ECONOMÍA: A PROPÓSITO DEL COVID-19 Y EL VALOR DE LA GENTE

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Por: José Antonio Gómez Pérez.
Economista.
Catedrático de la Universidad de Panamá.

Una Integralidad: Economía y Salud.

Economía Básica: Tres Preguntas y Respuestas Para Abordar Una Pandemia.

Síntesis y Consideraciones Finales.

INTRODUCCIÓN.

Enunciado 1:
“De nada va a servir al país tener una población 100% sana, si se va a tener un país en banca rota y con muy pocas posibilidades de recuperación”.

Julio De La Lastra / Conep / Panamá.

Julio de la Lastra, es presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) y dio esta declaración pública en relación a la Ley 287, mejor conocida con ley de moratorias, la cual contempla una serie de medidas económicas y financieras transitorias, para palear efectos de la pandemia Covid-19 en Panamá. (El Panamá América: 7/4/20)

Esta percepción cae como anillo al dedo, para motivar su análisis, y también para introducir este Artículo y motivar su lectura. A mi parecer, lo que el Sr Presidente del CONEP contestó a un periodista, fue una apreciación, cuando menos desafortunada.

Mas allá del incidente, considero interesante averiguar y reconocer algunas lecciones de dicha situación. Lecciones que tienen bastante que ver con las tres preguntas centrales, que ordenan la conversa y el desarrollo de este escrito

Enunciado 2.
La racionalidad filosófica y económica no siempre es la base de algunas decisiones importantes. Ciertas decisiones corrientes se dan por preferencias e intereses específicos, que incluso anteponen ingresos y ganancias particulares sobre aquellos beneficios comunes. En general, la salud, como sector de actividad sanitaria, económica y social, es considerada objetivo de interés público, amparada y protegida por una visión de Estado, desarrollo y bienestar común. (JAGP)

UNA INTEGRALIDAD: ECONOMÍA Y SALUD.

Desarrollo, Estado, Economía y Salud.

Muchas veces, los humanos nos complicamos. Cuando estamos sanos y saludables, no le damos el valor suficiente a la vida y a la salud; es entonces, cuando más valoramos otras preferencias y opciones.

Para mucha gente, la Economía es primordial, entendida como: negocios, bolsas de inversión, circulación monetaria, dineros constantes. Para otra población, la salud y la vida es lo más primordial, entendida como: identidad humana; valor trascendental; y capacidad de trabajo; que bajo condiciones de salud plena es capaz de generar todos los valores económicos posibles e inimaginables.

Además de los intereses y beneficios, hay que tener presente los miedos, su naturaleza y manifestaciones. Ante la situación actual del Covid-19, elegir una u otra opción, también depende mucho hasta de cómo se manifiesta el miedo de cada persona, y el temor de la población respecto a la pandemia.

Las Decisiones Complicadas.

¿Qué es mejor elegir: salud y vidas humanas <o> economía, negocios y empleos?

Entre varias opciones, Elegir significa optar y preferir una opción, racionalmente aquella calificada como ideal. No es que elegir implica un rechazo absoluto y repudio a la otra segunda opción. Se trata de que la opción elegida tiene mayor peso y jerarquía, según la escala de los valores e intereses comunes de la sociedad.

Una pandemia no es eterna, como todo desborde, tiene un espacio de tiempo limitado. Las estrategias más convenientes para controlar y vencer una pandemia siempre son de políticas, procesos y metas múltiples.

Así, en la transitoriedad, toda estrategia ventajosa siempre procura combinar la prioridad y énfasis de la salud con los elementos fundamentales de la economía; eso sí, bajo la situación imperante de crisis y contingencia sanitaria.

El desarrollo de esta importante interrogante es la que organiza el conjunto de las tres preguntas, que a continuación analizaremos detalladamente.

ECONOMÍA BÁSICA: TRES PREGUNTAS Y RESPUESTAS PARA ABORDAR UNA PANDEMIA.

A la primera pregunta general, sobre elegir entre dos opciones, se le adicionan otras dos preguntas, para así complementar el análisis, y ordenar las preguntas en los tres ámbitos que están muy interrelacionados. En la situación actual, se trata de tres temáticas de mucha importancia en las valorizaciones que los países han seguido, referente a las estrategias, para decidir cómo enfrentar los embates de la pandemia Covid-19.

