Los vericuetos de una alta funcionaria

Las revelaciones contra la procuradora Porcell van desde la recepción de órdenes del mandatario hasta el manejo caprichoso de temas de alto perfil

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JULIO BERMUDEZ VALDES, Periodista

Julio Bermúdez Valdés
Periodista

En medio de un clima adverso, la procuradora Kenia Porcel debe dirigirse este martes al país, acosada por revelaciones contenidas en los llamados Varelaleaks.

Se trata de una serie de mensajes intercambiados entre el expresidente Juan Carlos Varela con funcionarios y ciudadanos, donde la independencia de la titular del Ministerio Publico en la administración de Justicia queda en entredicho.

Como señala este martes el presidente del grupo editorial de la Estrella de Panamá. Eduardo Quirós, la ilegalidad de la forma como fueron filtrados los mensajes, en nada riñe con el trabajo periodísticos que por estos días ha ido revelando los contenidos de los controversiales mensajes.

Así las cosas, las revelaciones contra la procuradora Porcell van desde la recepción de órdenes del mandatario hasta el manejo caprichoso de temas de alto perfil, cuyos casos siguen, después de varios años sin definirse.

Curioso hecho si se considera que, de la mano del presidente Varela, Porcell fue una de las criticas y preocupadas por el respeto a la institucionalidad del país. Ahora se sabe que mientras blandía ese discurso como una espada contra los adversarios del anterior gobierno ejecutaba las mismas violaciones.

Tal conducta es altamente censurable en una funcionaria de su nivel nos lo por lo que encierra desde un punto de vista ético sino por las consecuencias de dichos actos.

Conociendo el comportamiento de la procuradora Porcell en otros casos, es posible que se aferre a la ilegalidad de las filtraciones, o al derecho a la privacidad, infuncional en el caso de la labor de una funcionaria pública.

La legalidad de los documentos es materia de otro tratamiento, mientras se dilucida Kenia Porcel debe responderle a la confianza que el país depositó en su ética, en su profesionalismo, en su deber, y eso no puede hacerlo desde el cargo que ha contaminado. ¡La señora procuradora debe irse!

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