Por PhD Ing. Carlos Lorenzo
“El inmovilismo se ha puesto en marcha y no sé cómo pararlo”
(Edgar Faure).
“No se puede reformar la institución sin haber reformado previamente los espíritus, pero no se pueden reformar los espíritus si no se han reformado previamente las instituciones” (Edgar Morin , 1999).
¡-. Cual espejo de la sociedad, la Universidad de Panamá padece una profunda crisis estructural que ha derivado en uno de los más trascendentales desafíos que se le presentan hoy al país y, en primer lugar, a los profesores, estudiantes y funcionarios administrativos de esta Alta Casa de Estudios. Esto da sentido al planteamiento del profesor DENIS JAVIER CHÁVEZ, CANDIDATO A RECTOR (2026-2031) cuando sentencia que “El cambio no es una opción, es una necesidad”. En la visión del Profesor Chávez, se trata de una crisis multidimensional en cuya génesis gravitan diversos factores que, entre otros aspectos clave, condicionan la institucionalidad, la capacidad de gestión y operativa, la gobernanza, la legitimidad social y ética.
En un contexto gubernamental y político caracterizado por la minusvaloración de la ciencia, las humanidades y las artes, es preciso tener claro que hoy la universidad pública en nuestro país está bajo severo ataque, en el marco de una nueva generación de políticas neoliberales orientadas hacia un Estado Mínimo, recortes a la inversión social y de acuerdos de ajustes con los organismos financieros internacionales, como el FMI, el BM y EL BID. El asedio no es únicamente contra la UNACHI, por más que su rectora aporte sobrados pretextos; es la reacción en cadena que se genera según la “Teoría del Dominó” (M. A. Bernal dixit) y que al decir de tan señalado personero ventrílocuo del círculo del poder, se cierne sobre la Casa de Méndez Pereira.
2-.La REELECCION continua e indefinida del Rector y de todas las Autoridades Universitarias establecida mediante LEY 24 de 14 de julio de 2005, junto a otros factores, configuró un complejo entramado de relaciones petrificadas que constituyen la columna vertebral de un SISTEMA CLIENTELAR que permea todas las estructuras de gestión y administración de la Universidad, incluyendo las Facultades, Institutos, Vicerrectorías, Centros Regionales, Extensiones Docentes, así como todo el aparato administrativo, gremios, asociaciones y grupos estudiantiles. En breve, Por CLIENTELISMO se asumen “los complejos entramados de relaciones, prestaciones, contraprestaciones, lealtades, obligaciones, compromisos e intercambios informales que se configuran entre un patrón que utiliza el poder para repartir prebendas a un vasallo o súbdito a cambio de su apoyo o usa ese poder en su contra cuando ese súbdito no colabora con el sistema” (Pinnock, 2016; N. Bobbio). REELECCIÓN Y CLIENTELISMO, cara y sello de una misma moneda, han dominado la política y definido el poder en la Universidad de Panamá a lo largo de más de dos décadas.
En la cúspide del gobierno universitario el control del presupuesto es uno de los aparatos de poder que garantizan al Rector y a su círculo inmediato las condiciones que alimentan las redes clientelares y que aseguran su reelección y el continuismo, su perpetuación en el poder directamente o a través de su UNGIDO o grupo de “Amiguetes” (Mr. Chapman dixit). Debe tenerse presente que el presupuesto general sobrepasa los B/ 300.0 millones anuales, lo que en 5 años asciende a unos B/1500.0 millones. Se ha de considerar, además, que la Universidad de Panamá cuenta con un gran número de unidades académicas, de investigación, extensión y prestación de servicios, así como de administración y gestión, cuyos directivos en su gran mayoría son de libre nombramiento y remoción. Esto supone un enorme espacio para jugar con cientos de nombramientos, remociones, ascensos, tiempos completos, manejo de cargas docentes, permanencias, contrataciones, licitaciones, cooptación de cúpulas gremiales y de asociaciones estudiantiles, sobresueldos, en todos los niveles del aparato burocrático. Este régimen clientelar se reproduce en todas las unidades académicas y administrativas de la institución, configurando auténticos feudos burocráticos. La captura del poder universitario por las redes y feudos clientelares explica el vaciamiento de la misión, los objetivos y las funciones de la universidad, la pérdida de su hegemonía cultural, su debilidad institucional y su deslegitimación ética y social.
3-. La campaña electoral en curso que comprende la elección de Rector, Decanos y Directores de Centros Regionales Universitarios, que culmina el próximo 1 de julio, expone en directo y en tiempo real el grado de descomposición al que se ha conducido la institución. La banalización de un proceso electoral de tanta relevancia para el país en la coyuntura presente y en la perspectiva que tenemos por delante, su transformación en un espectáculo circense, carnavalesco, huérfano de propuestas y carente de una visión prospectiva, se corresponde cabalmente con las apetencias reeleccionistas de un gran número de los candidatos postulados para la vigencia 2026-2031.
De los 6 candidatos a la rectoría, uno ha sido Vicerrector Académico a lo largo de la última década, designado por el Rector para este cargo y que lo reemplaza en sus ausencias temporales; de resultar electo, completaría 15 años en la cima del gobierno de la Universidad y, de ser reelecto dentro de cinco años, como él mismo ha dado a entender, estaría dos décadas continuas en esa cima. Otro de los aspirantes ha sido Director de un Centro Regional por más de 20 años. Finalmente, una candidata a la rectoría hasta este momento ha sido Decana de una Facultad, cargo que ostenta por los últimos 15 años sin que sean ostensibles aportes a la Universidad en su conjunto y menos aún al país.
Con respecto a los candidatos a Decanos la situación es igualmente escalofriante. Uno que aspira a la reelección fue Director de un CRU por 9 años, Vicerrector durante 10 y Decano por 10 más hasta el presente, acumulando casi tres décadas de control cuasi feudal a ese nivel. Otro de los aspirantes cumple 10 años en el cargo y pretende reelegirse por un lustro adicional. Tres de los actuales decanos, con 5 años en el cargo, pretenden reelegirse por el próximo quinquenio 2026-2031, para completar el decenio.
Finalmente, otro de los pretendientes con un prontuario escabroso ya fue decano en el quinquenio 2011-2016 y espera reelegirse para el período de 5 años que viene.
En cuanto a los Directores de Centros Regionales que aspiran a la reelección, uno cumple 23 años de ostentar el cargo, otro 18, seguido de uno con 14 años y otro con 10. Por último, uno que fue Director de 2003 a 2011 aspira a volver por un nuevo quinquenio, en tanto que un Director actual pretende reelegirse para completar el decenio en el cargo.
Como me dijo alguna vez el Tío VITO en mis vacaciones en el Castello Degli Schiavi: “No hay nada mejor que un buen robo para estrechar los lazos de familia”




