Buen Abad: «J.J. Rendón ha desarrollado una industria del golpismo comunicacional»

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Fernando Buen Abad, mexicano, integrante de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad

Por Hector Bernardo
Periodista argentino
Analista internacional

Luego de que un grupo de mercenarios intentara la incursión militar en Venezuela, que tenía como misión capturar o asesinar al presidente Nicolás Maduro, el diario norteamericano The Washington Post develó un contrato entre la empresa de «seguridad» Silvercorp USA, a la que pertenecían varios de los detenidos, el líder opositor venezolano Juan Guaidó y el operador político vinculado a medios de comunicación hegemónicos, Juan José Rendón.

Entrevista a Fernando Buen Abad | May 10, 2020 | Periódico Contexto, Argentina | En la madrugada del domingo 3 de mayo, un grupo de mercenarios intentó desembarcar en Venezuela y fue repelido por las fuerzas de seguridad del país. Varios de los mercenarios murieron en el enfrentamiento y otros fueron capturados. La investigación posterior llevó a otras detenciones, entre las que se encontraron las de dos ex boinas verdes de Estados Unidos (Luke Denman y Airon Barry) vinculados a la empresa de «seguridad» con sede en Miami Silvercorp USA.

Tras la fallida incursión militar, el diario norteamericano The Washington Post publicó un artículo titulado «De Miami a Venezuela: así falló el plan de ‘capturar’ a Maduro». Allí, los periodistas Anthony Faiola, Karen DeYoung y Ana Vanessa Herrero develan el contrato firmado entre el líder opositor venezolano (y autoproclamado presidente interino), Juan Guaidó, el director de la empresa Silvercorp USA, Jordan Goudreau (veterano de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos), y el operador político Juan José Rendón, con estrechos vínculos con medios hegemónicos de comunicación de la región y líderes de ultraderecha.

Según se señala en el artículo, el contrato decía claramente que se trataba de «una operación para capturar/detener/remover a Nicolás Maduro, eliminar el régimen actual e instalar al presidente venezolano reconocido, Juan Guaidó». En una entrevista realizada por la cadena de noticias norteamericana CNN en Español, Rendón admitió que lo había firmado, aunque dijo que se trataba de un acuerdo que no llegó a hacerse efectivo, pero reconoció haberle dado a Goudreau, al menos, 50.000 dólares.

En declaraciones a The Washington Post, Goudreau sostuvo que lo contrataron para arrestar a la persona «que ha estado usurpando el poder, Nicolás Maduro».

Para comprender quién es J.J. Rendón y conocer el trasfondo y accionar de este oscuro personaje vinculado a medios hegemónicos de comunicación, Contexto dialogó con el filósofo e investigador Fernando Buen Abad, miembro de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad.

Buen Abad remarcó que «en la reciente ofensiva que desarticuló el gobierno de Venezuela, apareció en el trasfondo el grupo que desde hace ya mucho tiempo articula la táctica y la estrategia contra el gobierno de Nicolás Maduro. Algunos de los nombres que han sido ya revelados tras esta operación tienen ya sus años trabajando en todo el continente. Uno de esos personajes es J.J. Rendón».

«Se trata de un hombre conocido desde hace ya mucho tiempo como uno de los principales aliados de Álvaro Uribe y de Juan Manuel Santos en Colombia. J.J. Rendón ha desarrollado una industria del golpismo comunicacional, lo que ellos llaman ‘asesoría’. En base a ello, han creado toda una doctrina bajo la cual se encajan muchos de sus feligreses, uno de ellos, muy conocido en Argentina, es Jaime Durán Barba», explicó, y luego agregó que «Duran Barba también es conocido en otros países por sus andanzas acompañando a la derecha y a la ultraderecha en las operaciones de sabotaje, de golpismo y, por supuesto, de criminalización o linchamiento mediático de movimientos sociales y líderes populares».

Buen Abad señaló que «J.J. Rendón ha tenido la impudicia de mostrarse, esta vez como parte del grupo que diseña y financia el golpe contra Venezuela contratando mercenarios, por supuesto con la bendición de Donald Trump. Rendón también se ha caracterizado por el desparpajo de sus intervenciones: se hizo fotografiar en una revista de mucha circulación en México, en la que dijo, sin empacho, que haría todo lo que estuviera en sus manos para impedir que Andrés Manuel López Obrador llegase a la presidencia de México. Aclaró que lo haría dentro de la ley, pero, conociendo su accionar, por lo menos suena a una aclaración dudosa».

«Así de cínicos, así de desvergonzados se muestran estos personajes de la derecha y la ultraderecha que, particularmente desde Miami, articulan ideas y acciones perversas. Pero lo fundamental de esta operación, y de todo lo que ha sido develado gracias al accionar del gobierno del presidente Nicolás Maduro y a la alianza cívico-militar, es algo que yo he venido trabajando hace tiempo: la caracterización de un ‘Plan Cóndor Mediático’ contra los pueblos y las democracias en América Latina. Donde hay bases militares [de Estados Unidos] hay bases mediáticas, y donde hay operaciones mediáticas hay armas», sostuvo.

Buen Abad afirmó que «esta combinación entre la lógica de la manipulación comunicacional y el resguardo armado que ellos tienen contratando toda clase de mercenarios crea una ecuación que es altamente peligrosa para la región que, tengo la impresión, no hemos acabado de comprender, ni hemos logrado denunciar y desmontar con la mayor decisión».

«Tenemos que estar advertidos que no se trata solamente de estrategias de comunicación en una controversia por ideas distintas o por apreciaciones diferentes frente a la democracia; sino del manejo de los medios de comunicación como armas de guerra ideológicas para desestabilizar gobiernos y quedarse con las riquezas naturales de los pueblos y, por supuesto, abaratar la mano de obra de sus poblaciones», remarcó.

Por último, Buen Abad aseguró que «la figura de J.J. Rendón, al quedar a la vista de todo el mundo con su firma y con su rostro, nos aporta un elemento muy importante como prueba para no seguir engañándonos y entender con mayor profundidad la clase de guerra comunicacional, y guerra convencional con armas, que son. Repito, una ecuación que hoy por hoy amenaza a las democracias de América Latina».

 

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