9 de enero

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Julio Bermúdez Valdés, Periodista

Por Julio Bermúdez Valdés
Periodista

¿Cuánto cambió Panamá en los últimos 56 años? ¿Cuántos de esos cambios llevan el sello, la sangre y el recuerdo de los mártires de enero? El nueve de enero de 1964 fue la parte culminante de una etapa que, iniciada en la segunda mitad de los años 50 con la siembra de banderas, concluyó con los graves enfrentamientos que ya conocemos. El nueve de enero fue una especie de síntesis de jornada y el relanzamiento de una batalla que para aquellos años ya marcaba más de medio siglo, si se considera que los escarceos panameños por hacer valer la soberanía que nunca cedimos comenzaron casi que con la separación de Colombia.

Ese nueve de enero es pues, fronterizo, fin y comienzo de nuevas luchas, que realizaron primero pequeños grupos, personalidades aplastadas en la bondad de sus intenciones, solitarios y casi acetas, y el tema evolucionó hasta convertirse en eso que Omar Torrijos definió como la “religión de todos los panameños”.

Fue esa rebeldía, anónima y espontanea, la que provocó que a principios del siglo XX se produjeran dos desarmes de la policía, a petición de EEUU. Fue esa rebeldía anónima la que en los años XX se resumió en varios lemas de Acción Comunal: “hable en español y cuente en balboa”, por ejemplo. Sustento suficiente como para entender a aquellos que sostenían que “no nos convertíamos en gringos por minuto”.

Fue esa rebeldía, ya con rostro y más organizada que espontanea, la que en 1936 puso fin al protectorado con los tratados Arias-Roosevelt, y que los años 40 dio origen a una serie de organizaciones como la Federación de Estudiantes de Panamá o la Federación Sindical de la República de Panamá, hasta impedir la continuidad de 134 bases militares estadounidenses en territorio nacional.

Si fue eso, parte de lo que ocurrió antes del nueve de enero de 1964, y parte de lo que ha ocurrido después. No es arriesgado sostener que los Tratados Canaleros de 1977 fueron consecuencia de eso hechos; igual que el proceso descolonizador que siguió por 23 años ; o la recuperación del control total del territorio nacional el 31 de diciembre de 1999. Se puede ampliar las conquistas.

Pero el tema que subyace es otro, es el social, el educativo, el del uso adecuado de los recursos recuperados, y por qué no, el de la neutralidad ante un mundo cada vez más complicado por los vientos de guerra.

Que los mártires dijeron ¡no a las bases!, las bases se fueron; que reclamaron soberanía, allí está la soberanía; en lo que los panameños no parecen ponerse de acuerdos es en la administración equitativa, adecuada de los recursos. Enhorabuena la decisión del nuevo gobierno de conquistar una Sexta Frontera, que nos dé la oportunidad de reencontrarnos como sociedad.

El reclamo de los mártires por la soberanía solo era por el derecho que teníamos como país a construir mejores días. Y lo hemos hecho… en parte. Es hora de entender que superar las desigualdades también era parte de esa lucha.(JBV)

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