Mediocridad o Excelencia

Peligro: La calidad del egresado garantiza la calidad de atención al paciente.

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Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá

Desde 2014 a la fecha unos 764 estudiantes de medicina de la Universidad de Panamá se sometieron al examen, de los cuales 758 (el 99%) lo aprobaron al primer intento.

Por: Anna Gabriela Pérez Simon
Estudiante de Medicina, UP

Mucho antes de su ingreso a la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá sus estudiantes son sometidos a rigurosas pruebas de admisión. Son más de dos mil estudiantes de todo el país los que aspiran a formar parte del selecto grupo de doscientos que ingresarán a la carrera, una carrera que demandará de cada uno esfuerzo, sacrificio y dedicación durante cada uno de los semestres académicos y luego en el internado, hasta recibir la idoneidad que les certifica aptos para ofrecer atención sanitaria de calidad a la población.

La formación superior en medicina consta de tres ciclos: Básico, pre-clínico y clínico. Para avanzar en cada semestre se requiere un mínimo de 71/100. Aquellos estudiantes que no aprueben hasta 3 materias en un rango de 61/100 tienen la oportunidad de presentar un exámen de reválida que deberá ser aprobado con un mínimo de 71/100; en caso de no tener dicho puntaje deberá volver a inscribir dichas materias y será la únicas que podrá cursar el siguiente semestre. Si reprueba nuevamente, el estudiante será expulsado de la carrera y deberá esperar dos años si desea volver a presentar los exámenes de admisión, una opción que casi nadie elige.

El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud declaró la COVID-19 una pandemia mundial. Pese a las necesidades y obstáculos que una educación no presencial demanda, ante las limitaciones de movilidad, el cuerpo docente y la asociación de estudiantes de Medicina de la Universidad de Panamá se organizaron para impartir de manera virtual las clases y abarcar al máximo el pénsum académico de la carrera que además de horas de teoría requiere cumplir con horas prácticas.

Producto de las medidas adoptadas para mitigar los contagios a la crisis sanitaria se le suman problemas socioeconómicos. La Universidad de Panamá ha exonerado la matrícula durante este periodo, pero es irónico utilizar el término gratuito cuando los estudiantes deben sufragar los costos de prematrícula y asegurarse de contar hasta con más de dos dispositivos electrónicos y el material bibliográfico editorial que demandan la mayoría de las materias; libros que, como la propia carrera, aún siendo de la educación pública, son de los más costosos.

Adicionalmente, estudiantes que habían trasladado su residencia a la ciudad capital han tenido que volver a sus hogares en el interior del país, muchos de los cuales no cuentan con la infraestructura, equipo tecnológico ni servicio de internet.

Los estudiantes que cursan el ciclo clínico se han visto afectados ya que no han podido realizar las rotaciones que son obligatorias para el cumplimiento del plan académico. ¿Cómo irá un estudiante al internado sin los conocimientos prácticos requeridos, sin atender un parto y sin saber cómo funciona un hospital?

Ignorando estos y otros detalles se tomó la irresponsable decisión de bajar el puntaje del examen de certificación, cuando lo que se debe es tratar de solucionar la brecha de conocimientos que ha surgido; bajar el puntaje, con el déficit que hay mundialmente en la educación, cuando más se necesita saber que los estudiantes están preparados para afrontar un examen que mide los conocimientos y aptitudes para el desempeño inmediato de su profesión en la primera línea de batalla en contra del Sars-cov-2.

El examen de certificación es una forma justa de acceder a las plazas de internado, una prueba que se basa en meritocracia y no en amiguismo.

Los estudiantes no entendemos por qué ahora que estamos en estado de emergencia se llama a la mediocridad y no a la excelencia que se nos exige a la hora de hacer el Juramento Hipocrático.

Al disminuir el puntaje de aprobación de 42 a 34.5 (que es una F), según la Resolución No. 01 del 3 de marzo de 2021 en la Gaceta oficial No. 29234, se amplía el número de personas que ingresan sin los conocimientos básicos a un sistema de atención y docencia saturado y deficiente; caracterizado por infraestructuras sanitarias en mal estado, falta de insumos, sin presupuesto suficiente para pagar los salarios de sus principales funcionarios.

La calidad del egresado garantiza la calidad de atención al paciente. El estudiante de medicina sabe que este examen es un hito en su carrera, el punto donde demuestra que tiene las mismas capacidades de los que le precedieron, dejando en alto a la medicina panameña, que es reconocida mundialmente. Ningún estudiante de medicina, consciente y responsable con su carrera, está de acuerdo con la disminución en el puntaje sino que lo considera un insulto a su esfuerzo y vocación.

 

2 COMENTARIOS

  1. Como la hija de un sátrapa di-puta-do que estudia Medicina no daba la talla en el examen, se hizo una norma legal para que ella aprobara, poniendo en peligro la calidad de la atención médica de cientos de miles de panameños. Lo único que nos falta en Panamá es que un di-puta-do proponga una ley para declarar Cónsul a su caballo, como hizo Calígula en la antigua Roma.

  2. Muy de acuerdo con sus comentarios. El camino a la mediocridad es lo mas fácil. Pero el camino a la excelencia es precisamente lo necesario para combatir la pandemia, y no aprovecharse de ella para demostrar ineficiencia.

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