Gobiernos empresariales, corrupción y trastorno político

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La oligarquía deja un legado de nepotismo. (Ilustración: Shutterstock).
Por PhD Ing. Carlos Lorenzo
P. “¿De dónde ha tomado tu padre su fortuna? Del abuelo. ¿Y el abuelo? Del bisabuelo. ¿Y el bisabuelo? La cogió.”
(GOETHE, cit. por C. Marx)

1-. A PARTIR DEL GOBIERNO PROVISIONAL Y LA CREACIÓN DE LA “JUNTA REVOLUCIONARIA”, EN 1903 HASTA HOY, VIRTUALMENTE TODOS LOS GOBIERNOS HAN SIDO PRO EMPRESARIALES.

El novel presidente de la República, Lic. José Raúl MULINO, ha tildado el suyo como un GOBIERNO DE EMPRESARIOS. Sentada esa premisa, la lógica más elemental conduce a colegir que se trata prioritariamente de un GOBIERNO PRO EMPRESA PRIVADA; sería contrario a esa misma lógica que no lo fuera. Empero, se pueden tener gobiernos empresariales sin empresarios. No cabe la menor duda de que el Lic. Mulino tenía presente la expresión que en igual sentido profiriese Guillermo FORD BOYD, a la sazón 2do. vicepresidente de la República en el gobierno que emergió de la invasión militar de Estados Unidos de Norteamérica en la madrugada del 20 de diciembre de 1989; gobierno del cual el hoy presidente de Panamá formó parte. Tampoco cabe pensar que el Lic. Mulino olvide que en Panamá tener un gobierno de empresarios o pro empresarial no es ninguna novedad, mas bien es una constante casi sin excepciones. Así lo corrobora la historia social y política de Panamá desde 1903 hasta hoy.

Son los linajes oligárquicos, todos ellos empresarios, los que saturan la llamada JUNTA REVOLUCIONARIA que lideró la separación de Panamá de Colombia y creo el Estado Mediatizado, virtual PROTECTORADO de Estados Unidos de Norteamérica, ante quien subyuga a perpetuidad la soberanía nacional. Fueron ellos: Tomás y Ricardo ARIAS, Nicanor DE OBARRIO, Carlos Constantino AROSEMENA, José Agustín ARANGO, Manuel ESPINOSA BATISTA, Manuel AMADOR GUERRERO y Federico BOYD. Son esos linajes, virtuales dinastías, los que desbordan la Presidencia de la nación; sobresalen los Obaldía, Díaz, Arosemena, Chiari, Lefevre, Arias, de la Guardia, Jiménez, Remón, Boyd, Robles, Alfaro, Del Valle, entre otros.

Son esas mismas estirpes las que ocupan los ministerios junto a los Fábrega, Vallarino, Linares, Lewis, Aleman, Morgan, Carles, Galindo, Eleta, Duque, Martinelli, Chapman, Orillac; todos de la misma cepa empresarial y oligárquica. Esto mismo se reproduce en la Asamblea de Diputados: entre 1903 y 1968 los Arosemena acaparan 25 diputaciones; los ARIAS, 18; los FABREGA, 13; LINARES y VALLARINO, 8 cada uno; CARLES, BOYD, CLEMENT, GUARDIA y de la GUARDIA, VARELA, 7 cada uno; GALINDO, CHIARI, LINARES, ARANGO, ALEMÁN, 6 cada uno; DEL VALLE, HEURTEMATTE, 4; ROBLES, 3; de OBARRIO, LEWIS y GARCÍA DE PAREDES, 2; LEFEVRE e ICAZA, 1 cada uno.

2-.LOS GOBIERNOS DE EMPRESARIOS Y PRO EMPRESARIALES DE NINGUNA MANERA HAN SIGNIFICADO FRENO A LA CORRUPCIÓN.

Bajo control cuasi absoluto del poder del Estado en manos de los clanes de la oligarquía, por más de un siglo, la corrupción en todas sus modalidades se posicionó en todos los ámbitos del Estado. Nepotismo, enriquecimiento ilícito, malversación de los recursos públicos, contrabando, evasión de impuestos, tráfico de drogas, explotación sexual, imposición de un tributo o “contribución” política hasta de 5 % del salario a los empleados públicos, proliferación de casinos, cantinas y cabarets, generaron una situación escandalosa e insostenible.

