El asombroso enlace de Medicina y Biología

Este año, en conmemoración de la publicación del primer libro académico, en la cual está el germen de la Editorial de la Universidad de Costa Rica (EUCR), el Siedin pone al alcance de los lectores Biología Hematológica Elemental Comparada, de los doctores Alfonso Trejos Willis y Clodomiro Picado Twight. Acontecimientos imprevisibles hicieron que los temas tratados en este libro cobraran una actualidad sorprendente. Ofrecemos a continuación la presentación y la introducción del libro, así como un vínculo para su acceso gratuito.

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Plaquetas en el torrente sanguíneo.

El libro Académico
Ólger Calderón Arguedas

A pesar de que la oralidad representó, desde tiempos antiguos, una alternativa para la transmisión del conocimiento, fueron los libros, en sus diferentes soportes, los que permitieron un verdadero y eficiente registro de los saberes, costumbres e ideas. Por tal motivo, la definición de cosmologías, el desarrollo del pensamiento científico, místico y filosófico, así como la sensibilidad creativa, son aspectos que han estado supeditados a la existencia de los libros.

Con el desarrollo de la imprenta de tipos móviles, por Gutenberg en el año 1440, se brindó a la humanidad una alternativa de difusión del conocimiento como nunca antes había tenido lugar.

Por esta razón, no es de extrañar que el binomio “libro/universidad” se estableciera cerca de este período, lo cual representó una evidente revolución en la difusión de las ideas.

De esta forma, para el año 1478, la Universidad de Oxford contaba con una editorial, cuyo primer libro fue la Expositio in symbolum apostolorum de Titanio Rufino de Aquilea. En 1584, la Universidad de Cambridge ya tenía una editorial constituida, la cual publica actualmente alrededor de 2.500 títulos al año.

En el caso de la Universidad de Costa Rica, la Asociación Editorial Universitaria se fundó en el año 1946, a instancias de Rodrigo Facio. Dicha entidad regiría la actividad editorial en la institución hasta los años setenta, década en que se reformuló el modelo editorial y se dotó de la figura del director de la Comisión Editorial y del Reglamento. A partir de ese momento, la Editorial acuñaría el nombre de Editorial de la Universidad de Costa Rica.

No obstante, en el año 1942, dos años después del nacimiento de la Universidad de Costa Rica y cuatro años antes de la fundación de la Asociación Editorial Universitaria, se efectuó la publicación del libro Biología Hematológica Elemental Comparada de Clodomiro Picado y Alfonso Trejos Willis. Dicha publicación representó la primera obra académica producida en esta casa de estudios.

La publicación de Picado y Trejos Willis fue señera en aspirar a un desarrollo científico para la institución, desarrollo que es parte integral de cualquier casa de educación superior e indivisible de los procesos docentes y de extensión.

Como parte del rescate del patrimonio histórico de la institución, la Editorial de la Universidad de Costa Rica, mediante el acuerdo tomado en la sesión 45-2019, pone a disposición de la comunidad académica y de la sociedad en general la presente edición conmemorativa de la obra Biología Hematológica Elemental Comparada, escrito fundamental en el acervo histórico y bibliográfico de nuestra institución y de nuestro país.

La publicación de la presente edición hubiese sido imposible sin el apoyo del Sistema de Bibliotecas, Documentación e Información de la Universidad de Costa Rica (Sibdi), a través de su directora, la Licda. María Eugenia Briceño. Se extiende también un sentido reconocimiento al Dr. José María Gutiérrez, profesor emérito del Instituto Clodomiro Picado y de la Facultad de Microbiología, además, uno de los fundadores de la Cátedra Conmemorativa Clodomiro Picado, quien amablemente aceptó elaborar el prólogo de la presente edición. Asimismo, al Dr. José Miguel Esquivel, del Departamento de Análisis Clínicos de la Facultad de Microbiología, por sus atinadas sugerencias con respecto a esta edición y la elaboración de la reseña de Alfonso Trejos Willis. También, se agradece a los funcionarios y funcionarias del Sistema Editorial y de Difusión de la Investigación (Siedin) por el cuidado editorial de esta edición.

Una aventura futurista desde el pasado
Dr. José María Gutiérrez

Mientras asistía al acto de inauguración de la Universidad de Costa Rica (UCR), en marzo de 1941, Clodomiro Picado Twight tuvo una intuición y en su mente surgió la idea de escribir un libro que fuera de utilidad para esta naciente casa de estudios superiores. Pensó en elaborar un texto que pusiera a la población estudiantil de materias biológicas, y de otras disciplinas afines, en contacto con algunos de los principales conceptos y paradigmas de la biología; lo anterior no de una manera tradicional, sino ilustrando estos conocimientos mediante experimentos y observaciones que el mismo estudiantado y sus profesores pudiesen realizar con recursos sencillos, incluso el uso de su propia sangre. Fue así como surgió la obra Biología Hematológica Elemental Comparada, editada por la Universidad de Costa Rica, en 1942.

