Nicaragua denuncia provocaciones desde el exterior

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Embajador de Nicaragua en Panamá, Marvin Ortega. (Foto: Bayano).

Por David Carrasco
Director de Bayano digital

El embajador de Nicaragua en Panamá, Marvin Ortega, manifestó que Nicaragua rechaza la intromisión económica y política desde el exterior para entorpecer el proceso electoral en ese país y someter a los nicaragüenses a una agenda de dominación diseñada en Washington y países europeos.

En declaraciones formuladas a Bayano digital, Ortega precisó que, en febrero de 2015, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, lanzó una expresión que define lo que ocurre hoy en territorio nicaragüense: “en ocasiones tenemos que torcer el brazo a los países, si no quieren hacer lo que queremos, a través de métodos económicos, diplomáticos y a veces militares”.

El diplomático precisó que ese planteamiento coercitivo es el que, precisamente, se refleja en la actualidad, debido a que Washington no ha conseguido “torcerle el brazo (someter), a las buenas a Nicaragua, y quiere hacerlo a la fuerza”, para alinear al país centroamericano con los intereses geopolíticos estadounidenses.

Ortega aclaró que hace casi dos meses, la Fiscalía de Nicaragua comenzó un proceso de investigación contra algunos políticos que administraban Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s), quienes recibieron financiamiento proveniente de Estados Unidos, lo que sugiere “lavado de dinero” y opacidad en sus operaciones.

Añadió que, sobre la base de evidencias recabadas, la Fiscalía acusa a las personas involucradas en esas ONG’s, de “no rendir cuentas de la recepción de dinero extranjero, pedir sanciones económicas contra Nicaragua, solicitar la intervención militar norteamericana y colaborar con potencias extranjeras hostiles”.

Ortega precisó que la Fiscalía se ha fundamentado estrictamente en el marco jurídico nacional, aprobado en administraciones que se remontan al período presidencial de Violeta Barios viuda de Chamorro, fundadora de la Unión Nacional Opositora, quien ocupó el Palacio Presidencial en Managua, de 1990 a 1997.

La ley vigente obliga a las ONG’s a registrarse como agentes extranjeros para poder recibir fondos provenientes de Estados Unidos y otros países. No obstante, el embajador precisó que representantes de esas organizaciones se negaron a acatar ese principio porque se descalificarían a sí mismos. Ello habría estimulado el deposito silencioso de dinero en cuentas particulares, lo que carece de asidero legal.

Los representantes de las organizaciones emplazadas utilizaron en su defensa el argumento de que Estados Unidos afirmó que “las cuentas están claras”. Pero las autoridades nicaragüenses respondieron que el sistema judicial se rige por leyes nacionales y no por normas emitidas en jurisdicciones extranjeras.

El diplomático advirtió que la Fiscalía de Nicaragua investiga qué se ha hecho con el dinero presumiblemente destinado a proyectos del tipo “A”. En ese sentido, reseñó que las principales encuestas de opinión realizadas por empresas internacionales revean que más del 70 por ciento de la gente en Nicaragua está en contra del uso de fondos extranjeros para atacar a este país y sabotear el torneo electoral.

Ortega planteó que lo éxitos sociales alcanzados por el Estado nicaragüense contradicen el modelo neoliberal que ha promovido en los últimos años el gobierno de Washington, y sostuvo que esa es una de las razones que inspiran los intentos de socavar políticamente la gran base de apoyo del proyecto socialista.

Hasta 2018, Nicaragua mantuvo un crecimiento económico de 5,0 por ciento, en promedio anual, uno de los más estables en Latinoamérica, así como el mejor coeficiente Gini en Centroamérica. Al respecto, el embajador adujo que Nicaragua avanza hacia un modelo socialista, con éxitos medibles en el ámbito social, sin seguir la senda del neoliberalismo, y preguntó: ¿por qué otros países sometidos a la corriente del neoliberalismo no ostentan esos resultados?

Ortega planteó que el gobierno nicaragüense se ha mantenido en una posición digna y soberana, ante las amenazas, sin renunciar a su proyecto transformador. Recalcó que desde 1848, Nicaragua ha resistido la intervención militar extranjera y pretende llevar adelante el proceso electoral sin injerencias externas.

“Internamente, nosotros estamos totalmente tranquilos. El gobierno mantiene un índice de aceptación de más del 70 por ciento, mientras que el proceso electoral sigue corriendo normalmente”, acotó el diplomático, quien rechazó los intentos de la oposición de desacreditar al sandinismo y la gran inversión en materia de Salud Preventiva, Educación y Seguridad Social en Nicaragua.

A continuación, presentamos a los lectores un extracto del audio de la entrevista realizada al embajador Marvin Ortega:

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