¿Control de precios o subsidios a especuladores?

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Consumidores resienten altos precios de la comida.
“La única forma de bajar los precios es mediante el aumento de la oferta, siempre que no existan oligopolios que logren ponerse de acuerdo en mantener altos los precios”. (Felipe Argote)

Por Antonio Saldaña
Abogado y analista político

El control de precios ha existido desde hace mucho tiempo en el mercado panameño. Por ejemplo, en el transporte terrestre público de pasajeros (selectivo-taxis y colectivos-autobuses y “chivas”). Asimismo, ha sido aplicado en otros servicios, como la dustribución de energía eléctrica y agua potable.

Ese mecanismo anunciado en la esfera del del gobierno, también ha regido en el mercado laboral (salario mínimo). Y, coyunturalmente, en los artículos de la denominada Canasta Básica de Alimentos (CBA).

Ahora bien, en medio del “revolcón” popular, suponíamos todos, que le habían arrancado a los especuladores de los alimentos y artículos de aseo personal, una conquista temporal. Ha vuelto a la palestra pública el tema de la conveniencia e inconveniencia de la política pública del control de precios temporal (seis meses) de 72 artículos de la denominada “Canasta Básica de Alimentos Ampliada y Saludable”. La necesidad de eliminar las distorsiones del mercado, particularmente, la colusión originada con la existencia de prácticas monopólicas y oligopólicas.

¿En qué consiste realmente la medida adoptada por el régimen político en el poder?

Según Guillermo Westricher, “el control de precios es una situación en la que el Estado determina el precio o el rango de precios para vender un producto”. Otras conceptualizaciones sostienen que, “el control de precios es la medida que toma un estado que por medio de normas impone unos precios máximos a distintos productos y servicios” o que “el control de precios es la forma en que el estado fija los precios en lugar del mercado”. O, simplemente, “el control de precios se impone con la intención de proteger al consumidor ante incrementos elevados y repentinos de los precios”.

Por otro lado, el economista panameño Felipe Argote, indica citando al Nobel de Economía en 2001, Joseph Stiglitz, que “una política de control de precios basada en el establecimiento de objetivos de inflación…contribuye a la desigualdad y provoca aumento del desempleo”.

El autor de las teorías económicas para magíster, agrupadas con el título de “Historia de la economía”, expresa algunos sesgos que en el pasado tuvieron las medidas gubernamentales, popularmente conocidas como de “congelamiento precios”, y hace también propuestas novedosas para considerar y cuantificar sus reales posibilidades de implementación. Por ejemplo, dixit el catedrático de Economía, en comento: “no existe control de precios, para los especuladores, pero se impone la mano dura a los pequeños empresarios de clase media que se levantan antes de que salga el sol y cierran el negocio a altas horas de la noche, a quienes actualmente se les ha asignado la tarea de cubrir el subsidio de la Canasta Básica (de Alimentos) por disposición gubernamental”.

También indica el autor de marras, que “el control de precios, sin embargo, le sirvió de argumento para pagar menos a los productores, se perjudicaron pequeños comerciantes y se perjudicaron los consumidores. Los únicos beneficiados fueron los intermediarios”. Esto ocurrió, nos dice el escritor citado, porque “los precios de control estaban por encima del punto de equilibrio (punto donde la oferta es igual a la demanda), o sea, estaban por encima de precio del mercado para beneficio del intermediario y en desmedro de productores y consumidores”

Finaliza el maestro de Economía con la siguiente invitación hecha en el pasado reciente: “yo les propongo a quienes de buena fe proponen el control de precios para bajar la canasta (básica de alimentos) una medida más realista, con la garantía de efectividad bajo el brazo: El Estado debe anunciar la compra a un precio atractivo de toda la producción nacional en los 22 rubros propuestos como prioritarios”. Obviamente, dicha recomendación fue presentada cuando la CBA que se proponía “congelar”, era de 22 artículos de producción nacional.

¿Sería viable dicha teoría hoy, con 72 productos, la mayoría de ellos de producción nacional pero también de importación?

Finalmente, lo que hasta ahora se asumía como una conquista popular, aunque temporal, en una entrevista realizada el martes 2 de agosto en una televisora nacional, el flamante partidario de la “mano invisible” del mercado y viceministro de Desarrollo Agropecuario, Carlos Rognoni, puso en claro la confusión, mientras la población en general consideraba como una medida de control o “congelación” de precios de 72 productos por un período de seis (6) meses. En la práctica, será un subsidio, una “jugarreta política” del presidente de la República, señor Laurentino Cortizo Cohen, quien en realidad va a implantar un nuevo financiamiento estatal del 25% sobre el precio de mercado de los 72 artículos listados.

En otras palabras, en lugar de control de precios o un sacrificio de los comerciantes especuladores, el cartel de la “casona de San Felipe”, va a “premiar” a quienes distorsionan el mercado. En buen panameño, en un acto de birlibirloque, este gobierno de la plutocracia corrupta y de clientela política, va a cambiar la “plata” del bolsillo derecho, para colocarlo —supuestamente— en el bolsillo izquierdo de los panameños (impuestos que los asalariados pagan directamente), dejando incólume los intereses de los causantes de los altos precios y de las ganancias extraordinarias en la cadena comercialización de los “productos de primera necesidad” Es decir, a los que lucran con la precariedad de todos los panameños, particularmente, de los más pobres.

¡Así de sencilla es la cosa!

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