Los tontos útiles del Versalles

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Cubanos en Miami expresan su simpatía por el derechista Donald Trump.

Por Alberto Velásquez
Periodista y relacionista público

Los resultados de las votaciones para elegir al nuevo presidente de Estados Unidos despiertan especial interés por sus múltiples facetas, en las cuales están involucrados latinoamericanos con derecho al voto en ese país de Norteamérica.

Especialmente, en estados como Florida, Texas y California, no pocos latinoamericanos y afroantillanos dieron oportunidad a Donald Trump para soñar con una reelección. Esas personas se tragaron el anzuelo de que el candidato Biden haría un gobierno socialista y hasta comunista.

En Florida, donde habitan muchos latinoamericanos anticomunistas, no sólo cayeron en el anzuelo republicano, sino que además arrastraron con ellos a venezolanos despistados y migrantes de otras naciones que evitaron tomar en cuenta el pronóstico de que Estados Unidos jamás será socialista, aunque senadores como Bernie Sanders hagan campaña en esa dirección.

Los cubanos anticastristas, quienes durante mucho tiempo fueron llamados “gusanos”, vivieron mucho tiempo del cuento de tumbar a Fidel Castro desde un café. Con la venta de esa imagen radical e intervencionista, captaron recursos para solucionar sus portaviandas en Estados Unidos.

Con el paso de los años, los desafectos al gobierno de La Habana consiguieron financiamiento y facilidades, y establecieron un cuartel, con apetitosos y muy sabrosas viandas en el Versalles, de la calle 8 de Miami. Desde allí, esos charlatanes elucubraban toda clase de fantasías intervencionistas para acabar con la vida de Fidel, quien falleció de muerte natural en 2016.

Pero el candidato Donald Trump, experto en la manipulación de mensajes de terror, inoculó en sus simpatizantes la idea de que Biden convertiría a Estados Unidos en una nación comunista. Le hicieron el juego a esa falsa narrativa y los resultados consisten en que apoyaron a un candidato racista, ególatra, que no paga impuestos justos (muchos quisieran imitarlo), que divide a los padres de sus hijos con una política de migración aberrante y comete múltiples desaciertos en materia de política exterior.

Los anticastristas apoyaron a Trump, pese a que desvinculó a Estados Unidos de tratados y convenios internacionales bajo falsas premisas, como las de que el cambio climático es un invento. Olvidaron la pésima atención del mandatario a la pandemia del Coronavirus, al punto de que Estados Unidos es el país con más muertos y personas contaminadas con el Covid-19 en el mundo.

En consecuencia, los conspiradores del Versalles se convirtieron en tontos útiles, al creer que sumarían nuevas canonjías a través de la reelección de Donald y su supuesta permanencia en la Casa Blanca. Está claro que en la campaña presidencial estadounidense vieron una oportunidad. Sin embargo, a ellos no les importó el gran sufrimiento causado por el criminal bloqueo de Washington contra Cuba y países de Sudamérica. Nuevamente, equivocaron el rumbo, pero seguirán viviendo del cuento.

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