En la elaboración de este libro, además de Clodomiro Picado, participó Alfonso Trejos Willis, quien a la sazón tenía 21 años y era parte del grupo del laboratorio clínico del Hospital San Juan de Dios, del cual Picado era el director. Esta obra, hoy reeditada por la Editorial UCR, fue el primer texto académico publicado por nuestra universidad.

Aunque el título de este libro puede dar la impresión de que se circunscribe a temas hematológicos, es decir, al estudio de la sangre, en realidad es una obra amplia que cubre una serie de tópicos fundamentales de las ciencias biológicas y biomédicas. Se discuten los aspectos principales de la composición de la sangre, de sus células y del plasma, cuyo componente sanguíneo no es celular; así como de la coagulación sanguínea y del papel de los componentes celulares y humorales que participan en la respuesta inmune. Se incluyen aspectos relacionados con los grupos sanguíneos y sus implicaciones diagnósticas, incluso legales. Los últimos capítulos se centran en el tema de las glándulas endocrinas y las hormonas, al cual Picado dedicó muchos de sus estudios.

Este trabajo se ubica en un contexto evolutivo y de fisiología y anatomía comparadas, así como de embriología, en el cual se presenta un panorama amplio de las ciencias biológicas y biomédicas.

La lectura de este texto ofrece la oportunidad de estudiar diversos grupos de animales y de microorganismos, adaptaciones fascinantes relacionadas con la sangre y con su fisiología y anatomía.

Los autores nos ofrecen también una visión de las alteraciones asociadas con diversas enfermedades, sean estas causadas por microorganismos, parásitos, o por fenómenos fisiopatológicos endógenos. El texto presenta, además, algunos tópicos de ecología y fisiología de plantas, así como de diversos animales parásitos que entran en contacto con la sangre en algunas etapas de sus ciclos de vida. Las estrechas barreras disciplinares que caracterizan a muchos libros de texto se desvanecen en esta obra de múltiples aristas y enfoques. Algunos de los principios generales de las ciencias biológicas, tal y como se conocían a inicios de la década de 1940, se mezclan en el escrito con aspectos básicos de la biomedicina, la microbiología, la bioquímica, la fisiología, la embriología, la hematología, la química clínica, la fisiopatología, la parasitología, entre otras ramas del conocimiento científico. Se trata, en suma, de una obra de amplia cobertura temática.

El libro capta muy bien los giros conceptuales y metodológicos que habían experimentado las ciencias biológicas y biomédicas desde mediados del siglo XIX. Estas habían pasado de ser actividades básicamente observacionales, para convertirse en áreas de trabajo experimental. Los fenómenos naturales se empezaron a estudiar no solo mediante la historia natural, sino también con base en la biología experimental y el laboratorio.

En el trabajo científico de Clodomiro Picado, y en este libro en particular, es clara la presencia de estas dos vertientes del estudio de la naturaleza. Por un lado, se presentan abundantes observaciones de formas de vida y adaptaciones de animales, plantas y microrganismos, en las cuales los autores muestran una perspectiva ecológica y evolutiva a la vez. Por otro lado, el texto ofrece abundantes evidencias surgidas del trabajo experimental de laboratorio, especialmente en lo que se refiere a los temas fisiológicos, bioquímicos y fisiopatológicos de los fenómenos descritos.

Llama la atención, al leer este libro, el amplio conocimiento de los autores sobre una gran cantidad de fenómenos biológicos y biomédicos, lo cual evidencia una cultura científica vasta y de grandes alcances. Esto refleja el esfuerzo sistemático por estar actualizados en el desarrollo mundial del conocimiento científico, algo sin duda difícil de lograr en la época en que la obra fue escrita. Esta capacidad de seguir el avance de la ciencia mundial en sus campos de interés muestra un tesón y un espíritu de trabajo encomiables, ya que estos esfuerzos por conocer lo que se producía en la ciencia global se daban al tiempo en que se debían atender labores cotidianas en la operación y administración del laboratorio clínico del hospital donde laboraban Picado y Trejos.

No menos importante es el hecho de que muchas de las observaciones de campo o experimentales descritas en la obra son el producto del trabajo de estos dos científicos, especialmente de Clodomiro Picado, tras largas décadas de tesonera labor de investigación.

El texto deja entrever algunas de las áreas que motivaron el interés académico de los autores. En el caso de Picado, se evidencian algunos de los intereses que guiaron su agenda de investigación, tales como la fisiología animal y vegetal, las relaciones ecológicas de plantas y animales, la implementación de métodos diagnósticos de laboratorio en microbiología, hematología y química clínica, el estudio de fenómenos inmunológicos y endocrinos, y las fisiopatologías asociadas con algunos de estos sistemas. Estos fueron a grosso modo, los temas que cautivaron la atención de este insigne científico nacional. Por su parte, Trejos Willis fue un destacado académico que realizó aportes de gran calibre en parasitología, micología y otros ámbitos del trabajo microbiológico.

Desde el punto de vista de la enseñanza de la ciencia, la obra de Picado y Trejos tiene el valor de presentar al estudiantado y a sus docentes una forma de aprender sobre la naturaleza que se desmarca de las formas clásicas librescas que fomentaban el aprendizaje memorístico. El texto muestra que la ciencia se construye permanentemente mediante el trabajo de indagación, observación, experimentación y cuestionamiento de verdades establecidas.

