Economistas universitarios revelan las causas de la crisis en Panamá

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El pueblo exige en las calles barrer la corrupción y la inequidad.

Un grupo de renombrados docentes e investigadores de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá ofrece a través de este medio una profunda lectura de la crisis económica, social y política que afecta a Panamá. Este trabajo de investigación no se limita a identificar el problema, sino que aborda las causas y consecuencias, y propone caminos alternativos a la nación.

Debido a la riqueza de este análisis, Bayano digital comparte con sus lectores y seguidores en las redes sociales, el texto del valioso documento que ayuda a entender la dimensión de la actual crisis y su severo impacto:

PRONUNCIAMIENTO PÚBLICO SOBRE LA CRISIS Y LA COYUNTURA ACTUAL EN PANAMÁ

I ― CAUSAS DEL ACTUAL DESCONTENTO SOCIAL.

El país vive un descontento social generalizado. Comprender las raíces y consecuencias de la crisis vigente en Panamá en toda su complejidad es imprescindible, si se quiere afrontar las problemáticas y opciones de manera integral y duradera. Cualquier solución, obligantemente debe considerar este enfoque como método analítico y búsqueda de soluciones, por parte de todos los actores sociales.

LAS POLÍTICAS NEOLIBERALES

Este desbordamiento social no es nuevo, y tiene numerosos antecedentes: las reformas laborales de 1995, las reformas al sistema de pensiones en 1998 y 2005, y las reformas tributarias de 2002-2003, las de 2004-2005 y aquellas de 2010. En su conjunto estas reformas tuvieron como denominador común el deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de la población y el favorecer la reducción de impuestos a las grandes empresas (nacionales y extranjeras), las cuales han recibido cada vez más exoneraciones fiscales.

Se suman reacciones permanentes de descontento de la población, debido a las políticas aplicadas y la falta de respuestas a las demandas sociales: entre otras, la privatización de los servicios públicos; la falta de control de precios, favoreciendo la especulación de los comerciantes; el deterioro de las educación y de las escuelas públicas; la falta de agua potable, y deficiencias en la recolección de los desechos sólidos; el deterioro en la atención de salud, los altos precios de los medicamentos. Se trata de problemáticas que la Pandemia puso en evidencia, y además pasó a agravarlas todas. Más recientemente, se añade el alza incontrolable del precio del combustible, y también, las demandas de los trabajadores por mejores salarios, desoídas por todos los gobiernos.

El enfoque económico, afincándose en el “neoliberalismo”, equivocadamente asume que “el mercado lo puede todo”. Dicha concepción dogmática y deformadora, ha acrecentado el deterioro de las condiciones de vida de la población, incluyendo los estratos medios; agudizándose la desigualdad del ingreso y la concentración de la riqueza en unos pocos que la controlan. El empleo informal y los trabajos mal remunerados aumentan, así como el deterioro del poder adquisitivo del ingreso de los panameños.

Lo explicado es la historia del actual descontento social, cuyo detonante ha sido el aumento exorbitante de los precios del combustible, seguida de alta inflación de la canasta básica y medicamentos. Las necesidades sociales insatisfechas y desoídas por todos los gobiernos se han acumulado hasta que la población expresó masivamente no poder aguantar más.

CORRUPCIÓN GENERALIZADA

A lo anterior se suma la institucionalidad desgastada y desacreditada socialmente, por los altos niveles de corrupción, falta de transparencia e impunidad, vicios desastrosos que ya alcanzan a todos los sectores y órganos del estado (judicial, ejecutivo legislativo, electoral y la Contraloría General de la República.

Pese a la evidencia del robo, la malversación, incluso la confesión de algunos, nadie queda preso. El uso de los fondos públicos para que los funcionarios ostenten el lujo y nombren a amigos y parientes con altos sueldos, el cinismo del derroche en la Asamblea, los sobreprecios de compras durante la Pandemia, etcétera. También, están las concesiones millonarias a la Minera y a grupos del Turismo, la ampliación del Aeropuerto con recursos públicos de los panameños, que benefician esencialmente a un grupo económico; mientras el pueblo enfrenta su sobrevivencia día a día, con la mirada indolente de los gobernantes.

Frente a la crisis actual, muchas de las acciones del gobierno han favorecido las empresas y ha desprotegido el empleo y salarios de los trabajadores. El gobierno ha evidenciado errores, incapacidad y desorganización, explicando inadecuadamente el problema. “No hay recursos”, “el problema es externo”, “nada podemos hacer” y otras expresiones semejantes.

