La vuelta a la condición de protectorado, es una afrenta para nuestros mártires

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Honrar la memoria de nuestros mártires del 9 de enero de 1964 impone la defensa de la soberanía y la salida definitiva de las tropas y agencia de Estados Unidos del territorio nacional y sus fronteras.

Por Roberto González V.
VT-Colectivo Bayano
Seccional de Colón

El 9 de enero de 1964, la nación panameña escribió una de las páginas más cruenta y hermosa de su historia en la conformación de su identidad nacional, en la lucha por su autodeterminación, de ser un país digno e independiente y soberano.

Largo ha sido el camino recorrido por el movimiento popular panameño desde aquella justa exigencia, por la presencia de la bandera nacional panameña en el territorio nacional de la Zona del Canal de Panamá: el cual usufructo los Estados Unidos de América por 96 años, a través de una concesión a perpetuidad, por medio del tratado Hay-Bunau Varilla, firmado el 18 de noviembre de 1903 en el que Estados Unidos establece un protectorado en el Istmo, «I Tock Panama» decía Roosevelt.

Omar Torrijos revirtió esa oprobiosa condición y reivindicó, la lucha generacional de los mártires de enero a quienes los zoneitas, en su mayoría ciudadanos estadunidenses, negaron  izar la bandera nacional de Panamá en la escuela Balboa High School.

La desigual agresión ordenada al ejército estadounidense a cargo del general O´meara que, con sus armas asesinas, ultrajó y masacró a todo ser panameño, que enfrentó con palos y piedras valerosamente al ejército más poderoso del mundo.

El gobierno de los E.E.U.U. ha demostrado históricamente que no tiene amigos sino intereses, y que esos intereses están por encima de cualquier relación y hará lo  necesario para defender y conservar esos intereses. Después de los asesinatos y masacres sucedidas en enero de 1964 y diciembre de 1989, hay quien todavía cree y piensa que el gobierno de los Estados Unidos es un amigo. ¡Un amigo no va tu casa y asesina a los que viven con usted, bajo ninguna excusa!

Si algo debe aprender nuestros gobernantes del gobierno estadounidense, es la defensa de los intereses nacionales e internacionales a cualquier precio. Y eso fue lo que se hizo en enero de 1964,

Después de la invasión de 1989, se han sucedido siete gobiernos y ninguno ha querido ni se ha atrevido a mencionar las violaciones a los tratados Torrijos-Carter, que  lograron el desmantelamiento del enclave colonial, la salida de los «zonians» que rasgaron la bandera panameña ese 9 de enero y de la presencia militar estadounidense en Panamá.

La vuelta a la condición de protectorado, además de violatoria de los Tratados Torrijos-Carter, es una afrenta para nuestros mártires que honramos en esta gloriosa fecha. La creciente presencia de los militares estadounidenses en el territorio nacional, durante todos los gobiernos post invasión, al amparo de maniobras militares para la supuesta defensa del canal y más recientemente para custodiar nuestras fronteras marítimas y terrestres  del tráfico de drogas, la instalación de sus agencias en la ciudad de Panamá  para la intervención del centro bancario bajo el supuesto control del lavado de activos narcotráfico y el terrorismo y, el uso de las instalaciones militares revertidas a Panamá para preparar una invasión a Venezuela.

No puede haber un Canal neutral en un protectorado beligerante, alineado a los intereses guerreristas de Estados Unidos. Honrar la memoria de nuestros mártires del 9 de enero de 1964 impone la defensa de la soberanía y la salida definitiva de las tropas extranjeras y de las agencias intervencionistas de Estados Unidos del territorio nacional y sus fronteras.

La tarea del movimiento popular es demandar un proceso constituyente para la refundación de la República en el que se declare, en favor del interés nacional de Panamá la neutralidad todo su territorio.

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