Los juegos del poder y sus resultados

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El presidente Laurentino Cortizo en la campaña electoral de 2019.

Por Alberto Velásquez
Periodista y relacionista público

Recientemente, el presidente Laurentino Cortizo visitó la Costa Abajo de Colón, anunciando proyectos. Allí, pudo contactarse con seguidores de la época en que se postuló para diputado en esa región del país. Se le observó muy complacido.

Esa visita hizo recordar momentos históricos cuando, siendo electo Ernesto Pérez Balladares por la Alianza Pueblo Unido, encabezó un gran movimiento para salvar al candidato del Partido Solidaridad, de Concertación Nacional, Laurentino “Nito” Cortizo, quien había empatado con Pablo Harris en la búsqueda de la diputación por ese circuito.

Se organizó entonces una nutrida caravana con representación de todos los partidos de la Alianza. La multitud fue hasta la Costa Arriba de Colón para darle un gran empujón a “Nito” Cortizo, con el objetivo de que ganase en el desempate. ¡Y ganó!

Muy lejos estábamos de pensar los que apoyamos a este joven diputado, de que llegaría a ser, primero, presidente de la Asamblea Nacional, ministro y después presidente de la república, con el apoyo del Partido Revolucionario Democrático (PRD). No lo avizorábamos en ese proceso.

Mucha agua ha corrido bajo el puente desde esos tiempos.

En la actualidad, el hecho controversial es que algunos politólogos consideran que gracias a la fortaleza de su imagen el Partido Revolucionario Democrático pudo elegir un presidente.

A poco más de un año en ejercicio del poder, el resultado es que el candidato electo por el PRD no cuente con el respaldo de gran parte del electorado que lo eligió con un magro 33 por ciento, y de una cantidad apreciable de miembros destacados de esa fuerza política. Su gestión se ha desteñido. Prácticamente, no tiene los colores del PRD y los escándalos y la lenta recuperación de la economía lo han convertido en un primer protagonista de caricaturas, memes en las redes sociales, críticas en casi todos los programas de radio y en la prensa, cuestionando no sólo su persona, sino también a sus cercanos colaboradores, algunos con poca vigencia partidista.

Lo hemos señalado varias veces: el mandatario no ha cumplido sus compromisos con el partido político que lo llevó al poder y tampoco las promesas de campaña electoral.

Prometió eliminar la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos (AUPSA), ha permitido escándalos en su Ministerio de la Presidencia y no ha logrado recortar sueldos y viáticos de funcionarios públicos de alto nivel.

Educación y el sector agropecuario son las estrellas del gobierno, pero no levantan cabeza. Además, un sector del partido se ha visto en la necesidad de enviarle nota al secretario general del PRD, Pedro Miguel González, haciendo reclamaciones como si el partido hiciera nombramientos, conscientes de que el PRD no está gobernando. Los nombramientos son manejados por elementos de un “círculo cero” enquistado en la Presidencia.

Hace poco, se ha puesto en boga la estrategia de devolver a sus orígenes algunas Secretarías que estaban funcionando en la Presidencia y centralizar compras en una sola organización burocrática con serios antecedentes y bajo la decisión de una sola persona. Todo ello enciende las alarmas sobre quien ejerce el poder detrás del poder. Tener ojos y oídos fieles y comprometidos en cada Ministerio nos da la pauta.

Pero, los miembros del PRD manifiestan con razón de que no se están llenando las expectativas esperadas cuando decidieron candidatizar al ganador de los pasados comicios.

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