Kissinger y la fingida «democracia» mundial

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Henry Kissinger y Augusto Pinochet, artífices de la maldad y el crimen.

Por Jairo H. Pertuz S.
Periodista y analista Internacional

Nació en Alemania en mayo de 1923, en la ciudad de Fuerth. De padre y madre judíos, quienes en 1938 llegaron a los Estados Unidos, donde se enroló en el ejército de este país americano. Gracias a su ingenio y habilidades, fue asignado a la unidad de contraespionaje, a la cual sirvió gran parte de su vida. Gracias a esos servicios, logró, a la vez, estudiar y graduarse en Harvard en ciencias políticas.

Por obvias razones, se hizo parte de grupos de poder, como la Rockefeller Brothers Fundation (1956) y como asesor de un par de presidentes de EEUU. Se le atribuye haber recomendado el retiro de las tropas de ese país en su invasión y guerra perdida en Vietnam, que costo millones de vidas humanas y destrucción, por lo que se le otorgó un Premio Nobel de la Paz luego de tanta barbarie. Muchos críticos consideran inmerecido ese Premio, como el Nobel de la Paz concedido al presidente Barak Obama. Otro hechos que marcaron al Sr Kissinger incluyen el asesoramiento y la ejecución de la masacre en Chile y sus posteriores hechos criminales en apoyo al derrocamiento del Dr. Salvador Allende y el ascenso al poder del dictador Augusto Pinochet y su Plan Cóndor, que llenó de crímenes, desapariciones, violaciones y sangre a varios países latinoamericanos.

Kissinger viajó sonriente a Chile el 8 de julio de 1976, para reunirse con el dictador Pinochet y manifestarle el apoyo que seguiría dándole el gobierno estadounidense, orquestados por los presidentes Richard Nixon y Gerald Ford, ejecutores de toda la trama para desestabilizar al gobierno elegido democráticamente en Chile del Dr. Salvador Allende, quien fue vilmente asesinado. Todo según los archivos desclasificados, que luego de ocultar las verdades de planes y hechos oscuros, publica ese país, por algunos de los cuales persiguen, martirizan y encarcelan, entre otros, al periodista Julian Assange, sin que la prensa mundial ni los supuestos organismos que defienden la justicia y la paz, se ocupen o hayan ocupado de liberar y hacer justicia al periodista australiano, cuyo único delito fue divulgar la verdad de hechos que se ocultan.

Ese es el mundo, la justicia, la paz y los derechos humanos que algunas potencias y organismos internacionales dicen defender.

¡Kissinger: allá donde estés, no podrás ocultar, engañar ni mentir!

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