Arzobispo Ulloa pide al gobierno de Cortizo dirigir la mirada al campo

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Arzobispo José Domingo Ulloa. (Foto de Archivo / Panamá América).

El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, pidió al gobierno de presidente de la república, Laurentino Cortizo, dirigir la mirada al campo y privilegiar en las políticas de Estado a los agricultores abandonados y excluidos por el modelo económico neoliberal.

Bayano digital entrega a sus lectores el texto completo de la homilía que el líder espiritual metropolitano pronunció el domingo 17 de mayo en defensa de los productores agropecuarios empobrecidos y en respuesta a los objetivos ambientales trazados en la encíclica papal Laudato si, sobre la estrecha relación entre el hombre y la tierra:

Agricultores y productores:

La pandemia puso en evidencia, en su justa dimensión la importancia de los agricultores y productores: una de las más antiguas y necesarias para nuestra supervivencia. Recordemos, siempre por lo menos una vez en la vida necesitas a un médico, un abogado o un arquitecto, pero al menos tres veces al día necesitas a un agricultor.

¡La gente del campo…!!!  No les pagan bien sus productos, nadie les paga lo justo cuando el viento o el clima están en su contra, cuando hay plagas, cuando se les quema su casa… no hay gobierno que los ayude, que les haga casa nueva; sin embargo, levantan la cara con amor ¡y siguen adelante!

Al campesino no le preocupa la cuarentena. Es una persona muy pintoresca: Fuma, bebe, cuenta cuentos, sostiene varios hijos, siembra frijol, papa, yuca, maíz, plátano, caña, recoge y ordeña 50 vacas desde las 4 de la mañana. Al ojo sabe cuánto pesa un bulto y con mirar o darle una vuelta, sabe cuánto pesa un puerco o una vaca; carga un machete siempre para defenderse, pero lo usa más para sembrar vida que para quitarla.

El campesino de a pie nunca se jubila, no tiene seguro social, no le afecta la altura, va sin protector solar, no sufre depresión ni estrés, no lo tumba una gripe, camina desajustado, su teléfono celular “gallito” casi nunca tiene señal y, cuando hay, nunca suena.

El campesino reconoce un aguacate maduro sin apretarlo, tiene una uña larga para pelar mandarinas. Él saluda unas 150 veces al día, y se despide hasta 3 veces antes de irse. Habla fuerte hasta para contar un secreto, se sabe atajos para llegar más rápido… conoce cuándo va a llover y falla menos que los meteorólogos.

Escucha noticias por la radio, y lo cree todo. Sabe lo bueno que es purgar a sus hijos y nietos… el ángel de la guarda nunca lo ha desamparado. Le dice Ingeniero a cualquiera, y todos a él le dicen Don; ha comido tortuga, iguana, zaino, venado, culebra y todo eso le sabe a gallina. No sabe cuándo es festivo y tampoco por quién votar, pues todos le han ofrecido y todos le han quedado mal.

No existe nada más hermoso que un campesino de mi tierra, como lo fueron nuestros abuelos y sus padres. ¡Qué vivan los campesinos que en esta cuarentena nos muestran realmente lo que valen…! Hemos visto la gran importancia de recuperar el agro y apoyar al campesino, y si no lo hacíamos hubiéramos estado en muchos lugares muriendo de hambre.

Cultivar la tierra no es nada fácil, pero es el orgullo de nuestra gente del campo, cuyas manos encallecidas, nos alimentan diariamente. Algunos de sus hijos no han querido seguir la tradición, pero quienes se quedan lo hacen con pasión, cuidando celosamente cada grano, cada cultivo, cada gallina, cada vaca, cada puerco, para alimentar a todo un país. El campesino no solo nos ofrece sus productos, sino todo su esfuerzo por sostener a nuestro país. Reconozcamos el valor de este trabajo.

Una de las grandes lecciones aprendidas en la pandemia es que la seguridad alimentaria se puede sostener a corto, mediano y largo plazo, apoyando al sector agropecuario como prioridad en la política estatal.

