La difícil situación de la Caja de Seguro Social (II Parte)

 La pretensión de dividirla CSS en dos instituciones

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Asegurados apiñados en la Farmacia de las Caja de Seguro Social (CSS), desabastecida de medicamentos. (Foto: Archivo | La Estrella de Panamá).

Por Alberto Velásquez
Periodista

Hay una clara distinción entre los impuestos nacionales y las cuentas individuales de los asegurados. Estas últimas están dirigidas especialmente a la atención de Salud y las respectivas pensiones y jubilaciones.

No obstante, esa clara distinción, sin la aprobación de los asegurados, se intenta fusionarla al Ministerio de Salud o dividirla en dos instituciones: administración de pensiones y administración de servicios médicos.

Esa última propuesta es la que con mayor interés postulan grupos interesados, principalmente de la patronal, con vista a manejar las cuantiosas sumas de dinero que totalizan la cotización y los fondos depositados en el Banco Nacional de Panamá (BNP), por muchos millones de balboas.

La acción de dividir o atomizar instituciones, aumentando considerablemente la burocracia, ha sido nefasta en casos como el Ministerio de Hacienda y Tesoro y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF); la separación de Ingresos, el sector agropecuario, transporte, recolección de la basura, el IRHE y otras, con resultados ineficientes, ineficaces y corruptos. Por ello, es incomprensible dividir a la CSS en dos instituciones.

Además, lo más grave sería la tentación deseada de los empleadores para seguir aumentando sin límites la morosidad, afectando con mayor énfasis el programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de esa institución de seguridad social.

La morosidad ha aumentado escandalosamente en los últimos años, en perjuicio de los programas de desarrollo. En enero de 2012, la patronal debía al Seguro Social 120 millones de balboas. El dinero en materia de cuotas fue descontado previamente de los sueldos de sus empleados, pero no llegó a su destino. En 2017, esa deuda aumentó a 232 millones de balboas y en junio de este año subió a 236 millones de balboas, y sigue en alza.

Las cifras son alarmantes, pese a que no se tiene al centavo (en detalle) los estados financieros completos de la institución. Causa espanto la posibilidad de que un grupo de elementos afines a los patronos intenten dividir la integridad de la seguridad social y desconozcan los principios solidarios que la amparan.

Una suma de serios problemas revela la crisis en la CSS, que ofrece un cuadro deprimente sin ambulancias, sin medicinas, sin reactivos en los laboratorios clínicos, sin dinero para aumentar el monto de las pensiones y jubilaciones.

¿Con qué elementos de convicción se puede justificar los intentos de división de la Caja de Seguro Social en dos instituciones? Como ha sido demostrado en múltiples ocasiones, la carga de su financiamiento descansa en las espaldas de los trabajadores.

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