Institutores exigen justicia tras destrucción de libros del Nido de Águilas

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Vista interior del Instituto Nacional. (Foto: Bayano). 

La Fundación Pro Instituto Nacional (FUPROIN), emitió un comunicado para condenar la destrucción de libros en Panamá y exigió justicia para castigar a los autores intelectuales y materiales de ese atentado contra el patrimonio de la nación panameña.

Este es el texto del comunicado difundido por la FUPROIN:

Las inquietantes revelaciones publicadas por el diario La Estrella de Panamá el 26 de septiembre del año 2022, terminan corroborando lo que para muchos era parte de un secreto a voces, sobre la suerte que corrieron no sólo los libros de la Biblioteca Eusebio A. Morales, del Instituto Nacional, sino la misma Biblioteca. Para empezar, es necesario aclarar que la Biblioteca de nuestra Alma Mater fue honrada con el nombre de uno de los creadores del Nido de Águilas, cuyo sueño era replicar el proyecto a lo largo y ancho de la incipiente nación. Sueño que hace una centuria fue truncado por aquellos que, como decimos en el lenguaje vernacular, “ni prestan el hacha ni rajan la leña”.

Hoy la Fundación Pro-Instituto Nacional, conformada por veintiún generaciones, se encuentra en aquella situación que señala la biblioteca de bolsillo más representativa de la humanidad “libre de pecado, para tirar todas las piedras”. Sin embargo, esa sensación representa más tristeza que alegría, puesto que todas las piedras terminan rebotando en nuestra Alma Mater.

¡Qué dolor, que nuestra amada Patria entre en la historia por las desacertadas decisiones y actuaciones de sus servidores públicos: unos por ignorancia supina; otros por avaricia y maldad; y los últimos por decidía! Hoy, gracias a ellos, nuestra nación corre el riesgo de constituirse, como el pueblo que comete la undécima peor destrucción de material cultural de la historia de la humanidad, empezando por la quema de la Biblioteca de Alejandría, Destrucción de los Códices Mayas y Azteca; Bibliocausto Nazi, la quema de Argentina y Sarajevo, y la penúltima la Biblioteca de la Academia de Ciencia de Egipto (el día de la Ira); todas, incluyendo la panameña, tienen en común el odio, tanto a la cultura como al conocimiento racional, auspiciado y patrocinado por la estupidez y negligencia.

Probablemente, la más representativa porque fue el antecedente de la Segunda Guerra Mundial, fue la realizada por la juventud Nazi y los SA, o tropas de asalto del Partido Nacional Socialista alemán, que iluminaron la noche en la Plaza de Berlín ese 10 de mayo de 1933. En Panamá, los libros históricos y los que no los son, fueron sumergidos en los lodazales del vertedero de Cerro Patacón; algunos otros corrieron probablemente mejor suerte, porque reposan en bibliotecas privadas o en una calle con una bajada conspicua de la historia de esta nación.

Ya la suerte está echada, la historia sentenció a una administración obsoleta, porque la quema parcial de los libros como su traslado al deshuesadero fue la culminación de un ciclo de negligencia e ineptitud de varias administraciones presidenciales, de unos procuradores, tanto de la nación, como de la administración, que siempre miran para un lado y de una Corte Suprema de Justicia, que le interesa más un formalismo que la verdad material.

Dentro de unos meses todos seremos culpables, cuando las naciones culturales del orbe señalen con su dedo índice al Estado de la República de Panamá (sí, a todos nosotros) por esta página ignominiosa en la historia y cultura de una todavía joven nación.

Exhortamos al Ministerio de Educación, a que agote toda su disponibilidad, eso sí con las manos extendidas de apoyo que siempre han tenido por parte de FUPROIN, y que adecuemos la Biblioteca del Instituto Nacional con la seriedad que merece la misma, incluso de ser necesario, administrada por un pequeño patronato, alejado de representaciones burocráticas; una verdadera administración responsable y que tenga autoridad para tomar las decisiones que deban tomarse. El Estado de la República de Panamá está en deuda con las nuevas generaciones, con la cultura e historia de este país, para evitar que se repita un hecho del que ahora mismo, muchos se autoproclaman más inocentes que culpables.

Platonis amicus sum, sed magis amicus veritatis. 
Aristóteles

 

COMITÉ EJECUTIVO DE FUPROIN

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