Derechos humanos y la “U.S. Supreme Court”

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Manifestantes contra el aborto celebran fuera de la Corte Suprema de Estados Unidos en Washington. (Foto: Evelyn Hockstein / Reuters).

Por Antonio Saldaña
Abogado y analista político

“Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”.
(Declaración Universal de Derechos Humanos)

Los derechos humanos son derechos inherentes al ser humano, esto es, por el solo hecho de encarnar una vida humana, un individuo o una persona; reflexión que viene a colación en virtud del fallo emitido recientemente (viernes 23 de junio del año 2022) por la “U.S. Supreme Court” (Corte Suprema de Estados Unidos de América), mediante el cual fue anulada la histórica sentencia “Roe vs Wade” del año 1973, que garantizaba el derecho al aborto en todo el país del Norte.

Esta decisión del máximo tribunal de justicia estadounidense ha traído devuelta el debate, no soló en aquel país anglosajón, sino también en toda la región latinoamericana, sobre todo, porque EEUU constituye un modelo a seguir en el denominado “mundo occidental”. No obstante, el fondo filosófico del problema radica -en mi opinión- en dilucidar cuándo se inicia la vida de un ser humano y a quién corresponde el derecho a la vida del otro ser humano, a la mujer que concibe o al nuevo ser concebido.

Los cristianos de todas las denominaciones sostienen que la vida humana es otorgada por Jehová Dios, y sustentan que su inicio viene dado, incluso, antes de su concepción en el vientre de una madre. En palabras del “profeta menor” Jeremías, versos cuatro y cinco: “Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones”. Como también en el cántico 139: 16, del libro de los Salmos, que dice: “Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas” (Biblia Reina Valera, Revisión de 1960).

Por otro lado, si partimos del principio que el derecho a la vida es el más esencial e importante de todos los derechos humanos y que la vida del ser humano se inicia desde su fecundación en la matriz de su progenitora, es obvio, en virtud de la caracterización de los derechos humanos, que a la nueva vida humana, a la persona, al individuo le asiste el derecho a la vida.

En consecuencia, al cuestionar ¿a quién pertenece el derecho humano de la vida, a la mujer que la concibe, luego de ser engendrada por una célula masculina o al nuevo ser humano fecundado? En mi opinión, sin duda, al nuevo ser humano. Porque en ese acto la mujer no está decidiendo que quiere hacer de su cuerpo, sino con el destino de un nuevo ser humano cuyo derecho no le pertenece a ella.

En verdad, la mujer decide qué hacer con su cuerpo, con quién hacer el amor, salir preñada o no. Pero una vez embarazada, ella no está reivindicando su derecho humano, al pretender abortar, al contrario, está vulnerando el derecho humano a la vida, derecho humano fundamental que le pertenece por entero al novel humano moldeado. Dicho de otro modo, el “derecho superior del niño” se forja desde el vientre de su madre. En síntesis, lo que no puede decidir —sin vulnerar el derecho a la vida— una mujer, ni ningún otro individuo, es tomar en sus nanos la vida de otro ser humano

Finalmente, como panameño nacionalista que soy, pienso que los jueces de la Corte Suprema de Estados Unidos de América han puesto en un gran predicamento a los “gringueros” del patio.

¿Qué hacer?

Acostumbrados como han estado, a seguir el ejemplo ilustrado de los rubios de ojos azules o afroamericanos de “ojos color de café” del “Norte revuelto y brutal”.

¡Así de sencilla es la cosa!

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