La contaminación atmosférica podría afectar a tu salud mental

Investigadores sugieren un posible vínculo entre la exposición a la contaminación ambiental y un aumento en la prevalencia de trastornos psiquiátricos.

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La contaminación ambiental es una amenaza a la vida. (Foto: iStock).

Por Héctor Rodríguez
Revista National Geographic en español

Cada vez más, científicos de todo el mundo están centrando sus investigaciones en la relación que se establece entre las condiciones ambientales y las respuestas psiquiátricas y neurológicas. Hace tan sólo unas semanas, un estudio liderado por las Universidades de Washington y Stanford describía y analizaba el impacto positivo de la experiencia de la naturaleza en la salud mental de los seres humanos.

Ahora, motivados por la cada vez más acusada relevancia de fenómenos como el smog récord que asfixió a Nueva Delhi hace dos años, un grupo internacional de investigadores sugiere un posible vínculo entre la exposición a la contaminación ambiental y un aumento en la prevalencia de trastornos psiquiátricos. Los resultados del estudio, titulado Air polution as cause of mental desease: appraisal of the evidence, se publican esta semana en la revista PLOS Biology

Depresión y trastorno bipolar

Centrados en un estudio paralelo llevado a cabo en Dinamarca y Estados Unidos los investigadores descubrieron que la mala calidad del aire estaba asociada a tasas más altas de trastorno bipolar y depresión mayor en ambas poblaciones. La tendencia parecía aún más fuerte en Dinamarca, donde la exposición al aire contaminado durante los primeros diez años de vida de una persona también predijo un aumento de más del doble en la esquizofrenia y los trastornos de la personalidad.

“Nuestro estudio muestra que vivir en áreas contaminadas, especialmente durante los primeros años de vida, es un factor predictivo de trastornos psíquicos”, declara el biólogo computacional Atif Khan, autor principal del estudio. “El entorno físico, en particular la calidad del aire, es un todavía un campo muy inexplorado que nos puede ayudar enormemente a comprender cómo nuestro entorno está contribuyendo a los trastornos neurológicos y psiquiátricos en la actualidad”.

Aunque las enfermedades mentales como la esquizofrenia se desarrollan debido a una compleja interacción de predisposiciones genéticas y experiencias vitales, la genética por sí misma no es suficiente para determinar por completo el alcance de las alteraciones en la salud y las enfermedades mentales. De hecho, los investigadores han sospechado durante mucho tiempo que los factores genéticos, neuroquímicos y ambientales interactúan a diferentes niveles para afectar al inicio, la gravedad y la progresión de este tipo de enfermedades.

De los pulmones al cerebro

Así, la creciente evidencia está comenzando a proporcionar información sobre cómo los componentes de la contaminación del aire pueden ser tóxicos para el cerebro: estudios recientes en roedores sugieren que contaminantes como partículas pequeñas ‒polvo fino‒ viajan al cerebro a través de la nariz y los pulmones, mientras los animales están expuestos.

Esta contaminación también ha mostrado ser causa de signos de deterioro cognitivo y síntomas de comportamiento similares a la depresión. “Presumimos que los contaminantes podrían afectar nuestros cerebros a través de vías neuroinflamatorias que también han demostrado causar signos similares a la depresión en estudios con animales”, explica Andrey Rzhetsky, del departamento de genética humana de la Universidad de Chicago.

Para cuantificar la exposición a la contaminación del aire entre individuos en los Estados Unidos, el equipo de Rzhetsky se basó en 87 mediciones de la calidad del aire de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos ‒EPA‒ en Dinamarca utilizaron un registro nacional de contaminación que contemplaba un número menor de contaminantes, pero no obstante cubriendo territorio mucho mayor.

Un debate que acaba de comenzar

Los hallazgos no han estado exentos de controversia. “Este estudio sobre trastornos psiquiátricos es contraintuitivo y generó una resistencia considerable por parte de los revisores”, comenta Rzhetsky. De hecho, las opiniones divididas de los revisores expertos llevaron a PLOS Biology a encargar un artículo complementario especial del profesor John Ioannidis de la Universidad de Stanford, quien no está relacionado con el estudio.

Una asociación causal de la contaminación del aire con enfermedades mentales es una posibilidad intrigante, pero se necesitan más análisis.

“Una asociación causal de la contaminación del aire con enfermedades mentales es una posibilidad intrigante. A pesar de los análisis que implican grandes conjuntos de datos, la evidencia disponible tiene deficiencias sustanciales y una larga serie de posibles sesgos pueden invalidar las asociaciones observadas”, afirma Ioannidis. “Se necesitan más análisis por parte de múltiples investigadores, incluidos de aquellos más escépticos con los resultados”, concluye el investigador dejando la puerta abierta a todas las posibilidades.

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