Centro de Estudios de Políticas Progresistas se pronuncia sobre la realidad nacional

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La inequidad social sigue golpeando a Panamá.

El Centro de Estudios de Políticas Progresistas (CEPP), dedicado al análisis y al estudio de los fenómenos sociales y políticos, acaba de pronunciar un comunicado sobre la realidad que enfrenta ese país luego de la declaración de inconstitucionalidad del Contrato Ley 406, entre el Estado panameño y la empresa Minera, Panamá, S.A.,subsidiaria de la multinacional First Quantum Minerals.

Bayano digital reproduce a continuación el texto del documento de análisis:

Un Panamá verde, un modelo económico humano y sostenible

El país esperó con paciencia el fallo de la Corte Suprema sobre el Contrato-Ley 406 y el 28 de noviembre, el pueblo panameño recibió la grata noticia de su declaración de inconstitucionalidad con el voto unánime de los nueve magistrados. La justicia panameña cumplía de manera responsable con su función de salvaguardar nuestra Carta Magna.

Esta correcta decisión, ha sido el resultado de la activa participación de la ciudadanía, las organizaciones o movimientos sociales, gremios profesionales, grupos originarios y por supuesto la juventud que se destacó en las movilizaciones demostrando que el imaginario de la lucha soberana no ha muerto, sigue siendo parte de nuestro ADN. Las enseñanzas

La tozudez o el interés particular de las principales autoridades, no prestó atención a las exhortaciones que hacían los dirigentes de las organizaciones opuestas a la minería a cielo abierto, ni a los estudios de opinión, realizados por cientistas sociales que informaban, que Panamá debía cambiar radicalmente y que había que darle prioridad al medio ambiente. Tampoco a las lecciones que dejó el movimiento de julio de 2022. Citando al Doctor Harry Brown, director del Centro de Investigación y estudios de Política Sociales (CIEPS), es claro que esta coyuntura nos enseña que: “el pueblo panameño es esencialmente soberanista y anti-enclave, porque aprendió que su futuro, su posibilidad de perfeccionamiento y el desarrollo de todo su potencial, depende de la unidad e integridad del territorio”.

La movilización de rechazo al contrato-Ley, demostró lo señalado. Fue una participación, masiva y creativa, destacándose la lucha de los educadores, sacudidos por el luto de tres de miembros que en la lucha perdieron heroicamente su vida. Igualmente, la lucha de los pescadores de Punta rincón quienes, con sus botes y arriesgando sus vidas, evitaron el trasiego de minerales fuera del país.

Junto a estos actores, una nueva generación ha recogido la bandera de la defensa de la soberanía y en contra del modelo extractivista, basada la explotación minera a cielo a abierto. La nueva etapa que surge a partir del fallo de la corte necesita que se definan los parámetros en que debe vivir el País en el futuro, donde los jóvenes ya no quieren ser convidados de piedra y exigen ser parte del nuevo modelo de país que se deberá construir a partir de este fallo.

Construyamos democracia con equidad

Si aceptamos que las dos crisis que vivió el país en el 2022 y el 2023, son parte de las demandas acumuladas durante varias administraciones, entonces la nueva agenda nacional debe incluir, además de las soluciones a las mismas, la construcción de una nueva institucionalidad, a través de mayor participación del pueblo en la gestión gubernamental, transparencia y rendición de cuentas de funcionarios de todos los niveles, políticas públicas que brinden verdadera igualdad de oportunidades, respeto a la diversidad de culturas, razas y etnias y desde luego, la justa atención a las olvidadas demandas de los pueblos originarios y sobre todo, de una vez por todas, una educación pública de calidad que garantice el ascenso social de nuestra población.

Al gobierno le corresponderá la tarea de debatir el presupuesto y la mejor manera de atenuar el desgaste sufrido es demostrar un oído receptivo a las demandas del pueblo, aprobando un presupuesto real y austero, especialmente en las instituciones que fueron cuestionadas y creando un equipo de trabajo con especialistas en temas de arbitraje internacional para que defiendan los intereses del país en contra de esta empresa que ya nos amenaza con demandas.

Es su deber garantizar una Transición Democrática a tan sólo seis meses de distancia, por ello insistimos en un gabinete que pueda recuperar la confianza del país, la credibilidad será un factor importante en esta transición.

Un atisbo de humildad, aceptando errores cometidos le viene bien a la paz social

Al movimiento popular le toca la responsabilidad de actuar en unidad, respetando la diversidad y sumando todas las voluntades que estén dispuestas a enrumbar los destinos de la nación. Estamos seguro, que nos espera un camino largo y un futuro de lucha y trabajo, con una juventud y un país que sabrán estar a la altura de los acontecimientos, por ello exhortamos a que este debate se realice y que, aprovechando el marco de las reglas del juego democrático, sea uno de los escenarios para hacerlo.

Queda claro que el país demanda abocarnos al debate sobre el Panamá que queremos. La coyuntura nos da pistas claras, nos invita a dar el salto de democracia deliberativa a verdadera democracia participativa, es evidente que el sistema restringe la participación de vastos sectores de la población que no se sienten representados y sin acceso real a instancias de gobernabilidad. La forma en que se accede al liderazgo es restrictiva y excluyente.

Los partidos políticos necesitan transformaciones estructurales urgentes antes de dejar de ser vehículos idóneos para representar a la sociedad. En ese orden de prioridades urge repensar la mejor manera de encontrar el balance adecuado con efectividad entre los poderes del Estado, el presidencialismo excesivo y la falta de una adecuada descentralización nos están asfixiando la democracia. Todo ello nos obliga a no postergar más los cambios constitucionales.

Ojalá podamos leer entre líneas el sentimiento profundo de la población que la coyuntura nos evidencia, un sentimiento de agotamiento y hastió con el rumbo que lleva el país.

Es momento de ponernos de acuerdo en el Panamá que necesitamos, que dejé atrás las exclusiones, el juega vivo, la corrupción, la falta de oportunidades, el clientelismo rampante entre otras taras.

Los panameños exigen a gritos un nuevo modelo de desarrollo, de coexistencia, de mejor distribución de la riqueza, donde halla respeto al mérito que con esfuerzo y sacrificio alcanzan los panameños, sin importar su condición social.

Un país con desarrollo sostenible y sobre todo, ahora sí, queda claro, uno en el que su oro sea verde.

Panamá, 29 de noviembre de 2023

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