¿Pensando en el Covid-19, cuántas vidas vale la economía de un país?

La economía de un país tiene un valor menor que la vida humana o población del país.

Toda la vida humana y población cuesta más que la economía de un país, porque sin los ciudadanos, productivos y saludables, que trabajen y muevan la economía, ésta no funcionaría, estaría estancada; igual o peor, a como está pasando ahora en la situación de crisis sanitaria y económico-social.

Bajo un visión filosófica y económica general, esta es una respuesta en la dirección correcta.

La vida humana, <población nacional> siempre tendrá un valor <complicadísimo de calcular> pero mucho mayor que la economía material de un país. Los costos y precios de lo mercantil y económico son transitorios, volátiles y a veces hasta subjetivos. Lo que establece mercados de oferta y demanda, otorga valor a todo lo material y mercantil es: la propia vida humana y sus valores.

La humanidad, con su trabajo productivo y preferencias económicas y sociales, es lo que les asigna costo y precio. En el pasado, el presente y el futuro, fue es y será así.

Sin una población saludable y productiva no habría mercados, economía, ni bienes y servicios, ni ricos y pobres

¿Ante la pandemia Covid-19, cuál opción de sacrificio eliges y por qué?

A) Sacrificar salud y vida humana.
B) Sacrificar la economía y su desempeño.

Esta segunda pregunta siempre llama mucha atención. Seguramente porque en el mundo <también en Panamá> hay muchas personas que sienten que la economía de un país es una realidad e institucionalidad importantísima, casi irremplazable. Muy personalmente, me agrada bastante, pues la considero más valiosa y útil para debatir ideas y establecer lecciones, sobre el tema que nos ocupa.

A primera vista o en lo inmediato, las ideas de sacrificio y privilegio se nos dibujan como completamente antagónicas. Mas, luego la percepción parece cambiar, cuando ambas ideas se nutren de la teoría económica, en cuanto a las posibilidades de elegir y sus significados de costos y beneficios. La respuesta correcta debe ser la opción B: Sacrificar la economía y su desempeño. 

En el caso de una pandemia como el Covid-19, racionalmente siempre debemos elegir la opción B. Siempre sacrificar mercancías, negocios, empleos, dineros, etcétera. Todo ello es transitorio, y será recuperable, con el trabajo de la población saludable y aquella salvada.

Jamás debe elegirse el sacrificio de vidas humanas, ello es irrecuperable; amén de ser filosóficamente: inhumano; moralmente: antiético.

Sacrificar la economía, significaría solo una parte de todas las afectaciones, y se trata de un sacrificio temporal en su crecimiento y desempeño. No todo mundo elige con filosofía humanista o racionalidad económica.

Elegir una u otra opción depende mucho hasta de cómo se manifiesta el miedo y temor de la población respecto a la pandemia. Casi siempre los intereses económicos, las ansias de ganancias y beneficio inciden bastante; muy seguramente en forma distinta a aquellos que viven en la inestabilidad y seguridad, con posición económica y social débil y vulnerable.

Sacrificar la economía, significaría solo una parte de todas las afectaciones, y se trata de un sacrificio temporal en su crecimiento y desempeño. Además, ciertamente, no todo se va a destruir, como efecto de una pandemia. Después se inicia un proceso amplio de recuperación económica, que incluso puede contribuir a resolver ciertos déficit económicos y sociales existentes, ya previamente a la llegada de la pandemia.

¿Ante el Covid-19, cuál opción de control eliges y por qué?

A. Inmediato, hay que controlar la pandemia.
B. Hay que postergar el control de la pandemia.

Pensando en el Covid-19, la respuesta correcta debe ser la opción A. Hay que controlar la pandemia hoy, no es racional ni conveniente postergar la decisión de iniciar de inmediato una política de vigilancia epidemiológica y control infecto-sanitario.