El pueblo observa un gobierno desconectado de la realidad socioeconómica y política; que ha acrecentado el endeudamiento del país sin saber en qué se ha utilizado, que derrocha los ingresos públicos y permite la corrupción, que hace exoneraciones a los millonarios, mientras que es indolente a las necesidades del pueblo.

II ― PROPUESTAS: POLÍTICAS Y ACCIONES PARA LA COYUNTURA CRÍTICA ACTUAL

Ciertamente, los problemas expuestos y las demandas que la población exige tienen opciones de diversas soluciones. Algunos deben ser atendidos con acciones cuyos efectos se mostraran a largo y mediano plazo, pero otras exigen respuestas inmediatas, las cuales deben ser consistentes con las primeras.

1 ― POLÍTICAS Y ACCIONES A CORTO PLAZO.

1- Se debe reconocer que la Regulación Económica de precios es necesaria dado el carácter oligopólico y monopólico de la economía.

2- Es obligante la Planificación Económica la cual debe sustentar el accionar de la política económica.

3- Debe adoptarse una política de empleos y salarios para privilegiar el empleo permanente y bien remunerado, de manera que los estratos medios y de los trabajadores, contribuyan con la demanda de bienes y servicios a dinamizar la economía.

4- Darle prioridad a los sectores productivos del país, agropecuario e industrial, mayores generadores de empleo y de efecto multiplicador en la economía.

5. Deben hacerse reformas profundas en materia institucional para fortalecer la Real Democracia, aquella que descanse en las decisiones del pueblo. El resultado debe ser un gobierno que muestre voluntad política real de comprender las demandas de todos los sectores sociales, pero sobre todo, de los más desprotegidos

6- Urgente modificar la estructura tributaria de manera que las empresas y sectores qué más ganancias tienen, contribuyan más a los impuestos, suscribiendo el principio de progresividad del impuesto sobre la renta.

7- Estructurar una nueva estrategia para atender el Endeudamiento Público, que rompa con la práctica de contratar deuda para pagar deuda. Debe haber estar claro en que se utiliza la deuda.

2 ― POLÍTICAS Y ACCIONES INMEDIATAS.

1- El gobierno debe mostrar que tiene voluntad política real de atender las demandas sociales. No hacer falsos diálogos para imponer su criterio. Esta práctica ha profundizado la desconfianza del pueblo en sus gobernantes.

2- Debe rebajar el precio del combustible, y que sean las empresas las que asuman el costo. El subsidio a las empresas fortalece la ganancia oligopólica de los grupos que controlan el suministro y son los panameños quienes terminamos pagando la deuda. Este tipo de subsidio debe acabarse. Esto significaría un ahorro importante del gasto del gobierno. Se debe romper con el monopolio del abastecimiento y de la distribución, actualmente controlada por las compañías petroleras internacionales y grupos de distribución.

3- Controlar los precios de la Canasta Básica; todos. La selección de algunos productos produce rejuego de los comerciantes de manera que el resultado final es limitado con esta práctica.

4- Controlar los precios de los insumos agropecuarios y garantizarle al productor un precio de compra de su producto y controlar los canales de distribución para evitar la especulación.

5- Rebajar Los Precios De Los Medicamentos y enfrentar el oligopolio que hasta la fecha ha impuesto los precios a la CSS y al Ministerio de Salud y a los consumidores. La importación oficial y por otros medios alternativos a más bajos precios, debe realizarse.

6- Exigir a la Dirección General de Ingresos (DGI) que establezca Metas de aumentos de los ingresos fiscales en base al control de la evasión y a la elusión fiscal, que la propia institución reconoce que existe.

7- Control del gasto público. No despedir a los funcionarios que realmente trabajan. Se trata de liquidar botellas, nombramientos de familiares y amigos, con altos salarios. Deben reducirse los gastos de representación en 50% por lo menos, suspender el pago de combustible, celulares, dietas, comidas, y cualquier gasto que deben sufragar los funcionarios con su propio salario. Los resultados deben ser públicos y verificables.

8- Control del gasto privado en declaración de renta. Muchos gastos que los dueños de las empresas ponen como gastos, son personales y no deben ser aceptados como deducciones.

Se trata de acciones que reactiven la economía, a través del gasto de las familias y la producción interna, y permitan mejor recaudación fiscal con control del gasto público que no produzca contracción económica.

La finalización de la presente crisis aún está en incertidumbre, ésta no se vislumbra cercana para el año 2022. De manera que es obligante que el gobierno formalice un plan integral frente a las situaciones críticas, y que el mismo sea transparente, participativo y legitimado por la sociedad.

Panamá, 21 de julio de 2022

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