Ex presidentes al patíbulo

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Manifestantes exigen castigo a los corruptos en Panamá. (Foto: Reuters).

Por Alberto Velásquez
Periodista y relacionista público

El reciente arresto domiciliario del ex mandatario colombiano Álvaro Uribe, acusado de presuntos delitos de soborno y fraude procesal, ha puesto sobre el tapete el tema de los presidentes y ex presidentes latinoamericanos que durante los últimos años han sido acusados de diversos delitos.

Sin duda, el caso del ex presidente Uribe, vinculado a los paramilitares colombianos, se suma a un proceso incoado contra el ex presidente colombiano Juan Manuel Santos, quien tiene a su favor haber apoyado el camino de la paz en Colombia.

La corrupción es el principal componente que identifica a las denuncias contra ex presidentes y demuestra cómo ciertos individuos, valiéndose de esquemas políticos, han avergonzado a Latinoamérica, después de haber ocupado el más alto sitial de representatividad en sus respectivas jurisdicciones.

En más de una docena de países del continente americano, el soborno, el enriquecimiento ilícito, la defraudación aduanera, el cohecho y otros delitos han sido durante los últimos años fundamento de serias denuncias, comprobadas o no, contra presidentes en ejercicio y una gran mayoría de ex presidentes, que han deshonrado a sus pueblos y terminaron encausados en tribunales de justicia.

La premeditada aproximación de Odebrecht a las cúpulas de los gobiernos electos acentuó la corrupción, al punto de que directivos de esa constructora brasileña confesaron el pago de más de 780 millones de dólares en sobornos a presidentes, ex presidentes y sus camarillas en 12 países de la región.

En Perú, el presidente Pedro Pablo Kuczynski tuvo que renunciar acusado de recibir cuatro millones de dólares en coimas de Odebrecht. En la cadena de sobornos en ese país, fueron acusados los ex presidentes Alejandro Toledo, Ollanta Humala y su esposa, y con resultados fatales Allan García. Asimismo, Alberto Fujimori tuvo que renunciar después de numerosas acusaciones.

En Argentina, Mauricio Macri y varios de sus colaboradores fueron arrestados por corrupción. En Guatemala, Otto Pérez Molina, dimitió tras ser acusado de asociación ilícita, defraudación aduanera y saqueo del Estado por más de 38 millones de dólares.

En El Salvador, Francisco Flores, quien murió a los 56 años de edad, fue acusado de “lavado de dinero” y enriquecimiento ilícito, mientras que Elías Antonio Saca enfrentó una condena judicial por presunta corrupción, enriquecimiento por más de cinco millones de dólares. Se sumo a esa nómina de encausados Mauricio Funes, por recibir de la empresa brasileña Petrobras 1,5 millones de dólares.

La historia nos remonta a varios presidentes destituidos, entre ellos Carlos Andrés Pérez, en Venezuela, Abdalá Bucaram y Lucio Gutiérrez, en Ecuador. En acusaciones combinadas de grupos derechistas, fueron perseguidos Fernando Lugo, en Paraguay, Rafael Correa, en Ecuador, Dilma Rousseff, en Brasil, junto con Luiz Inácio Lula da Silva. Vale destacar que el traidor Michel Temer pasó de ser acusador a acusado y cayó en el desprestigio.

La lista de ex presidentes en casos de malversación de fondos y  actos de corrupción, junto con sus socios y colaboradores inmediatos, es larga y vergonzosa. Por ejemplo, en Honduras, hay un ex presidente acusado de sobornos en CONCACAF, Rafael Callejas. En México, Carlos Salinas de Gortari todavía es objeto de acusaciones de mal manejo.

Costa Rica hace aportes a la lista de ex presidentes encausados, entre ellos Rafael Ángel Calderón y Miguel Ángel Rodríguez, sin dejar de lado a Nicaragua, con Arnoldo Alemán.

En Panamá, todos saben que a la fecha los ex presidentes Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela hacen malabarismos de todo tipo para evitar el peso de la justicia. Ya sean culpables o inocentes de los delitos que les endilgan, el daño moral que ambos hacen a la reputación del país es enorme. Es desalentador ver a ex presidentes entrando y saliendo de los juzgados con un aire de impunidad y prepotencia.

El presidente de la República, Laurentino Cortizo, debería apartarse de individuos o elementos sospechosos que puedan ser declarados unos convictos.

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