Cierto. Esa política, en forma eficiente, tiene un costo económico alto. Pero hay dos lecciones importantes, ideas valiosas y geniales, que la economía nos enseña para tomar decisiones difíciles como lo es el control de una pandemia. En términos de análisis económico, una política sanitaria eficiente y eficaz para controlar una pandemia tiene estos resultados.

A) La sociedad no tiene que pagar con sacrificio humano. Se lucha por salvar el máximo de vidas humanas posibles.

B) En cambio, si se deja crecer la pandemia, el costo en vidas humanas es incalculable. Con toda seguridad, los costos sanitarios para controlar “la pandemia descontrolada” siempre son elevadísimos.

En fin, el costo a pagar es mayor y carísimo, comparado con los costos de una decisión inmediata y oportuna. Además, a futuro el costo económico que hay que pagar sería exorbitante. Cada día que pase sería con costos estratosféricos.

Por eso lo mejor es: A) controlar el covid-19 hasta aniquilarlo, matarlo; y B) simultáneamente, salvar todas las vidas humanas posibles. La economía y su desempeño si pueden esperar; y tiempo suficiente habrá para la recuperación.

Obviamente, debemos tener presente que esta noción “de tiempo suficiente” implica discusiones. Y previamente, hay que discutir otro asunto, sumamente importante:

¿La economía nacional hasta qué capacidad puede soportar la pandemia, sin entrar en una recesión crítica?

SÍNTESIS Y CONSIDERACIONES FINALES.

Como puntal básico, para ordenar las respuestas, está la matriz estratégica de afectaciones de la pandemia, la cual ordena sus componentes por separado, como sigue: (A) Factores estructurales de sanidad y salud, divididos en: vigilancia y control epidemiológico; y servicios de salud; y (B) Factores estructurales económico-sociales, divididos en condiciones de la economía y condiciones de la población, en los ámbitos de sus condiciones y conductas psicológicas, en lo social y político.

En este análisis somero del covid-19 en Panamá, se ha podido observar la relación muy amalgamada que hay entre distintas variables involucradas con la propia complejidad pandémica. El Estado, la administración pública, la economía nacional, y las vidas y muertes son variables reales; y ninguna es un azar o pretexto.

El covid-19: propagador de muertes, miedos y devastación.

La humanidad vive hoy en época de crisis globales, una muy específica es concerniente al control y erradicación de las epidemias. El covid-19 es sólo una de ellas, que aceleradamente se convirtió en pandemia; y que representa una crisis sanitaria y económico-social de una envergadura mundial sin precedente.

En el contexto de la población y su psicología colectiva, la pandemia covid-19 provoca miedos diversos, por sus afectaciones sanitarias, fuerza de letalidad y muerte. A mi parecer, ya hay un miedo colectivo mucho mayor que el temor a la propia pandemia; y es el temor y pánico, ante el empeoramiento inmediato de las condiciones económico-sociales de la población. Estos temores, son extensivos al contexto de la población y la política nacional.

No se debe olvidar que: esta pandemia es un desastre natural que produce condiciones de empeoramiento y devastación económica y social; las cuales pueden generar situaciones de inestabilidad sociopolítica; si éstas son mal gestionadas y administradas por los gobiernos y la sociedad.

En términos políticos concretos, los efectos negativos y devastadores pueden desestabilizar la administración pública de un país, desestabilizar el consenso general o equilibrio político y generar caos sociopolítico. Esta condición, tampoco se debe olvidar, ni subestimar; mucho menos en países <como Panamá> con altos niveles estructurales de desigualdad, inequidad y justicia socioeconómica.

Las estrategias para controlar y vencer una pandemia.

En la actualidad, todas las sociedades modernas y progresistas han desarrollado nociones y objetivos básicos que fundamentan los llamados contratos y equilibrios sociales, bajo los cuales siempre se afanan para concretar. Se trata de objetivos desarrollistas, entre los que siempre se destacan derechos al acceso y provisión de la salud, el empleo y condiciones socioeconómicas dignas.

Las estrategias más convenientes para controlar y vencer una pandemia siempre son de políticas, procesos y metas múltiples. Para los países, una estrategia ventajosa para atender una pandemia, siempre procuran combinar oportuna y pertinente metas múltiples.

