El revolucionario de los tiempos difíciles

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Fidel con Ñico López, Abel Santamaría y José Luis Tassende en la Finca Santa Elena, en Los Palos, donde hacían prácticas de tiro antes de ir al asalto al Cuartel Moncada. En cuclillas de izquierda a derecha: Ernesto Tizol y Billy Gascón. Esta histórica foto se encuentra en el museo Casa Abel Santamaría de La Habana.

Por Franklin Ledezma Candanedo
Periodista y escritor

El domingo 25 de noviembre de 2018, se cumplieron dos años de la partida física del comandante Fidel Castro Ruz, quien vive en su monumental legado histórico, revolucionario, progresista y humano, así como en el alma y en el corazón de los pueblos agradecidos del mundo, a pesar y por encima de las atrocidades de la bestia fascista (666) imperialista y de sus hijos desnaturalizados, los Bolsonaro de nuestra América.

Esa fecha trascendente en el calendario de la lucha libertaria inconclusa de numerosos espacios geográficos de la Patria Grande Bolivariana y Universal, debe ser tea luminosa que guíe a los irredentos del planeta, a seguir los pasos, el ideario y el paradigma de este irreductible “Revolucionario de los Tiempos Difíciles”.

El 1º. de enero de 1994, con ocasión del 35 Aniversario de la Revolución Cubana, al palpar un ambiente de desesperanza, de temor, de incertidumbre entre los habitantes de Cuba, sentenció: “Fácil es ser revolucionarios en tiempos fáciles, lo que no resulta fácil es ser revolucionarios en tiempos difíciles”.

Para este inmortal Guerrillero del Tiempo, título que le asignó en el año 2012, la escritora Katiuska Blanco Castiñeira, en obra monumental publicada por la Casa Editora Abril, no la tuvo fácil durante su existencia vital y, menos aún, a partir del 26 de julio de 1953, cuando dirigió el asalto al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, acción armada hecha con el fin de derrocar el régimen del sanguinario dictador Fulgencio Batista.

Durante la celebración del 20 aniversario de esa fecha histórica, en 1973, el “Revolucionario de los Tiempos Difíciles”, expresó: “El Moncada nos enseñó a convertir los reveses en victorias. No fue la única amarga prueba de la adversidad, pero ya nada pudo contener la lucha victoriosa de nuestro pueblo”.

A partir de ese momento cumbre nada lo detuvo, a pesar de reveses transitorios, como líder indiscutible de la Generación del Centenario, nomenclatura dada en tributo al prócer José Martí, en su empeño de sembrar, en terreno fértil, la formidable semilla del cambio histórico deseado, a través de ese hecho revolucionario, el cual, a pesar que fracasó, permitió concienciar sobre la urgente necesidad de cambiar la triste realidad imperante, objetivo logrado a partir del 1º. de enero de 1959.

En “La historia me absolverá”, alegato fundamental hecho por Fidel en su propia defensa, expresó: “…De igual modo, se prohibió que llegaran a mis manos los libros de Martí; parece que la censura de la prisión los consideró demasiado subversivos. ¿O será que yo dije que Martí era el autor intelectual del 26 de Julio?”.

Como auténtico líder del movimiento 26 de julio, tuvo la capacidad de sumar al hermano y heroico pueblo cubano a esa gesta revolucionaria, lo mismo que a combatientes internacionalistas, entre tantos, a Ernesto (Che) Guevara, mundialmente conocido, como “El Guerrillero Heroico”.

Omitimos, por ser ampliamente conocidas, las múltiples realizaciones del comandante invicto Fidel Castro Ruz, a pesar del brutal bloqueo económico, comercial y financiero vigente desde el 3 de febrero de 1962, impuesto y mantenido por sucesivos gobiernos del imperio genocida, que aplica leyes al margen del derecho internacional, fuera de sus fronteras territoriales.

Esas criminales normas han causado millonarios perjuicios a la economía cubana, violando durante 56 años los derechos constitucionales y humanos de este vertical pueblo hermano, al que se le priva de recursos para la satisfacción de sus necesidades básicas.

Cabe resaltar que, esa medida espúrea, no logró –ni ha logrado- sus nefastos objetivos, puesto que el Comandante Fidel, “El Revolucionario de los tiempos difíciles”, supo minimizar su impacto. Por esto, además de buscar alternativas sostenibles para su pueblo, las irradió a otros pueblos de la geografía de la Patria

Grande Bolivariana y Universal, con su característica solidaridad encarnada. Y todo esto impactó –e impacta– en los aspectos socioeconómicos, culturales-políticos y ambientales.

En esta efeméride memorable, recordamos con orgullo revolucionario al Guerrillero del Tiempo, quien está más vigente que nunca y, como siempre, golpea con su pensamiento y su verbo frontal, las fauces sanguinolentas del Hitler repetido imperialista, y de mandaderos a su servicio (Bolsonaro, Duque, Peña Nieto, Macri y otros), quienes hoy reeditan y aplican medidas fondomonetaristas neoliberales, propias del capitalismo que galopa, cual potro salvaje, por la epidermis de nuestra América y de la Patria Grande Universal.

Y lo recordamos también con el verbo certero y oportuno de dos fraternales compañeros suyos, amigos a tiempo completo, quienes supieron beber en esa fuente revolucionaria-progresista inagotable, para dirigir, en mancuerna indisoluble con sus pueblos hermanos, los destinos de esas Patrias suyas-nuestras: Evo Morales Ayma (presidente del Estado Plurinacional de Bolivia y Nicolás Maduro Moro, presidente de la república Bolivariana de Venezuela.

Como hoy, 2016, el hermano Fidel Castro pasó a la eternidad. Pero Fidel nunca nos dejará del todo, porque renace día a día en su obra: en la irrenunciable libertad del pueblo cubano y en el legado de dignidad y solidaridad que dejó al mundo entero.

“Fidel nos enseñó que la revolución no se hace sólo con armas, sino que la verdadera revolución es la unidad del pueblo. Seguiremos tu legado antiimperialista, la historia ya te absolvió compañero, y vives en el corazón de quienes luchan por la libertad y dignidad de los pueblos”.

Por su parte, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moro, también aprovechó la ocasión para saludar a quien fue un gran hermano para el pueblo venezolano. La amistad y compañerismo de Fidel con el comandante Hugo Chávez lograron resurgir las banderas de América Latina en los últimos años.

“Hace 2 años el mundo vio partir al Comandante Fidel Castro Ruz, genio visionario de la humanidad. Me orgullece haber compartido con el gigante que mantuvo encendida la llama revolucionaria por décadas. Honramos su vida y decimos con fuerza: ¡Viva Cuba, Viva Fidel!

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