China y la neutralidad del Canal de Panamá

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El Canal de Panamá debe ser una vía neutral.

Por Julio Yao Villalaz
julioyao1@gmail.com

“Ni el Canal ni Panamá —que conforman un todo indivisible— han sido neutrales en ningún momento de la historia. El llamado Tratado de Neutralidad es un documento nulo ante el Derecho Internacional”.

Si el canciller Juan Antonio Tack hubiese fallecido en 2020 y no en febrero de 2011, hubiésemos gozado nueve años más de su sólida integridad personal e intelectual. La primera fecha la registra el Dr. Omar Jaén Suárez en su reciente artículo (“La neutralidad del Canal de Panamá y China”, La Estrella de Panamá, 11 de abril de 2023).

El colega nos trae a la memoria al ministro de Relaciones Exteriores más importante de nuestra historia. Fue Juan Antonio Tack quien trajo al Consejo de Seguridad de la ONU a Panamá en marzo de 1973, y fue este servidor quien diseñó la estrategia en dicho evento a su solicitud.

Complace el artículo del ilustre colega, porque debemos ofrecer luces más allá de nuestras discrepancias. Fue justamente una discrepancia entre el Dr. Jorge Illueca y el embajador Aquilino Boyd, por un lado, y mi persona, por el otro, quienes sostuvimos una agria polémica ante el canciller Tack en torno al tema: ¿qué proponer sobre el Canal ante el Consejo de Seguridad?

El Dr. Illueca -mi exprofesor- afirmaba que, “Panamá debe proponer la neutralización de los canales internacionales”, en tanto que yo sostenía que, “debemos pedir apoyo para nuestra causa como base de las negociaciones de un nuevo tratado”.

La neutralización de los canales era un tema importante, pero impertinente, toda vez que el Canal de Suez estaba bajo la soberanía de Egipto, y neutralizarlo era una inaceptable intromisión en los asuntos de la Liga Árabe, cuyo apoyo necesitábamos. La propuesta del Dr. Illueca solo beneficiaba a Israel, que ocupaba parcialmente el Canal de Suez. En la polémica no participó el Dr. Omar Jaén Suárez.

Una delegación de juristas internacionales del Perú, integrada por distinguidos miembros de la Comisión de Derecho Internacional de la ONU y presidida por el canciller, general Miguel Ángel De la Flor Valle, favoreció nuestra posición y se lo hizo saber al asesor Boris Blanco.

El canciller Tack me propuso en la noche del 13 de marzo de 1973 presentar primeramente la resolución de Illueca/Boyd, la cual, de no ser aceptada, daría paso a la de Torrijos/Tack/Yao.

Tan pronto nuestro canciller leyó la primera, el Consejo, bajo protestas furibundas del embajador de Egipto, decidió cerrar la sesión hasta el lunes 16 “para consultas”. El canciller Tack me pidió tomar el primer avión al día siguiente a isla Contadora “para seguir trabajando”.

A las 7 a. m. del sábado 14, llegó el helicóptero de Omar a Contadora. En entrevista privada, le aconsejé dar un golpe de timón a la reunión, pues habíamos empezado con el pie equivocado. Omar me escuchó más de una hora sin decir palabra, y al final me preguntó: “Ya Tony (Tack) sabe de esto?”. “Sí”, le respondí. “Dígale que Julio Yao tiene luz verde”. EE. UU. vetó la resolución, “pero el mundo vetó a EE. UU.”, según las palabras del canciller en la clausura.

El 7 de febrero de 1974, el Dr. Henry Kissinger, secretario de Estado, y el canciller Tack suscribieron la Declaración Conjunta Tack-Kissinger, cuya redacción final estuvo a mi cargo. Allí no se menciona la palabra “neutralidad”.

Según el Dr. Omar Jaén Suárez, China impuso, “un capitalismo a ultranza”, mas se trata de un socialismo de libre mercado con ciertos controles para que los sectores más ricos no fueran clase gobernante. Se le llama: “socialismo con características chinas”.

Nuestro colega y amigo, dice: “Nosotros esperamos también que (China) cambie su posición frente al Tratado de Neutralidad”.

Sin embargo, ya el presidente Mao Tsé Tung había contestado una solicitud nuestra en marzo de 1973. Al preguntársele qué se entendía con la neutralidad del Canal, Mao respondió que “China apoyará la eliminación de las bases militares si Panamá lo pide”. Para China, no existe neutralidad si hay bases militares extranjeras. Los panameños pensamos igual. ¿Por qué habría de cambiar China su posición?

China ha proclamado una política exterior de paz. Per contra, EE.UU. mantiene cerca de 750 bases militares alrededor del mundo y ha destruido decenas de países.

Los protagonistas de la guerra Rusia-Ucrania son EUA y Rusia. Hay que buscar la paz entre los dueños del circo; no entre sus payasos (Zelenski).

China mantiene una relación respetuosa con Rusia. Fue Francia, y no China, la que hizo de Indochina un territorio vasallo. Mejor ejemplo de vasallaje es el que EE. UU. mantiene en Corea del Sur y Japón.

Existe respeto total entre China y Rusia. La UE no puede pedirle a Rusia que “entre en razón”, pues lleva más de 30 años rogando a los europeos (OTAN) que no se expandan hacia el Este, pero han hecho todo lo contrario.

Nuestro colega dice que, “todos están esperando ver si China apoya abiertamente a Rusia, se opone a su guerra o sigue con una postura ambigua”. China se opone a todas las guerras, y ha hecho recientemente una propuesta amplia de gobernanza y seguridad mundial. Su postura no es ambigua sino coherente. Pedir fronteras seguras para Rusia no es ambigüedad sino hablar con la verdad.

El presidente Xj Jinping apoyó la neutralidad del Canal en la Declaración Conjunta de 3 de diciembre de 2018 con Panamá.

“Donde sí hay algo nuevo es en la determinación de China de reconocer la neutralidad permanente del Canal, lo cual subsana parcialmente su falta de adhesión al Protocolo al Tratado de Neutralidad (Ver: Julio Yao, China, Panamá y la Geopolítica, Imprenta Chen, 2022, pág. 217).

Nadie amenaza al Canal, salvo EE. UU., con su política guerrerista ante enemigos imaginarios.

Las Maniobras Panamax, en las que Panamá no participa ni fue miembro fundante, deja la defensa del territorio (elemento de la soberanía) en manos de más de 20 países bajo el mando de un almirante de EE. UU. y dos almirantes de Colombia y Brasil.

Ni el Canal ni Panamá -que conforman un todo indivisible- han sido neutrales en ningún momento de la historia. El llamado Tratado de Neutralidad es un documento nulo ante el Derecho Internacional.

Mantener esa ficción solo sirve para justificar la militarización de Panamá y mantenernos como un protectorado. Nuestro deber es denunciarlo, desligarnos del mismo y proclamar nuestra neutralidad como país.

Analista internacional, presidente honorario y encargado del Centro de Estudios Estratégicos Asiáticos de Panamá.

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