¡MÁS RESPETO! honorables diputados

Reflexiones Necias

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Asamblea Nacional de Diputados Panamá

Por Rigoberto A. Thomas F.
El Tucán y su escribano

No creo que el comportamiento reciente de varias personas de nuestra vida pública sean consecuencias directas o indirectas del coronavirus ya que la mala educación es el reflejo de nuestro bajo nivel cultural, un proceso que se inicia antes de la invasión e institucionalizado por la misma en nuestra vida pública en donde el mentir, ofender, gritar, rofear y robar son cosas normales, ¡no pues!

El civismo y los buenos modales deben prevalecer sobre las diferencias políticas o religiosas. Tenemos la obligación de respetar a nuestros contrarios u oponentes y la máxima es el respeto al derecho ajeno.

Respeto al soberano

Muchos individuos de la vida pública reclaman para si espacios en los medios y atenciones especiales. Entonces es el deber de estos individuos usar esos espacios correctamente cuando comentan, critican o expresan sus opiniones públicamente. Más aún, si lo hacen en el recinto que representa uno de los poderes del Estado, ustedes, damas y caballeros HH.DD. le deben respeto al soberano. ¡El pueblo!

Damas y caballeros antes de emitir opiniones sobre algunas cosas tengan la decencia de indagar y recopilar información certera y fundada, tengan la decencia de buscar asesores aptos que les brinden asistencia en los contenidos y actuaciones, la oratoria es un arte en el cuál no necesariamente los tonos altos son necesarios para tener éxitos, pero si el correcto y respetuoso uso del verbo y del idioma.

La Ècole nationale d´administration

Una de las tradiciones francesas que más me llama la atención es el carácter obligatorio para todo aquel que desea ocupar un puesto público de visitar la Ècole nationale                d´administration -ENA- (Escuela Nacional de Administración), una institución creada por Charles de Gaulle en 1945 evidentemente para evitar la proliferación de “caudillos iletrados” en la administración pública. ¡Cuán importante es el valor de un centro de formación similar en Panamá!

Así lo reclama la ciudadanía, ante la conducta de algunos diputados de nuestra Asamblea Nacional, que mediante gritos y arrebatos de chiquillos malcriados, deterioran aún más la imagen de la administración pública panameña.

Las redes sociales envenenan el pensar

Nuestro país, tras la invasión, se alejó de muchos valores del civismo. La mentira, la calumnia o las interpretaciones caprichosas de los hechos tienen su entrada triunfal en la prensa en lo general y las redes sociales (YouTube, Facebook y similares). Ellos envenenan el pensar y comportamiento de los seres; todo esto potenciado por la vuelta al poder de una clase política desplazada del mismo en 1968 por Omar. Ese el alto nivel de decadencia lo refleja en sus vidas públicas y privadas de nuestro pasado que se frecuentemente obviamos e intentamos tapar con el supuesto manto de la democracia “recobrada” por la invasión, ¡nada más falso!

Lo nuevo para mí es el surgimiento de un grupo no tradicional, los nuevos ricos, no menos corrupto y criminal que el primero y ambos juntos crearon el estado cleptómano que tenemos.

Bueno es hora de volver a la decencia, tenemos que detener el deterioro moral de la patria. Precisamos un estado nacional nuevo capaz de satisfacer las necesidades del panameño.

A nosotros nos queda en estos momentos que sean respetuosos con el soberano. ¡Para ello no hay reforma!

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