De la pandemia a la lucha contra la pobreza. Editorial de 18 de abril

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La pandemia del Coronavirus (Covid-19) podría dar paso a otra gran y letal pandemia: la del hambre y la exclusión. Esa realidad, podría empezar a perfilarse con el evidente desmoronamiento del modelo económico neoliberal, que dejó desguarnecidos a aquellos países en los que se impuso por la fuerza la privatización de la Salud y se despejó el camino hacia el lucrativo negocio de los seguros médicos.

El clima de incertidumbre que envuelve a los mercados mundiales obliga a los sectores progresistas, incluidos trabajadores, pequeños y medianos empresarios, a unir fuerzas en la anhelada recuperación económica de este país, el día después de la pandemia, y desechar las medidas cosméticas que apuntan al clientelismo o a la caridad oficial, en vez de generar mecanismos de activa de participación.

Ante las difíciles circunstancias que enfrenta Panamá, es necesario avanzar hacia el diseño de un Estado rector corporativo que asuma un plan integral de respuestas y sepa levantar la caída economía en procura de soluciones sensatas a la drástica pérdida del empleo y de los niveles productivos del sector agropecuario y agroindustrial. El duro empobrecimiento de la masa laboral es una grave amenaza.

Si embargo, para que el país pueda empinarse, se requiere que el Estado gestor se organice de tal modo que pueda ser aprobado un presupuesto de guerra, reduciendo las brechas y aplicando un principio de justicia en el ámbito distributivo. Es urgente promover el ahorro, enfrentar con dureza la corrupción al más alto nivel y privilegiar una innovadora reforma fiscal fundamentada en la equidad.

En el período de mayor impacto sanitario y socioeconómico de la actual pandemia, habrá que convocar a los talentos humanos con experiencia comprobada en el manejo de crisis, sustituir el estilo verticalista de conducción política ejecutiva y retomar el valioso mecanismo de concertación y diálogo que fue puesto en práctica en la década de 1970, bajo el mando del desaparecido general Omar Torrijos.

Un buen gobierno debe introducir ágiles canales de comunicación horizontal, desarrollar el principio de la soberanía plena y generar las iniciativas de integración que sirvan de escudos a la propuesta de desarrollo. Asimismo, es obligatorio crear confianza ciudadana y defender, como nunca, el patrimonio de la Caja de Seguro Social (CSS), que es la mayor garantía y base de respaldo al bienestar colectivo.

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