La Patria, su presente, su futuro y el historiador

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La correcta enseñanza de la Historia, es vital para los pueblos. (Foto: como-funciona.com).

Por Florencio R. Muñoz B.
Profesor de Historia de Panamá y Relaciones de Panamá con los Estados Unidos

Después de casi un año, la Asamblea Nacional aprobó el proyecto de ley 638, creando la ley del Oficio del Historiador que ha levantado un profundo escozor en los sectores conservadores y de quienes lucran y distorsionar la historia de Panamá. Durante ese lapsus, esa iniciativa fue sometida a la consulta de profesionales de las Ciencias Sociales. Al texto original se le hicieron diversas modificaciones.

Lastimosamente, quienes se oponen a la ley aprobada, fueron invitados al primer y segundo debate parlamentario de la excerta legal, pero nunca se apersonaron a la Comisión de Trabajo para expresar sus consideraciones. A través de algunos medios de comunicación, de los cuales ellos son dueños, los mismos opositores presionan al presidente de la República, para que no sancione el documento aprobado. Con ese objetivo, han desatado una intensa campaña, llena de falsedades, distanciada totalmente del contenido y propósito de la legislación.

Quienes impulsaron la ley, todos docentes de nuestra más alta Casa de Estudios, la Universidad de Panamá, han sido acusados sin fundamento de ser xenófobos y de coartar la libertad de investigación y pensamiento. La aludida afirmación la desmiente la realidad de profesionales que, sin ser nacionales de nacimiento, brindan su sapiencia al esclarecimiento de la historia nacional y cuyos trabajos investigativos han sacado del ostracismo intelectual, político y social a valiosos patriotas del quehacer histórico, como Clara González de Beringher, Marta Matamoros, y tantos otros que revelaron la trama de sucesos como la gesta inquilinaria de 1925, el rechazo del tratado Filos-Hines, en 1947, el repudio de los leoninos tratados Robles-Johnson, en 1967, y la verdad de la invasión de Estados Unidos a Panamá, iniciada en 1989.

El objetivo oculto, los reales intereses, que no se atreven desnudar los opositores a la propuesta de ley, es mantener en la ignorancia al pueblo panameño, respecto a los sacrificios realizados por hombres y mujeres desde los tiempos coloniales, por construir nuestra nación y un Estado con independencia. Esa ignorancia inducida les ha permitido distorsionar hechos de la historia y enaltecer a personajes correspondientes a su clase social.

Desconocer la historia patria, es arrancarle el alma a una sociedad. Precisamente, es lo que pretenden quienes se oponen a la iniciativa legal aprobada por el Órgano Legislativo. Desconocer nuestra historia y los aportes de sus principales figuras, es repetir errores, cuando no nuestras tragedias. En cambio, conocer la historia refuerza nuestra nacionalidad, más allá de sentimientos líricos. Oponerse a esta ley, con el uso de falsos argumentos, es una acción deleznable.

Hay quienes están interesados en falsear los hechos históricos. De allí, se deriva la ignorante versión del supuesto periodista Guido Rodríguez, expresada en el programa el Cuarto Poder: “no importa cómo se cuente la historia”. Es una atrabiliaria expresión que produce lástima y tristeza, al provenir de tan oscuro personaje promovido en los medios como una especie de adalid de la verdad.

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