En estas estrategias la multiplicidad se dirige hacia los tres objetivos y metas, que abajo se enumeran. Se trata de todo un conjunto común amalgamado, que apunta a afrontar la emergencia provocada por la pandemia, y a la vez, mantener el equilibrio social.

A) Combatir la enfermedad y sostener los servicios de salud.

B) Proteger la economía y sus soportes básicos de crecimiento; y

C) Favorecer conductas psicológicas y condiciones sanitario-sociales que imposibiliten situaciones de caos.

Generalmente, aquellas estrategias excluyentes suelen ser inconvenientes, por los perjuicios y costos que provocan en los contextos epidemiológicos, sanitarios, crecimiento y estabilidad económica, y condiciones sociales y políticas.

Balance de realidades sanitarias y económico-sociales.

En el plano global, el covid-19 anunció y puso en jaque al mundo. Se encendieron las alertas y alarmas, para alistar las estrategias y defensas sanitarias, a fin de enfrentar y controlar la pandemia, en tiempo oportuno y procesos convenientes.

Con certeza, la pandemia covid-19 acarrea pérdida de vidas humanas, y costos extraordinarios y elevados para su contención, vigilancia y tratamientos sanitarios. Como es el caso de otras epidemias, las implicaciones del covid-19 no se quedan restringidas y rebozan el mero contexto de control epidemiológico y servicios de salud, pues también acarrea efectos negativos <hasta devastadores> en la economía productiva, mercados, negocios, empleos y en la vida socioeconómica de toda la población, y en su psicología colectiva.

Las estadísticas del covid-19, globales y nacionales, son muy verídicas, y tienen expresiones de deterioros cuantificables. Los datos de infectados y muertes son reales. Los daños y el deterioro económico y social también tienen datos reales, que significan reducciones y bajones en las actividades de la situación presente.

En Panamá, el Estado Nacional atendió la alarma y tomó su decisión de priorizar una política de prevención sanitaria y una alerta de emergencia nacional. Ciertamente, la estrategia sanitaria puesta en marcha tiene por finalidad asegurar el control de la pandemia en una forma oportuna y conveniencia a la salud de la población total nacional. Luego, según la marcha de la pandemia, el proceso sanitario fue elevado a nivel de contención sanitaria, con medidas restrictivas fuertes, confinamientos y cuarentenas.

En Panamá, los efectos adversos de la pandemia ya configuran de facto una agobiante crisis sanitaria y económico-social. Las estadísticas de los eventos ocurridos así lo atestiguan, tal como registran los balances de resultados y costos extraordinarios. Además, ya hay un bajón significativo en la tasa anual de crecimiento económico corriente; y, más grave aún, una reducción en la capacidad de recuperación del ciclo de contracción, en que ya se encontraba la economía panameña antes de llegar la pandemia. Estos efectos de la pandemia también son muy preocupantes.

Indudablemente, en lo inmediato no tienen soluciones fáciles o rápidas; y, a corto plazo, 1 o 2 años, todo dependerá de las estrategias nuevas, que se logren plantear, para la recuperación. De hecho, ya los eventuales planes gubernamentales oficiales, quedaron sobrepasados por el escenario covid-19 en muchos aspectos. Por el momento, la fecha y condiciones del escenario post covid-19 encierra incertidumbres variadas.

EPÍLOGO.

Afortunadamente, ya tenemos panameños pensando en el futuro. ¿cómo sería el escenario post covid-19 en Panamá, en lo relativo a la situación económica y social? Esta es una pregunta amplísima, y aproximar respuestas correctas nos obliga a realizar otra perspectiva de análisis, diferente hasta el hasta aquí ya realizado.

En primera instancia, me surgen otras varias preguntas, que tendría que contestar primero. Al menos, ya tengo dos preguntas ordenadoras, que les dejo aquí, como inquietud y señuelo, para obligarnos a pensar.

A) ¿Qué capacidad puede soportar la economía nacional sin entrar en recesión crítica?

B) ¿Qué capacidad tiene la gente para soportar el deterioro socioeconómico, y hasta una eventual recesión económica crítica?

En fin, se trata de otro análisis, y seguramente otro escrito.

 

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