Intentan recuperar los olvidados balcones en la Avenida Central

Al final de la Avenida Central, sobresale el Café Coca Cola, visitado por personajes como el "Che" Guevara, Fidel Castro, el poeta atómico Javier Hernández, el Dr. Rómulo Escobar y el Dr. Secundino Torres Gudiño.

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Balcones en la Avenida Central cubiertos por anuncios comerciales. (Foto: Paola Sánchez).

Por Paola Sánchez
Estudiante de Periodismo de la Universidad de Panamá

La dirección de Patrimonio Histórico busca recuperar la belleza de los balcones de los edificios de la Avenida Central en la ciudad de Panamá, que décadas atrás era admirada por estos majestuosos espacios de conexión con la calle, que permitían dar una mirada íntima a la urbe.

Para conocer mejor esa iniciativa gubernamental, Bayano digital se acercó a la directora nacional de Patrimonio Cultural, Lineth Montenegro, quien nos recibió mientras observaba en su ordenador portátil algunas reglamentaciones, imágenes y aspectos técnicos de edificaciones en este país.

Montenegro reconoció que en la Avenida Central hay antiguos balcones de gran valor arquitectónico. Algunos de ellos, están realizados en bronce o en acero forjado por herreros desparecidos hace un siglo, quienes eran verdaderos maestros en la construcción. Otros poseen ornamentos deteriorado con el paso del tiempo, que deben ser restaurados.

Indicó que “la Dirección de Patrimonio Histórico está esperando que la reglamentación de la Ley General de Cultura brinde la herramienta necesaria para cumplir ese objetivo”. En la actualidad, no existe una declaratoria que ordene la protección oficial de edificios y sus balcones agredidos en forma absurda.

En el 2003, se hizo una modificación a la Ley 14, sobre Patrimonio Histórico de 1982, en la que se instruye la necesidad de que el propietario poseedor de un bien que ha sido calificado monumento histórico sea el encargado de velar por su mantenimiento.

Sin embargo, Motentegro señaló que la recuperación de la Avenida Central podría ser reafirmada a través de un acuerdo municipal para asignarle a esa zona un nivel cultural. Tras ser cumplida esa fase del proceso, le correspondería al director de Obras y Construcciones pedir al propietario de cada inmueble que acuda a la Dirección de Patrimonio Histórico para que cuente con el aval del Estado.

Un proceso de ese tipo, implica inspeccionar a cada edificio, para determinar cuál de ellos tiene valor histórico o si corresponde a una estructura relativamente reciente. El informe técnico es vital para dar una denominación histórica a cada edificación, con el objetivo de reconocer que forma parte del patrimonio cultural de la nación.

Diversos edificios adquiridos han sido cubiertos con lonas y letreros promocionales de baratillos en sus fachadas. Ello impide ver en forma integral la riqueza arquitectónica del área, algo que pudieron resolver en forma sensata urbanistas en ciudades como la Antigua Guatemala, San Juan (Puerto Rico) y La Habana (Cuba).

Transformación de fachadas en un área de valor histórico. (Foto: Paola Sánchez).

Sergio Sánchez, un antiguo habitante en el corregimiento de Santa Ana, comentó a Bayano digital que todo el barrio debería ser convertido en Patrimonio Histórico, debido a su intrínseca relación con el barrio de San Felipe, que posee reconocimiento patrimonial.

Sánchez manifestó que, en Santa Ana, propietarios de inmuebles han transformado los edificios en forma caprichosa para alquilar habitaciones a extranjeros, al margen de disposiciones municipales vigentes. Adujo que esas acciones irracionales podrían provocar un proceso de gentrificación en perjuicio del área.

Historia de la Avenida

El origen geográfico de la Avenida Central comienza en la Plaza de la Catedral, en el Casco Antiguo de San Felipe, y conecta una serie de importantes espacios públicos, como el parque de Santa Ana, la Plaza 5 de mayo y el barrio de Calidonia.

En sus inicios, resaltaban en esa vía los caserones de madera, que fueron sustituidos por edificaciones de concreto armado en estilo ecléctico, moderno y Art-Decó. Aquellas estructuras albergaron instituciones públicas, como las casas matrices del Banco Nacional de Panamá y la Caja de Ahorros,

El poeta Demetrio Korsi decía que la Avenida Central era la puerta “por donde debía entrarse al Canal”. Sin embargo, esas expresiones visionarias y premonitorias cayeron en oídos sordos.

En sus poemas, el vate se refería a la vía como una “encrucijada” urbana” repleta de historias. Sus aceras fueron testigos de marchas, como la movilización de la gesta de diciembre de 1947, en la que 10.000 mujeres desfilaron con antorchas para rechazar el convenio de bases “Filós-Hines”, suscrito por Panamá y Estados Unidos.

La Avenida Central, que alguna vez fue recorrida en carruajes, se convirtió en una calle peatonal en 1993, por iniciativa de la alcaldesa Mayín Correa, pero gradualmente perdió su esplendor, al transformarse en refugio de vendedores callejeros, prestidigitadores y menesterosos. La proliferación de nidos de palomas y la suciedad afectaron el legado de varias generaciones.

Historiadores y urbanistas sueñan recuperar a la Avenida Central. (Foto: Paola Sánchez).

Un mejor futuro

Desde hace mucho tiempo, la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural ha identificado el valor que tienen todas las edificaciones históricas a lo largo de la Avenida Central, aunque la iniciativa cultural encontró diversos obstáculos en su ejecución.

En 2009, a través de la Ofician del Casco Antiguo, se examinó la posibilidad de generar la zona de amortiguamiento mas amplia para el Casco, que incluyese a los corregimiento de El Chorrillo y Santa Ana hasta la Plaza 5 de Mayo. Ese esfuerzo fue desarrollado con el apoyo de estudiantes de la Universidad estatal Penn, en Estados Unidos, cuando Nilson Ariel Espino ocupaba la Dirección de la Oficina del Casco Antiguo, pero la Avenida Central fue excluida.

El ex director del Instituto Nacional de Cultura (INAC), Rafael Ruiloba, propuso la idea de recuperar el antiguo esplendor de la Avenida Central y los balcones de vetustas edificaciones, debido a su significado en la identidad de los panameños.

Ruiloba recordó que durante su gestión al frente del INAC (1999-2004), impidió que fuesen destruidos por un grupo inmobiliario particular los murales en el exterior del edificio de la desaparecida Compañía Panameña de Fuerza y Luz, que posee gran valor artístico.

Manifestó que, para alcanzar ese objetivo razonable, los técnicos del INAC apelaron a una antigua legislación que obligaba a pintar murales en edificios públicos.

Asimismo, Ruiloba resaltó que las leyes y decretos sobre Cultura están dispersos y debe ser un objetivo nacional prioritario poder unificar esos textos jurídicos e incorporar en ellos a sectores de interés histórico que han quedado fuera del amparo patrimonial. “Esa es una tarea cultural pendiente en este país”, puntualizó.

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