PANAMA: sub teniente se rebela y destapa crisis en la Policía Nacional

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Foto de La:-[Prensa / Ricardo Iturriaga.

PANAMA: sub teniente se rebela y destapa crisis en la Policía Nacional

Por David Carrasco
y Cecilio E. Simon E.
Redacción Bayano digital

El simplismo noticioso que rodea la rebelión de un oficial de la Policía Nacional de Panamá, no es el camino adecuado para analizar las causas que provocaron la rebelión del subteniente Sergio Cochez el viernes 28 de junio. El oficial se tomó la armería del cuartel policial  de la ciudad de Colón y demandó la presencia de reporteros de los medios de comunicación para denunciar irregularidades en esa institución, que se ha convertido en foco de escándalos.

La Policía Nacional es una institución en decadencia y, sin lugar a dudas, ha perdido su Norte. Con frecuencia, la gente desconoce las señales de deterioro, y sólo se alarman cuando ven episodios como el alzamiento del subteniente Cochez, que son el resultado de algo más profundo que aflora en el ámbito social e institucional.

El 9 de septiembre de 2018, a través de un oportuno artículo, Bayano digital alertó sobre la crisis de esa institución, que está llamada a garantizar la seguridad ciudadana.

Temor a un golpe de Estado

La invasión iniciada en 1989 por Estados Unidos contra Panamá, dañó la institucionalidad de la Fuerza Pública. El temor de las autoridades juramentadas en la base militar de Clayton a un intento de golpe de Estado las llevó a desarticular el anterior esquema de organización.  Por el recelo a la remilitarización, se consideró a los policías como funcionarios públicos, se les impuso horarios de 8 horas. Asimismo, se eliminó el acuartelamiento, el entrenamiento periódico, la disciplina verticalista que caracteriza a las fuerzas policiales y se politizó el escalafón.

Treinta años después, Panamá está enfrentada a un paradigma dual. Por una parte, está la organización de la Policía Nacional enmarcada en el modelo tradicional con la misión de protección de la ciudadanía y, por otro lado, la militarización de la Fuerza Pública (SENAFRONT y SENAN, creadas y entrenadas para garantizar los intereses estratégicos de Estados Unidos en la región).

La Policía Nacional se ha convertido en una institución con los mismos vicios burocráticos de la administración pública. Ello se refleja, por ejemplo, en la sobredimensión del número de oficiales. En las desmanteladas Fuerzas de Defensa de Panamá sólo había 8 coroneles (hoy 118 comisionados) y 16 tenientes coroneles (hoy 94 subcomisionados). Decenas de comisionados y subcomisionados son asignados a responsabilidades que corresponden a mayores y capitanes.

Politización del escalafón

El desorden, la improvisación institucional y la politización del escalafón producen una distorsión de la relación oficiales / tropa.  En la planilla de junio de 2018, del sitio web de la Policía Nacional, se señala que cuentan con 5.195 oficiales para 12.759 unidades de tropa (policía de calle); hay 40% de oficiales vs el total de agentes, o sea 4 oficiales (gerentes) para cada 6 colaboradores de calle, ¡Insólito!

Uno de los problemas más serios que generará ese mecanismo de promoción desordenada, es la insostenibilidad económica de los ascensos. En un período de 20 años, deberán ascender a sub comisionados la mayoría de los 2.636 subtenientes actuales, lo que demandará un salario mensual de al menos de $4.300, al margen de los gastos de representación por $1.500, y antigüedad, entre $500 y $900. Todo ello de acuerdo a la escala vigente. A ello se agrega el costo que deberá pagar la sociedad por la jubilación a 25 años de servicio con el último salario de este personal.

En el 2019, se graduarán 118 subtenientes de la Escuela Superior de Oficiales, a quienes se sumarán unos 300 sargentos que recibirán ascensos en la institución.

Subteniente Sergio Cochez

El subteniente Cochez no enloqueció

Entre los problemas que enfrentan las unidades, en medio de un creciente malestar, figuran la falta del necesario descanso, debido a la privatización de los servicios policiales (turnos remunerados durante los días libres).  Un porcentaje de los pagos realizados por las empresas privadas por la prestación de servicios de turnos remunerados es entregado de manera obligatoria a los oficiales superiores en cada zona policial. En adición, se disminuyen los días de descanso por labores de apoyo al servicio, y el pago de esas horas extraordinarias demora entre 3 y 4 meses.

A ello, se sumaron los problemas en la cadena de mando, (algunos oficiales superiores son asignados a cargos de menor jerarquía), las zancadillas en la cúpula, la corrupción y el narcotráfico. La desmotivación en las filas de los uniformados no ha sido solucionada con aumentos de sueldo y, lo peor de todo: ahora ello se ha convertido en un problema de seguridad pública que asusta a los ciudadanos.

Estas situaciones generan una carga emocional muy fuerte para los policías, que conducen a la disfuncionalidad y violencia familiar, y hasta el suicidio.

“El subteniente Cochez enloqueció”, califican de manera simplista y temeraria algunos medios, sin tomar en consideración que el oficial se atrevió a enfrentar, a riesgo de su vida, el rumor y el descontento que germina en todos los cuarteles, ante la falta de soluciones al actual deterioro y la ausencia de liderazgo. Es necesario entender que en los organismos castrenses la existencia de rangos no equivale a una jerarquía que debe ser ganada a través del buen ejemplo, el coraje y la honestidad.

La falta de visión y planificación en el manejo de esta Institución, por no querer mirar lo que está ocurriendo, tarde o temprano, afrontaremos con grandes heridas y riesgos, que de no ser atendida en forma seria la crisis institucional, otros casos similares a los protagonizados por el subtenientes Cochez se multiplicarán es esa institución armada.  Ese es el reto que deberá asumir el gobierno que tomará posesión el 1 de julio, en cumplimiento de un mandato constitucional.

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