Huellas al pasar

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Huellas de un monje chino.

Por Franklin Ledezma Candanedo
Periodista y Escritor del Corinto Bolivariano: Panamá

(Inspiración del suscrito que floreció en abril del año 2009)

Corregida y actualizada en la fecha de nuestro onomástico: 08/04/2019), que compartimos, para reflexionar, en tiempos de agonías globalizadas, que sufren millones de hermanos del planeta, humillados por la bestia (666) neo fascista hegemónica.

Defensa de la palabra

Por Eduardo Galeano
(Periodista y escritor uruguayo – 03/09/ 1940 – 13/04/2015).

“Uno escribe a partir de una necesidad de comunicación y de comunión con los demás, para denunciar lo que duele y compartir lo que da alegría. Uno escribe contra la propia soledad y la soledad de los otros. Uno supone que la literatura transmite conocimiento y actúa sobre el lenguaje y la conducta de quien la recibe; que nos ayuda a conocernos mejor para salvarnos juntos. Pero “los demás” y “los otros” son términos demasiado vagos; y en tiempos de crisis, tiempos de definición, la ambigüedad puede parecerse demasiado a la mentira. Uno escribe, en realidad, para la gente con cuya suerte, o mala suerte, uno se siente identificado, los malcomidos, los mal dormidos, los rebeldes y los humillados de esta tierra, y la mayoría de ellos no sabe leer. Entre la minoría que sabe, ¿cuántos disponen de dinero para comprar libros? ¿Se resuelve esta contradicción proclamando que uno escribe para esa cómoda abstracción llamada “masa”?

“¿Por qué escribimos?”

Por Roque Dalton (El Salvador – Mayo 1935 – Mayo 1975)

“Uno hace versos y ama la extraña risa de los niños, el subsuelo del hombre que en las ciudades ácidas disfraza su leyenda, la instauración de la alegría que profetiza el humo de las fábricas. Uno tiene en las manos un pequeño país, horribles fechas, muertos como cuchillos exigentes, obispos venenosos, inmensos jóvenes de pie sin más edad que la esperanza, rebeldes panaderas con más poder que un lirio, sastres

como la vida, páginas, novias, esporádico pan, hijos enfermos, abogados traidores nietos de la sentencia y lo que fueron, bodas desperdiciadas de impotente varón, madre, pupilas, puentes, rotas fotografías y programas. Uno se va a morir, mañana, un año, un mes sin pétalos dormidos; disperso va a quedar bajo la tierra y vendrán nuevos hombres pidiendo panoramas. Preguntarán qué fuimos, quienes con llamas puras les antecedieron, a quienes maldecir con el recuerdo. Bien. Eso hacemos: custodiamos para ellos el tiempo que nos toca”.

En “La Ventana en el Rostro”.

Dejo huellas al pasar

Dejo huellas al pasar
Dejo huellas al pasar
Nunca lo olviden…
y si lo olvidan
Mala suerte,
No es mi culpa
y lo siento
Porque yo trasciendo
espacio-tiempo
y quien no lo recuerda vive
Vive en vida
Su propia muerte.

Dejo huellas al pasar
Dejo huellas al pasar
Ya que es fortuna
Regar fértiles semillas
En los surcos
De la existencia
Cotidiana…
Ver el despertar
De la mañana…
Escuchar del viento
y de la lluvia
Su melodía…
y rendir homenaje
cada día
a la soledad…
Mi eterna compañera.

Dejo huellas al pasar
Dejo huellas al pasar
Nunca lo olviden
y si lo olvidan
No es mi culpa…
Porque mi gloria terrenal
Ya está escrita
Mi nombre es trueno
y relámpago
Nunca extinguido…
Mientras que tantos
Tantos vegetan
En árida tierra
y caminan muertos
Con el alma sin vida
Insepulta.

Dejo huellas al pasar
Dejo huellas al pasar
Nunca lo olviden
y si lo olvidan
No es mi culpa…
Porque yo he de seguir
Mi tránsito infatigable
Por vergeles pintados de rosas
y de espinas…
Admirando la acuarela
Del crepúsculo
y descubriendo las incógnitas
Del horizonte…
Mientras muchos
Mientras muchos son huéspedes
De tétrico limbo
Caminan vacíos
de esperanzas
e ilusiones
y crucifican anhelos
Ideales
Sueños
y su propia vida
es una oda
Interminable
a la muerte.

Dejo huellas al pasar
Dejo huellas al pasar
Nunca lo olviden…
y si lo olvidan
No es mi culpa…
Porque yo soy vanguardia
En los ejércitos del alma
y del corazón…
Mis átomos reflejan el sol
y las estrellas
Mi alma reproduce
la sinfonía
de todas las aves cantoras
del universo…
Mientras que tantos más
Mientras que tantos más
son almas fugitivas
sin norte
sin futuro
sin ambiciones
que sólo construyen
su propio eclipse
y amasan toneladas
de amarguras.

Yo dejo huellas al pasar
Yo dejo huellas al pasar
Nunca lo olviden
y si lo olvidan
No es mi culpa
Y lo siento…
Y es que el mundo
Y el hombre
Andan a la deriva
Con rumbo incierto
En agonía
Siembran muerte y luto
A su paso
El hombre vive
En el ocaso
Siendo autor de su propio
Suicidio
Al destruir su hábitat
Común
Y además
Y además porque es el único que mata
A los de su especie
Por egoísmos
Ambiciones
Y maldad.

Yo dejo huellas al pasar
Yo dejo huellas al pasar
Nunca lo olviden
Y si lo olviden
Lo siento
No es mi culpa…
Cierto es que le canto
A la soledad
A la ausencia
Al vacío
Porque soy torpe
Más no por ello
Hago como el común
De los mortales
Que vive en un desierto
De angustias fabricadas
De pensamientos enfermizos
De timideces
Y locuras
Mientras que yo construyo
Un mundo sin fronteras
Sin pestes
Sin agonías
Con mente positiva.
Esa
Esa es mi vida
Que vivo solo con mis avatares
Interminables
Y mis vacíos que llevo cincelados
En un corazón que muere
Un poquito cada día.
Pero
Pero este es el futuro
Que me hice
Un día remoto
En mi historia
Que ya está escrita
Para siempre
Mientras tantos
Tantos
Pasaron como aves
Sin retorno
Y así
Así viven y han vivido
Mientras que yo
Igual que el inmortal Bardo
Juan de Dios Peza
Puedo afirmar con
Orgullo incuestionable
“Que merezco y merecí la gloria
Mientras que los demás
Solo merecen el olvido”.

Sin falsa modestia
Así lo digo
Porque la misma es madre
De la mediocridad
Y como todos los hermanos solidarios
Del planeta
No somos mediocres
Ni vendidos
A la insaciable bestia (666)
Hegemónica imperialista
Que pare guerras fratricidas
A granel
Pestes
Hambruna
Calentamiento global
Aunque es tal su torpeza
Que se suicida
Con cada maldad
Que hace
A la humanidad
Al ambiente
A la tierra
Como fábrica imparable
De mortífera hiel
Que emerge de sus fauces
Sanguinolentas.

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