El petróleo y la guerra

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El alza drástica del precio de los combustibles golpea a los panameños.

Por Antonio Saldaña
Abogado y analista político

El viernes 6 de mayo aumentará por enésima vez el precio de la gasolina y el diésel en Panamá y como resultado del incremento en los derivados del petróleo —para variar— se desatará la especulación en el precio de los alimentos y en las tarifas (no autorizadas) del transporte selectivo y colectivo de pasajeros.

Hace dos años, el alza de los precios se debió a la pandemia de la Covid-19, pero ahora es por causa del conflicto entre el imaginario geopolítico denominado “Occidente” en contra de Rusia, y que se desarrolla militarmente en Ucrania, país del Este de Europa.

¿Qué tiene que ver el petróleo con la guerra en Europa?

Sencilla la explicación y compleja la situación. La guerra —dice Clausewitz— es la política desarrollada por otros medios y lo que ocurre en el Este de Europa hoy, no es la excepción. En concreto, existe un conflicto político global más allá del escenario especifico de la guerra. Resulta que Rusia forma parte del grupo ampliado de exportadores de petróleo (OPEP). Además, es el mayor productor individual del mundo y provee el 30% de este combustible fósil a los países del llamado “Viejo Continente”.

Para colmo de males, el martes 2 de mayo la presidenta de la Comisión de la Unión Europea (UE), Úrsula Von der Layen, anunció el “sexto paquete” de medidas económicas en contra del gobierno de Vladimir Putin, el cual incluye el cese de la importación de petróleo de Rusia.

¡Terremoto, tembló el mercado del petróleo!

Sí se adiciona la negativa de Arabia Saudita y de Los Emiratos Árabes Unidos, los mas grandes productores del “oro negro”, a los reiterados pedidos de los mandatarios Joe Biden, de Estados Unidos, y Boris Johnson, de Inglaterra, de incrementar la producción del “crudo”, nos enfrentamos, pues, a la “tormenta perfecta”.

En síntesis, mientras Estados Unidos, Gran Bretaña y los gobiernos de los países de la Unión Europea (UE) sigan atizando el fuego de la guerra y sumando “aliados” o “tontos útiles” de América Latina y el Caribe al conflicto bélico que desangra al noble pueblo eslavo del Este, en Panamá las repercusiones serán, sin duda, el continuo aumento en el precio de la gasolina y el diésel, de los alimentos, de los insumos agropecuarios, del pasaje del transporte público terrestre de pasajeros y de las tasas de interés de los préstamos bancarios (los banqueros ya han anunciado el inminente el aumento).

Conclusión: No hay que tener el dominio de la “inteligencia artificial” o ser un “crack” en estrategia geopolítica o experto en hidrocarburos, para comprender la relación que hay entre la guerra en Europa y la inflación mundial. Además, se confirma el interés de persistir en el absurdo conflicto por el hegemonismo unipolar estadounidense, frente a la realidad de un mundo multipolar. Ello sólo conducirá a la hambruna global y, en el peor de los escenarios, a la hecatombe nuclear.

¡Así de sencilla es la cosa!

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