Ya en 1904 el Encargado de Negocios de Francia en Panamá, Mr. MOET, decía refiriéndose a aquellos clanes: “No [se] preocupan más que por su familias y amigos (…)”. A su turno José LEFEVRE, secretario de Obras Públicas en el gobierno de José de OBALDÍA JOVANÉ, sentenciaba: “La única solución que le queda a Panamá es que Estados Unidos se tome el gobierno. Todos nosotros somos ladrones en lo que respecta a dinero. Lo admito.” (Pizzurno y Araúz, 1996).

En ocasión de la campaña electoral de 1924, se popularizó una copla dedicada al candidato RODOLFO CHIARI, quien fuera gerente del Banco Nacional, piedra angular de un grupo familiar y económico que gravitó en la vida social y política del país a lo largo de la pasada centuria. La famosa copla rezaba:

”Si siendo sólo gerente
de medio millón dispuso
sería mayor el abuso
si llegara a presidente”. (Idem).

La inflación de costos de los proyectos, las conocidas “adendas” de hoy, fueron como el pan de cada día bajo gobiernos empresariales. Fue el caso del tramo Concepción-Puerto Armuelles del Ferrocarril de Chiriquí, adjudicado al patricio Florencio Harmodio AROSEMENA. El escándalo sólo emergió al agudizarse las contradicciones al interior del grupo dominante que condujeron al golpe de Estado encabezado por Acción Comunal el 2 de enero de 1931. Precisamente, en los albores del golpe Jeptha B. DUNCAN afirmaba: “Es muy cierto que la corrupción ha llegado al límite […] se corrompen las conciencias con el retintín del oro. Se negocia desde los altos puestos de la administración. Se redondean fortunas en un año o un par. Se duplican o triplican en un cuatrienio presidencial […]” (Idem). La inmoralidad, al decir de Acción Comunal, era la norma de conducta.

Por aquéllas calendas existía un grupo llamado “LOS TIGRES” o también “GABINETE DEL CLUB UNIÓN”, el cual, según comenta Benjamín MUSE, Encargado de Negocios de Estados Unidos, representaba los más poderosos intereses en lo económico, lo social y lo político. Del Gabinete del Club Unión, eran parte Carlos L. LÓPEZ, Juan D. AROSEMENA, Archibaldo BOYD, Ricardo ARANGO, Eduardo CHIARI, Raúl ESPINOSA, Francisco ARIAS, Mario GALINDO; Juan J. MÉNDEZ, Carlos de DIEGO, Enrique A. JIMÉNEZ y Ernesto BOYD.

El clientelismo político fue moneda corriente bajo los GOBIERNOS EMPRESARIALES. En el gobierno del presidente Harmodio ARIAS, por ejemplo, para obtener un empleo en Obras Públicas se exigía al trabajador registrarse en la Coalición Nacional Revolucionaria, partido creado por su hermano, el Dr. Arnulfo ARIAS. Ñ

Las disputas entre las encontradas fracciones de la oligarquía por el control y el reparto del poder del Estado, sus ventajas económicas, durante la mayor parte del pasado siglo, se expresó en la severa crisis económica y social que recaía fundamentalmente sobre los sectores populares.

3-. EL CAOS Y LA INESTABILIDAD POLÍTICA, LA REPRESIÓN, LAS ASONADAS Y GOLPES DE CUARTEL Y PARLAMENTARIOS, HASTA LLEGAR AL MAGNICIDIO DIERON LA TÓNICA A LOS GOBIERNOS EMPRESARIALES DESDE 1903.

Los frecuentes Golpes Parlamentarios, asonadas, golpes de Estado propiamente, en el marco de la aguda crisis al interior de la oligarquía y su fraccionamiento, que emana de sus apetencias por el control del poder en función de sus particulares intereses, caracterizaron el largo período que va de 1903 hasta 1968, y que se retoma después de la invasión militar de 1989, bajo la forma de alternancia en el poder de aquéllas mismas fracciones hasta hoy.

