Organizar la indignación (III)

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Manifestantes reunidos en la Plaza Porras.

Por Abdiel Rodríguez Reyes
Doctor en filosofía y docente universitario

Para que un diálogo funcione debe incluirse a la mayor cantidad de partes interesadas. Además, se necesita simetría, inteligibilidad y veracidad. Es decir, igualdad de condiciones, un lenguaje técnico, entendible cuyo contenido discursivo sea veraz.

Estas son las condiciones mínimas para el funcionamiento del diálogo. Enunciar una supuesta solución, no es la solución. Para su efectividad, se necesita medir los efectos a corto plazo, debido a la inminente afección, en este caso, por los altos precios de la gasolina y la canasta básica de alimentos.

En términos generales, ya no hay confianza ni tolerancia, respecto al Gobierno y, en particular, ante los diálogos, mesas, etc. Los antecedentes inmediatos (CSS y Colón) muestran la poca efectividad. Las actuales circunstancias requieren respuestas concretas, factibles, satisfactorias y cuantificables a corto plazo.

El pueblo, en general, tiene un mismo objetivo en común: bajar los precios de los combustible y la canasta básica. Pero, esta lucha no sólo es por ese motivo. También es por el derecho a la vida.

Los movimientos sociales y populares tienen esto claro. Por ello, sus demandas van más allá de ese objetivo específico, mientras más el Gobierno dilate las respuestas concretas, factibles, satisfactorias y medibles a corto plazo. No sólo más sectores, en más lugares se sumarán, sino que también habrá más demandas.

La solución parcial es bajar el precio del combustible y la canasta básica. Pero, esa no es la solución integral, ya que si quitan un impuesto para aplicarlo a otro rubro, de igual forma se vería afectada la población. Si piden un préstamo, habrá que pagarlo en algún momento.

Una solución integral implica otros factores de mayor alcance, como un impuesto progresivo a las excesivas ganancias, la transparencia fiscal y el freno a la corrupción.

Otro aspecto fundamental es saber dónde están nuestros recursos. Esa pregunta la formuló la profesora Juana Camargo, en tanto la docente Maribel Gordón llamaba al debate público sobre propuestas concretas más allá de las recetas neoliberales. Todos esos aspectos conducen a plantear lo siguiente: un país mejor es posible si organizamos la indignación.

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