A los 116 años de fundación del Nido de Águilas

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Institutores e institutoras de la generación de 1957.

Por Alberto Velásquez
Periodista. Promoción del Nido de Águilas de 1957

Corría el año de 1951, cuando ingresó a las aulas del Instituto Nacional una pléyade de jóvenes, quienes luego se graduaron en 1957 como bachilleres. Algunos de ellos ingresaron al plantel de enseñanza media en el transcurso de esos años. Muchos de aquellos jóvenes con vocación patriótica son destacados profesionales que han contribuido con sus conocimientos al desarrollo de Panamá.

En esta semana, en la que se conmemora una vez más la creación del Instituto Nacional, mediante la ley 22 de 1907, es imprescindible llamar la atención sobre la voz combativa y cuestionadora de los aguiluchos de ayer, que tanto hicieron para enderezar al país frente al latrocinio y la falta de interés en elevar los niveles de la Educación nacional liberadora y transformadora.

Han transcurrido 116 años desde aquella histórica fundación, mientras la población se dirige hacia un Estado fallido, caracterizado por el clientelismo político y la corrupción, sin que al menos un institutor de la actual generación pronuncie una voz de protesta, suficientemente valiente, para que el país tenga mejores rumbos.

La generación del 57, sumergida en su propia ancianidad, poco puede hacer en las calles, pero sí está decidida a manifestarse con su vasta experiencia y la brillantez de su inteligencia, para orientar a los jóvenes sobre la lucha para construir un mejor futuro nacional y exigir respeto a la soberanía de este país.

Los integrantes de la generación del 57 y de otras promociones nos reuniremos en varios actos esta semana y exigiremos explicaciones sobre la desaparición de más de 9.000 libros de la desmantelada Biblioteca Eusebio A. Morales, convertida en un depósito vergonzoso.

Es necesario llamar la atención sobre las malas condiciones de salones de clases anegados en el Alma Mater y la falta de ventilación adecuada en la aulas. Asimismo, hay que protestar contra la gestión de la rectoría en ese centro de enseñanza, vislumbrando el triste panorama de los aguiluchos, quienes podrían terminar completamente adocenados y sin memoria histórica.

2 COMENTARIOS

  1. El periodista Alberto Vela´squez no ha leído mi libro PANAÁ OFENDIdA o el robo en Panamá, en que condeno la destrucción de 10,000 libros de la bibiliteca. Se lo he mandado do veces. Ricardo M. Alba, Graduado 1956.

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