La volatilidad también llega a las fronteras de Panamá

¡Cuando veas las bardas de tu vecino arder (...)!

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Panamá enfrenta el riesgo de contagiarse de la volatilidad de las fronteras geográficas en los países vecinos, donde el agravamiento de las condiciones socioeconómicas, sumado al efecto de la pandemia y la inseguridad, han generado una situación explosiva. Prueba de ello, son las manifestaciones masivas en Colombia y Costa Rica, cuyas poblaciones han pasado a la protesta activa.

Las enérgicas manifestaciones en Costa Rica han desembocado en un careo directo con las fuerzas gobernantes, a las que se  exigen una rectificación patriótica para desestimar las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el Estado costarricense. Entre los sectores beligerantes sobresalen las golpeadas capas medias de la población, que se cansaron de cargar el peso de una larga crisis.

Las movilizaciones en Costa Rica vienen como anillo al dedo al debate del movimiento social panameño, en especial en la ciudad de Colón, en la que líderes de bases han convocado, a todo el país, al Foro Social Panamá: Retos de Colón, una iniciativa orientada a construir un futuro democrático y digno, a través del debate y, una efectiva participación de los movimientos sociales y sectores de la juventud organizada.

La propuesta del Foro Social Panamá en Colón adquiere validez cuando se recalientan las fronteras geográficas de este país, a causa del deterioro social, asfixiados por partidos políticos clientelistas, que carecen del impulso y la voluntad de construir un modelo de inclusión que se oponga al despojo del Estado.

Es preciso señalar que un pueblo agobiado y sin liderazgo, en el que se agudizan los problemas socioeconómicos y la inequidad, puede ser empujado a asumir respuestas extremas, como ha ocurrido en Costa Rica, cuya larga tradición de paz también puede ser opacada, cuando se cierren los caminos de diálogo y se impongan salidas neoliberales onerosas y ajenas a los intereses nacionales. En ese sentido, es útil apuntar al desarrollo de un pensamiento crítico y a la vocación democrática.

La población panameña requiere avanzar en un proyecto unitario y firme, edificar sus propias bases, en vez de alentar un estallido sin dirección alguna. Los sucesos de Costa Rica son un aldabonazo para fortalecer el debate, corregir el rumbo del país,  promover la consulta y afianzar el papel rector del Estado. Eso es mejor que ver arder las bardas de los vecinos en las sendas del neoliberalismo.

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