Elecciones primarias del PRD: el último resquicio de democracia

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Activistas del PRD. (Foto: La Estrella de Panamá).

Por Antonio Saldaña
Abogado y analista político

Si algo había caracterizado al partido social demócrata y torrijista, incluso en su tránsito de partido de masas y doctrinario a entelequia política y clientelar, era el hecho singular y único, de realizar “elecciones primarias” para la totalidad de su oferta electoral que, al final, redundaba en cohesión política a lo interno y prestigio partidario a nivel general.

No obstante lo anterior, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Revolucionario Democrático (PRD) —de los lumpen diputados y del rehén político Rubén “cachete” De León—, con el eufemismo de “reserva estratégica de algunos cargos de elección popular…”, recomendó en un comunicado calendado el 18 de enero de 2023, han recomendado lo impensable. A a mi modo de ver, el CEN propuso el suicidio del PRD en las próximas elecciones del 5 de mayo de 2024.

El PRD posee un número superior de prosélitos —más de 700.000 inscritos— de los necesarios para obtener la victoria en los comicios generales del 5 de mayo de 2024, sin alianzas negativas a la imagen para el futuro gobierno, como ha sido el caso del partido “bisagra” MOLIRENA, que lejos de contribuir con un retrato de decencia y transparencia gubernamental, lo que ha hecho es exhibir una cuota adicional a los escándalos —cohecho— de la gestión de la diarquía (Laurentino Cortizo Cohen, Gabriel Carrizo Jaén), para infortunio de la mayoría de los panameños de a pie.

El gobierno no puede mostrar logro significativo alguno, sino la percepción generalizada de todos los sectores del país, de que en el Palacio de Las Garzas, en 2019, se instaló un grupo de facinerosos políticos, cuyo único propósito ha sido llenarse los bolsillos de dinero mal habido, con cargo al Tesoro Nacional, como para no tener que trabajar jamás en su vida. La remota posibilidad de repetir en la conducción política de la República, se fundamenta, única y exclusivamente, en generar confianza en sus filas a través de la más amplia y democrática participación electoral, para ofrecer al electorado su mejor cara, porque, sin duda, los torrijistas aún confían en la posibilidad electoral de recuperar para la gente decente, el otrora partido de Omar, hoy rehén, al menos en su cúpula, de la plutocracia corrupta y de clientela política.

Por ello, era vital para la democracia panameña y la participación del pueblo, que en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Revolucionario Democrático (PRD) estuviesen representadas todas las fuerzas de la sociedad panameña inscritas en el colectivo político, Sin embargo, el clientelismo y la “política de la chequera” se impusieron, resultando la elección de los sectores políticamente más atrasados en la nueva conducción del otrora partido de Omar, hoy, tristemente transfigurado en una entelequia electorera y bribona, integrada en su dirección política por elementos que no podrían justificar el origen de sus millonarias fortunas y han sido señalados en más de una ocasión por sectores de poder, de entronizar la “narco política”.

Por otro lado, para nadie es un secreto que el partido de Omar Torrijos, Antonio Yépez, Ascanio Villalaz, Gerardo González, Rómulo Escobar, Ramiro Vásquez y tantos otros patriotas arrinconados y echados al ostracismo, por una pacotilla de lumpen diputados que se tomaron por asalto la mayoría de los puestos en la directiva del PRD. Esos mismos individuos desafían una tradición democrática electoral de más de treinta (30) años, dado el hecho de que entraron en pánico por la recia campaña de “no reelección” desarrollada por sectores politiqueros que, a la sazón, no proponen un cambio del sistema político, sino simplemente el “quítate tú, pa´ ponerme yo”.

Tampoco se ignora que muchos diputados y miembros del CEN del PRD han abanderado la propuesta de reservar candidaturas electorales, para una supuesta alianza. Son los mismos que se reeligieron en la campaña electoral pasada, mediante triquiñuelas electoreras, como es el caso del “Gato”, en Bocas del Toro, y de “Palillo”, en San Miguelito; y los denominados diputados residuales, como el “Doctor del Ghetto”.

En síntesis, la propuesta de no realizar elecciones primarias para toda la oferta electoral del PRD, además de demostrar torpeza, es un verdadero suicidio político. Y, bien haría la cúpula en “rifársela” (enfrentarse con valentía) en las “elecciones internas”, porque, de lo contrario, no sólo estaría asegurando una estrepitosa derrota electoral presidencial, sino también agenciándose (obteniendo) una minúscula minoría en la Asamblea Nacional y en los gobiernos locales.

¡Así de sencilla es la cosa!

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