Depender de las importaciones para alimentar a nuestro pueblo es un fracaso. Las luces de una economía liberal, se fueron apagando poco a poco, y hoy se debate entre la gran incertidumbre de ver cómo se sostendrá frente a las secuelas que está dejando la pandemia.

Ninguna economía que dependa al 100% de las importaciones va a poder sostener la seguridad alimentaria de su población.

Pasos positivos

Reconocemos como una acción positiva el programa PANAMA AGRO SOLIDARIO, establecido el gobierno nacional, con créditos al 0% de interés para producir comida, granos y carne, que es lo que necesitamos para alimentar a nuestra gente.

Pero sabemos que nuestros productores necesitan más para seguir trabajando. Es necesario hacer una revisión individual de la situación económica de cada uno de los agricultores y productores. Para mejorar su situación crediticia, se debe garantizar su acceso a los insumos que requieran para producir; que el programa AGROVIDA con su paquete tecnológico de semillas, insumos y herramientas para productores de 0 a 5 hectáreas, sin ningún costo, se pueda cumplir; incluso hay quienes sólo piden los equipos para trabajar… ¡lo demás, lo producen ellos con su sudor!

Hemos querido hoy honrar a los campesinos y productores, por eso invitamos a un matrimonio que vive de la agricultura familiar, dignos representantes de la Granja Vallecito en Coclé del Patronato del Servicio Nacional de Nutrición, quienes han demostrado lo que se puede hacer si se les dan las herramientas adecuadas. Nuestra bendición para ustedes y todos los miembros de su familia y de la granja, así como también ponderamos el trabajo de todo el equipo del Patronato de Nutrición, dirigido por la Ing. Yariela Gallegos, con más de 25 años al servicio de esta organización que combate el hambre en nuestros campos.

Ponderamos también el trabajo del equipo del Ministerio de Desarrollo Agropecuario, encabezado por el ministro Augusto Valderrama, que realiza para fortalecer la seguridad alimentaria del país, con una proyección a futuro, como se debe hacer.

Les reitero la bendición de Dios a todos los miembros del equipo del MIDA y al cuerpo de voluntarios, quienes trabajan arduamente en ATLAPA elaborando las bolsas de comida seca, y a los que están en la sede del MIDA junto al IMA comprando a los productores agropecuarios las carnes y granos, para que no se pierdan y lleguen a las poblaciones afectadas por esta pandemia.

Les exhortamos para que no desmayen en su dura tarea, que sabemos es difícil en los momentos actuales. La gran satisfacción que les quedará –a pesar del miedo natural que puedan tener– será lo que hacen de corazón por esa población que necesita de ustedes.

Consumir nuestros productos nacionales

Gracias a Dios cada vez son más los profesionales del campo con carrera y con una formación específica, quienes deciden ser sus propios jefes y lanzarse al sector. Con profesionales, tecnologías y política agropecuarias inclusivas para todos los agricultores y productores, podemos tener la seguridad alimentaria que demanda Panamá.

Aprovechamos también para compartirles que nos sentimos esperanzados y entusiasmados con los jóvenes del Movimiento Laudato Si’ de la Arquidiócesis presente en distintas parroquias, y que es fruto de la Jornada Mundial de la Juventud. Ellos inspirados en la Encíclica del Papa Francisco, promueven un nuevo estilo de vida que busca una ecología integral, que impida la autodestrucción de la humanidad.

Aprovechemos el alto obligado que nos ha hecho la pandemia: «Como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo […] Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida» [148]. (Carta de la Tierra, La Haya, 29 junio 2000).

Al recordar hoy al Santo Patrono de los Agricultores, San Isidro Labrador, quien demostró su amor a la tierra, a la labranza y al hombre del campo, los invitó a iniciar una cruzada nacional que impulse a todos a identificarse y a apoyar lo que se produce en Panamá, que es bueno y de calidad. Brindemos el apoyo a la producción nacional comprando sus productos, privilegiándolo frente a lo importado… para que gritemos todos a viva voz: ¡Panameño, con orgullo consume lo tuyo!

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