Foro Social Panamá: un fruto de esperanza que ya encuentra espinas

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Sacha llorenti inauguró, en representación del presidente Evo Morales, Foro Social Panamá

Roberto Antonio Pinnock Rodríguez
Sociólogo, docente de la UP
Comité Organizador del Foro Social Panamá

Durante los días 14 y 15 próximos pasados, se realizó, con inusitado éxito y gracias al desprendido soporte técnico de la Universidad de Panamá, a través de su Vicerrectoría de Extensión, el Foro Social Panamá, mismo que logró convocar a personalidades, organismos de base rural, urbana, cívica, gremial profesional, sindical y hasta religiosos, tanto como a estudiantes y personas de bien que no hacen parte de ninguna agrupación política, agobiados todos por un modelo de desarrollo y de Estado acoplado a eso que se denomina el desarrollo transitista con políticas neoliberales.

Veinte expositores internacionales y nacionales

El Foro dio cuenta de la presentación de unos 20 expositores expertos en sus respectivos temas, cinco de ellos de otros países latinoamericanos. Estos, junto a los del patio, mostraron que las tesis que orientan hacia la identificación de las causas del subdesarrollo del país y las luces hacia su superación, por el bien de nuestro pueblo, son de un nivel cualitativo superior a las que dominan en los medios televisivos cuando se hacen los trillados debates, abiertos o cerrados, que circulan dentro de los parámetros del neoliberalismo o cuando mucho, ataques a estas políticas, llenos de eslóganes sin contenido científico.

Salud y educación como derechos humanos

Acaso, esta fue una razón suficiente por la cual se registró solo en una de las tres mesas temáticas (La salud y la educación como derechos humanos) más de mil espectadores, lo que incluso generó algunas inconveniencias técnicas, porque en el comité organizador nunca esperamos tal magnitud de participantes.

Modelo transitista

Ciertamente, una tesis fue reiterativamente demostrada desde dimensiones disímiles, a saber, que, aunque este Estado -casado con el modelo transitista y aplicando políticas neoliberales- quisiera, no puede, no está en capacidad de impulsar las transformaciones profundas que el pueblo espera. De esta manera, se concluyó, que, para resolver los problemas de la no integración nacional de los grupos étnicos vulnerados, de las inequidades en salud, empleo, regímenes de pensiones, educación o de la falta de personalidad de los Gobiernos para hacer valer nuestra soberanía alimentaria, política o territorial, se hace improbable que ocurra a través del Estado en mención.

Refundación de la República

De esto, se elevó el razonamiento a otro nivel: ¿Qué hacer? En general, la solución real no está a la vuelta de la esquina. Pero requiere adelantar pasos para alcanzarla. La solución pasa por desatar todo el esfuerzo humano y éticamente posible, organizada y sistemáticamente, hacia lo que muchos llamaron la “Refundación de la República”. Esta, a su vez, hace necesariamente incurrir en un nuevo pacto social, primero y luego un pacto político entre los sectores que participan de ese pacto social. En el entendido de que, en la historia de nuestra sociedad, nunca el pueblo ha participado en la toma de decisiones de los pactos habidos ni siquiera en la fundación de la República. Los beneficiados con el modelo transitista, han sido los mismos favorecidos con los pactos antes alcanzados en nuestra vida republicana y hasta en la colonial.

Ahora bien, como excelentemente hilvanó el Foro, aun cuando los expositores no se habían puesto de acuerdo con antelación sobre ese aspecto, no es posible fructificar la refundación de la República, si no hay pleno consenso en los siempre excluidos en los pactos políticos constitucionales.

Proceso constituyente

De esta manera, el Foro parece estar llamado a ser el inicio de un proceso constituyente, en el sentido de contribuir, de apoyar a las organizaciones -sentido de servicio, no de hegemonizar ni vanguardizar- a generar ese consenso entre los perjudicados por las políticas neoliberales y el modelo de acumulación de riquezas transitista que nos mantiene en el subdesarrollo desde el período colonial. Para ello, surgieron parámetros y principios de interés popular, que deben suscitar los consensos para luego, de manera unificada, llevarlos al debate generador de una nueva Constitución política. Por lo tanto, no se trata de Constituyente originaria o no, se trata de un proceso que unifique al pueblo -no únicamente a los que se atribuyen su representatividad- en sus verdaderos intereses para hacerlos valer en ese nuevo pacto.

Aun cuando ya recibe ataques de quienes se autoproclaman vanguardias del pueblo, se publican documentos que no firma su comité organizador, nace un nuevo árbol de frutos de esperanza popular, no partidista, pero, como en el pasaje evangélico, en terreno con espinas que ya pretende asfixiarla y que habrá que sortear para que crezca.

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