¿Golpe de Estado suave en Panamá?

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Reunión diputados del PRD

Por Cecilio Simon
Reacción de Bayano digital

Decenas de jóvenes provenientes de los barrios menos afectados por la Covid-19, se concentraron para boicotear una reunión realizada en un restaurante local por diputados del Partido Revolucionario Democrático (PRD). “Son unas ratas” (…) “No los dejen salir” (…) “Carrizo renuncia” (…) “Nito renuncia”, fueron algunos mensajes de texto de los que seguían en vivo la protesta a través de una red social. En tanto, quienes estaban en la calle, con pailas en mano, coreaban las mismas consignas. Una joven mujer se acercó a las cámaras y gritó: “No vamos a dejar que el PRD vuelva a gobernar”.

Para Bayano digital, carece de justificación que los diputados organizasen ese encuentro nocturno para deliberar sobre la conformación de su nómina con miras a integrar la Junta Directiva de la Asamblea Nacional. Sin embargo, llama la atención la agresiva protesta de los manifestantes, sobre la base de un patrón de convocatoria similar a las movilizaciones efectuadas en Santa Cruz Bolivia para derrocar al presidente Evo Morales.

Un informe revelador sobre un nuevo tipo de activismo que circuló en las redes sociales previno al movimiento popular sobre el entrenamiento que recibieron jóvenes patrocinados por el Movimiento MOVIN y elementos vinculados al “partido mediático”, en técnicas de “guerra psicológica” desarrollada en Europa del Este durante las “revoluciones de colores”, en la denominada primavera árabe y en los “golpes de estado suaves” en Latinoamérica.

Asimismo, circuló en las redes sociales un extenso documento que explica la motivación de las movilizaciones, como la protesta realizada en la capital panameña el 18 de junio. Ellos, dice el escrito, “conceptúan que la invasión de los Estados Unidos a Panamá, para derrocar al “dictador”, no alcanzó la totalidad de sus objetivos, al no ilegalizar al PRD, como ocurrió en situaciones similares en otros países. Ahora, su misión es deslegitimar al PRD e impedir su acceso al poder, por considerar que el partido es la “continuidad de la dictadura”.

La acciones de “guerra psicológicas”, emprendidas en medio de la pandemia, no se compadecen con la situación de miles de trabajadores pobres sin empleo que, hacinados en la marginalidad, son atacados por el rebrote de la Covid-19. En sus consignas, demandan que se levante la cuarentena para favorecer la economía en sacrificio de la Salud, como lo hacen los presidentes Trump y Bolsonaro.

Agrupaciones como la que organizó la protesta el 18 de junio en la capital panameña, supuestamente reciben financiamiento de Georges Soros. Esta denuncia, formulada por FRENADESO, fue publicada en Bayano digital el 28 de diciembre de 2019.

El mencionado texto señalaba que “Soros ve en el caos una oportunidad para hacer negocios. Su dinero ha ayudado a fomentar la desestabilización en muchas partes del mundo y ha financiado operaciones de la CIA.” (…) Aquí Soros, junto a USAID, Fundación Ford, Fundación Roosevelt, y otras, apoya a grupos de la llamada sociedad civil”. Ello podría explicar que MOVIN recibiera en el 2018 más de 770.000 dólares de una fuente no declarada, sin la transparencia que ese movimiento exige a otras organizaciones sociales.

La “guerra psicológica” emprendida por esas organizaciones, subordinadas al capital financiero nacional e internacional, está dirigida, esencialmente, a protestar por la aprobación de la Ley de Moratoria, considerada inconveniente por el “partido mediático” porque pone en riesgo el sistema bancario que opera en este país.

Ellos no han salido en defensa de las capas medias, asfixiadas por el enorme peso de la crisis sistémica, el costo financiero y humano de la pandemia, y un endeudamiento externo atroz que hipoteca al Estado. Las capas medias, no se beneficia de la entrega de la exigua bolsa de comida ni del ridículo bono diseñado con un concepto de caridad.

Ellos, que dicen representar a la sociedad civil, no protestan contra el modelo neoliberal impuesto por el “Plan INDESA”, que fortalece a la banca (que figura entre sus benefactores) con recursos provenientes del endeudamiento externo, que entrega a las grandes corporaciones las riquezas del país a través de engañosos mecanismos privatizadores y asociaciones público-privadas, en tanto mantiene, como se denunció en el editorial de Bayano digital del 16 de junio, “la rodilla sobre la nuca de las capas medias”. 

Tampoco denuncian el nombramiento de un destacado integrante de MOVIN en el Fondo de Ahorro de Panamá para capturar el Estado (definida por Bayano como la forma superior de corrupción) y beneficiar a las corporaciones que financian sus actividades, ni se han movilizado contra la reunión del gobierno con los partidos políticos involucrados en los mega escándalos de corrupción que estallaron en los últimos diez años, y que ahora son llamados en procura de los fundamentos de “un gran acuerdo nacional” al margen de los obreros, trabajadores del campo, las iglesias, los grupos étnicos originarios y afrodescendientes.

Un golpe de Estado se produce cuando se impide por la fuerza, el funcionamiento de un órgano del Estado.  Las bancadas de los partidos políticos  son reconocidas por el reglamento interno, que es Ley de la República, como una de las estructuras de la Asamblea Nacional. Impedir el funcionamiento de una de las bancadas del parlamento, constituye un grave acto que se puede calificar como un golpe de Estado.

La sistemática “operación psicológica” desarrollada en la noche del 18 de junio para propiciar la renuncia de las autoridades democráticamente electas (sean de nuestro agrado o no),  a través de las técnicas aprendida en los laboratorios de los «golpes de suaves» experimentados en algunos países del continente, abre un peligroso camino de confrontación en Panamá y pone en peligro la democracia.

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