Apenas transcurrido un año de la creación del Estado mediatizado de 1903, se develó un supuesto plan del general Esteban Huertas, jefe del ejército, con miras a derrocar el gobierno el 13 de noviembre de 1904. Ficción o no, dio el pretexto para que el gobierno de Estados Unidos exigiera al de Panamá la disolución del ejército nacional, demanda que se acató a pie juntillas. El primer golpe de Estado, propiamente, contra Florencio Harmodio AROSEMENA, tuvo lugar el 2 de enero de 1931 bajo la conducción del Movimiento de Acción Comunal, cuyo liderazgo y base social provenía fundamentalmente de la pequeña y mediana burguesía urbana, profesionales y elementos del entorno oligárquico o en proceso de oligarquización. Las debilidades políticas e ideológicas, entre otros factores, gravitaron hacia la cooptación del Movimiento y en menos de 24 horas Harmodio ARIAS, primero, y luego Ricardo J. ALFARO, inequívoco representante de la oligarquía, fueron investidos por la Corte Suprema de Justicia como presidentes de la República, previa intermediación de la Embajada norteamericana.

Cuatro años más tarde, el 14 de julio de 1935 se generó un conato de levantamiento fallido contra el gobierno de Harmodio ARIAS, electo en 1932, encabezado por Aurelio GUARDIA, comandante de la Policía Nacional y cuñado del mismo presidente de la Nación.

No cabe duda de que la sucesión en el poder culminado el período de H. ARIAS fue una de las motivaciones centrales de aquél golpe frustrado. De la misma estirpe, Arnulfo ARIAS, hermano de Harmodio y dirigente de Acción Comunal, fue electo presidente en el año 1940. Sus desaveniencias con Washington que, en el contexto de la 2ª. Guerra Mundial, exigía el artillamiento de naves bajo bandera panameña y sitios de defensa fuera de la llamada Zona del Canal, fueron la clave que condujo al GOLPE DE ESTADO PARLAMENTARIO, el 9 de octubre de 1941, so pretexto de abandono del país por el mandatario, y la investidura de Ricardo Adolfo DE LA GUARDIA en el solio presidencial. Se dio paso entonces a la firma del Convenio FÁBREGA-WILSON, que autorizó los sitios de defensa demandados por Estados Unidos.

Otro Golpe de Estado Parlamentario tuvo lugar en enero de 1945 cuando un grupo de diputados designó a DUNCAN como Presidente quien, no obstante no recibió el apoyo de la CSJ y de la Policía Nacional. Tres años después, el 12 de julio de 1948, en medio de la exacerbación de las contradicciones intraoligárquicas, la Asamblea de Diputados designó como Presidente a Henrique De OBARRIO, cuñado del Comandante de la Policía Nacional José A. REMON CANTERA, desconociendo a Enrique A. JIMÉNEZ quien, sin embargo, recibe el apoyo de la Policía Nacional y de la CSJ. Un año más tarde ante el deceso del Presidente Domingo DÍAZ AROSEMENA asume Daniel CHANIS en su condición de Primer Designado (vicepresidente), empero, es forzado a renunciar por el Comandante REMÓN, y se da paso a Roberto Francisco CHIARI REMÓN, su primo hermano. No obstante, CHANIS se retracta de su renuncia ante la Asamblea de Diputados, desplazando a CHIARI acusado de cobardía por su primo. Es entonces cuando supuestamente se recuentan los votos y REMÓN instala a Arnulfo ARIAS en la presidencia; poco después Arnulfo ARIAS derogó la Constitución Política de 1946 y puso en vigor la de 1941 ampliamente repudiada.

En la coyuntura, se instala un juicio parlamentario contra el mandatario que se resiste a renunciar que, sin embargo, es expulsado del Palacio de Gobierno el 10 de mayo de 1951 en medio de sangrientos enfrentamientos entre sus partidarios y la Policía Nacional. Condenado, Arnulfo Arias fue encarcelado y despojado de sus derechos políticos hasta que bajo el gobierno de Roberto F. CHIARI (1960-1964) le fueron restaurados.

