El virus neoliberal contrataca

Es un virus que ya antes de la crisis sanitaria se ensañaba con los niños, niñas y adolescentes del país, haciendo que prácticamente uno de cada tres de ellos se encontrara en condiciones de pobreza multidimensional.

0
159
Dr. Juan Jované (Foto Bayano).

Dr. Juan Jované
Economista
Catedrático de la Universidad de Panamá

Como era de esperarse, dado que son completamente predecibles y sectarios en su forma de pensar, algunos miembros de la Fundación Libertad han tratado de responder a la idea del virus neoliberal inventándose el criterio de que el mismo no existe, que se trata del resultado de lo que denominan el resentimiento social. Además, de manejar la trillada imagen de que todos estamos en la misma tormenta y en el mismo barco.

Lo que no parecen entender los miembros de la Fundación Libertad es que la tormenta ya había empezado antes de la pandemia. Es difícil, además, entender que todos estamos en el mismo barco cuando la política neoliberal ha generado una situación que convierte a Panamá en el sexto país con la peor distribución del ingreso en el mundo.

Es un virus que ya antes de la crisis sanitaria se ensañaba con los niños, niñas y adolescentes del país, haciendo que prácticamente uno de cada tres de ellos se encontrara en condiciones de pobreza multidimensional.

Mas aún, gracias al virus neoliberal, de acuerdo con el llamado índice de capital humano del Banco Mundial, un niño nacido en Panamá solo tiene en promedio la posibilidad de desarrollar la mitad de su potencial en términos de capacidad productiva.

El virus neoliberal, vale la pena agregar, también afectó a las madres de estos niños, lo que se evidencia en el hecho de que se detectaron signos de anemia en el 23.0% de las mujeres.

La indolencia de los sectores económicamente dominantes, así como su desprecio por los derechos humanos, quedó en evidencia cuando una de sus más conspicuos representantes dijo que la población sin capacidad para comprar el agua como mercancía la fuera a buscar al río.

La aparición de COVID 19 no ha hecho más que mostrar la profundidad con que el virus neoliberal ya había afectado al país. No solo es cierto que poco antes de la pandemia el Ministerio de Economía y Finanzas, siguiendo los dictámenes neoliberales, había recortado significativamente el presupuesto del 2019 destinado a la salud.

Además este, al que se le intenta mostrar como muy responsable frente a los problemas de la población, ha seguido una política que, si bien ha priorizado los recursos para asegurar al capital financiero, ha destinado una ayuda para la población según la cual las personas en condiciones de crisis tendrían que ser capaces de alimentarse con B/. 0.67 diarios.

Así mismo, dejar de lado todas las denuncias de corrupción pública durante la pandemia solo tiene una explicación: defender al gobierno que debe llevar adelante la terapia de choque que anhelan los neoliberales para esparcir todavía más su virus.

Esto queda claro en la propuesta que hace un articulista que se declara miembro de la Fundación Libertad. Según esta, en primer lugar, se debe volver a reformar la legislación laboral, con el fin de disminuir la capacidad de negociación de los trabajadores y elevar las ganancias.

En segundo lugar, se insiste en cambiar las leyes tributarias para que los sectores económicamente dominantes paguen menos impuestos y que las clases medias y los trabajadores carguen con el servicio de la nueva deuda pública.

En tercer lugar, se aboga por una política migratoria que intentar saturar el mercado laboral panameño, incluyendo el de los profesionales, con el fin de abaratar el costo de la mano de obra.

Desde luego que también intentarán destruir lo que queda de solidaridad en la Caja de Seguro Social y quedarse con el lucrativo negocio de manejar los B/. 9,000.00 millones que mantiene esta institución como reservas.

Que quien propuso esto lo califique de una vacuna necesaria muestra hasta donde puede llegar la inhumanidad del pensamiento neoliberal.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here