta.

Y no había escrito sobre tu partida, porque más allá del compromiso que implica recomponer encuentros, debates o divergencias, ha sido la pena de tener que admitir que te fuiste de esta manera tan inesperada. Rechazo pensar que es cierto, que aquel domingo cuando te escuché tan entusiasmado por tu nueva tarea en la dirección del Instituto Centroamericano de Administración Pública, era la ultima vez que nos veríamos, la última vez que volveríamos a subrayar las urgencias y los problemas por los que atraviesa el país.

No es fácil, hermano, no es fácil, después de un año en que han partido tantos buenos amigos con los que, como tú, compartimos una vida de lucha, de victorias o de sinsabores; donde fuimos coincidentes o tuvimos diferencias, sin que por eso se rompieran los ángulos fundamentales. Este asunto de escribir sobre tu partida me entumece los dedos, me detiene en tantos instantes de la batalla que nuestra generación libró por el país, que no me queda más remedio que volver a rechazar este drama de tu partida.

No por sentimentalismos ni porque piense que somos inmortales, sino porque la gente tan comprometida como tu no se puede morir, es imposible permitirles que se vayan, sabiendo que ocupan un espacio permanente, irremplazable, por el entusiasmo, la confianza y hasta por la felicidad con que han cumplido sus tareas. Es una fuerza que irradian en su entorno luchadores como tu, que jode pensar que ya no tendremos esas discusiones a gritos sobre la teoría social de lo que ocurre en nuestro Panamá.

Es jodido, hermano, muy jodido, cuando de la fila se desprende un hombro al que apoyamos y que nos apoyó, que buscó manera de componer las cosas sin renunciar a las posiciones de principios; que trató de hilvanar caminos sanos para un Panamá que pugna por su propia personalidad. Es imposible tu partida Cecilio Simon. Te quedas sembrado aquí, estacionado en el puesto que ocupaste porque mientras respire cada uno de los que te conocimos estarás en tu puesto, con la mano de amigo franco, constante, preocupado por los proyectos y la situación de los hermanos.

Apreciamos tu entusiasmo, la picardía del luchador que ya conoce los caminos y que por lo mismo no le temía a las sorpresas. Lo único que ha pasado es que tu ejemplo se queda para nutrir a los que vienen, a los que como tu aman a este país más que así mismos, y que empeñaron todos los calendarios colocando los ladrillos de un mundo mejor. Un abrazo Cecilio, el Rogelio de otros momentos que siempre supo estar a la altura de los retos que nos impuso la vida. Hasta siempre hermanito.

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