En los comicios de 1952 se enfrentaron en representación de sendas fracciones oligárquicas, Roberto Francisco CHIARI REMÓN y el Coronel José Antonio REMÓN CANTERA. Al respecto, el reputado periodista Manuel Celestino GONZÁLEZ afirmaba: “Los dos pertenecen a la oligarquía, están vinculados por el mismo apellido y han transitado del brazo, hasta épocas recientes, la misma trayectoria política […] tienen el mismo concepto burocrático del gobierno, la misma opinión del Estado como instrumento al servicio de la oligarquía e igual desprevención por las necesidades públicas […] ninguno representa la causa del pueblo” (Pizzurno y Araúz).

El 2 de enero de 1955 tuvo lugar el magnicidio del presidente José A. REMÓN quien fuera electo para el período 1952-1955. A pesar del velo que se corrió en torno a su asesinato, persiste la tesis plausible acerca del involucramiento de elementos de la oligarquía. Enjuiciado y condenado por la Asamblea de Diputados, el vicepresidente GUIZADO fue desplazado por el 2-VP, Ricardo Manuel ARIAS ESPINOSA, de la más rancia cepa oligárquica. EL FRACCIONAMIENTO DE LA CLASE DOMINANTE se profundizó en el contexto de la campaña política de 1968 que polarizaban las candidaturas del Ing. David SAMUDIO y el Dr. Arnulfo ARIAS, que alinearon en sus respectivas toldas a todas las fracciones y partidos de la elite, incluyendo al partido Demócrata Cristiano que presentó como candidato al Dr. Antonio GONZÁLEZ REVILLA.

Nunca antes como en 1968 fue tan ostensible la división del bloque dominante en fracciones que se disputan el control absoluto del Estado, sobre el telón de fondo del creciente auge del movimiento social en general y de las organizaciones populares, en especial. La mayoría parlamentaria, alineada en torno a la candidatura del Dr. A. ARIAS, incoa un Juicio Parlamentario contra el Presidente Marco A. ROBLES MÉNDEZ y designa como Presidente de la República al Vicepresidente Max DELVALLE que, sin embargo, no es reconocido por la Guardia Nacional y la CSJ, manteniendo su apoyo a M. ROBLES hasta más allá de los comicios de ese año.

El Dr. Carlos Iván ZÚÑIGA GUARDIA, a la sazón diputado de la República, expone su Salvamento Condenatorio y desnuda la verdadera naturaleza de la crisis: “Para nosotros, la actual crisis política que confronta el país es una crisis eminentemente oligárquica que se expresa en la pugna de dos de sus fracciones empeñadas por igual en controlar a plenitud el poder público para asegurar en su respectivo provecho los resultados de los próximos comicios.

“La crisis no la ha producido la sola división electoral de la oligarquía. De hecho, esta se divide en todas las elecciones amparada en la impunidad electoral que da la ausencia de un movimiento auténticamente antioligárquico y popular. La crisis la produce el grado y naturaleza que esta vez presenta la división de la oligarquía unida al hecho de que, a diferencia del pasado en que, al dividirse, un sector oligárquico quedaba en posesión de todo el poder público y, en consecuencia, en control de todo el proceso electoral, hoy en día ningún sector oligárquico controla a plenitud el poder público, pues tanto poder posee o controla un sector como el otro […]

“En el fiel de la balanza, hasta aquí, esos mismos sectores han colocado a la Guardia Nacional que, como su fiel instrumento, tomará partido en la crisis bien acatando al sector económicamente más fuerte o bien, asumiendo funciones que constitucionalmente le están vedadas” (J. FLORES, 2024).

En 1968 se vivió la culminación de un proceso de descomposición y fraccionamiento de la oligarquía, sólo parcial y temporalmente superada unos 20 años más tarde al cerrar filas en torno a los intereses dictaminados por Washington, que precipitaron la invasión militar de Estados Unidos en la navidad de 1989.

Restañar las principales fracturas al interior del bloque dominante, su recomposición y reagrupamiento parece constituir hoy la principal tarea política de la burgoligarquía; una asignación dictada por su más cercano aliado estratégico.

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