Se trata de una aventura continua de búsqueda de nuevas evidencias y creación de nuevos conceptos, en una espiral permanente de cuestionamiento y reconfiguración de nuestro conocimiento de la realidad, y se crean hipótesis con base en observaciones e ideas innovadoras, que se someten a verificación.

El libro presenta, en su ámbito temático, ese continuo proceso que caracteriza a la investigación científica y esto, desde el punto de vista didáctico, es un aporte fundamental para quienes lo utilicen como libro de texto en sus estudios universitarios.

Como parte del enfoque comentado, el escrito ofrece una serie de posibilidades para efectuar prácticas de laboratorio, describe experimentos sencillos y asequibles con los recursos limitados que tenía nuestra universidad en sus primeros años.

He aquí una doble enseñanza: por una parte, la biología y la biomedicina son ciencias de carácter experimental y su enseñanza debe incluir trabajo de laboratorio, además de observaciones de campo y aprendizaje teórico. Al final de la obra, los autores enumeran 53 posibles trabajos prácticos para la enseñanza, los cuales se pueden implementar a partir de la descripción que de estos se hace a través del texto. Hubiese sido interesante que los autores complementaran esta obra con un manual de prácticas de laboratorio, en el cual se describieran con mayor detalle los experimentos sugeridos, una tarea que les quedó pendiente.

Por otra parte, subyace otra característica del trabajo que Picado desplegó con sus colaboradores en el laboratorio del Hospital San Juan de Dios: la creatividad para desarrollar, en condiciones muy limitadas, métodos que permitieran el diagnóstico de laboratorio y la investigación de varios temas. Esta capacidad para sortear dificultades y encontrar salidas para realizar estudios es uno de los principales legados de este científico y su grupo.

El hecho de que esta obra tenga por autores al más viejo y al más joven de los trabajadores del laboratorio del Hospital San Juan de Dios, en 1942, representa un significado especial.

De la vida y obra de Clodomiro Picado se ha escrito un vasto repertorio, no así del aporte de Alfonso Trejos Willis, quien jugó un papel fundamental en el desarrollo de la microbiología y la parasitología en Costa Rica.

Cuando el libro fue publicado en 1942, Trejos era un talentoso joven de 21 años, quien trabajaba como asistente en el laboratorio dirigido por Picado. Por iniciativa de su mentor, en 1943 Trejos se trasladó al Instituto Oswaldo Cruz, en Río de Janeiro, Brasil, para realizar estudios en biología aplicada, parasitología y microbiología. En esa etapa se encontraba Trejos cuando Clodomiro Picado falleció en 1944. A su regreso a Costa Rica, Trejos se reincorporó al laboratorio clínico del Hospital San Juan de Dios y presentó una tesis sobre la cromoblastomicosis, que le valió la obtención de la licenciatura en la Sección de Microbiología de la Facultad de Ciencias de la UCR. Posteriormente, obtuvo un doctorado académico en la Universidad de Duke, en Estados Unidos.

Alfonso Trejos podría ser considerado el eslabón entre Clodomiro Picado y el colectivo académico que se consolidó en la década de 1950, población que sentó los cimientos de la Facultad de Microbiología de la UCR. Gracias al hecho de que Trejos pertenecía al Hospital San Juan de Dios y a la UCR, se logró establecer un puente de alta productividad académica y salubrista entre estas instituciones. Muchas y muchos estudiantes de Microbiología efectuaron sus tesis en el hospital y, al calor de esta sinergia, surgió una generación entera de destacados investigadores en microbiología, parasitología y química clínica, quienes, con el liderazgo de Trejos, forjaron una tradición de investigación que se ha enriquecido con el paso del tiempo. Como parte de sus aportes, Alfonso Trejos fue uno de los creadores de la Revista de Biología Tropical, en 1953, la cual se convirtió en la principal vía de comunicación de las investigaciones que se efectuaban en la UCR y en el mismo hospital.

Cuando la UCR inició sus labores, Picado estaba en la última etapa de su vida y tenía serios problemas de salud. Hasta donde sabemos, no tuvo un vínculo directo como docente con la

UCR, aunque su labor fue reconocida por esta universidad con el Doctorado Honoris Causa, otorgado en 1942, precisamente el año de publicación del libro Biología Hematológica Elemental Comparada. No obstante, es evidente que la tradición científica sembrada por Clodomiro Picado germinó en la UCR, en buena medida gracias a la labor del colega con quien publicó este libro que hoy se reedita. En la consolidación de este legado participaron también las primeras generaciones de académicas y académicos en el campo de la microbiología, así como de la biología, la biomedicina y las ciencias agroalimentarias. Valga la reedición de esta obra para reconocer y valorar el aporte de sus autores al desarrollo de la ciencia en nuestra universidad y en el país.

El Siedin ha decidido poner el libro a disposición del público interesado de forma gratuita en:

http://editorial.ucr.ac.cr/ciencias-medicas/item/2536

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