28 de noviembre de 1821: día de la independencia del yugo español a la dependencia de la Gran Colombia

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Tras la independencia de Colombia, Panamá fue sometida por EEUU.

Por Antonio Saldaña
Abogado y analista político

Una de las formas de dominación política es mantener a los pueblos ignorantes. He allí la razón de la monstruosa estafa cultural cometida por un sector de la intelectualidad panameña, sobre los hechos que dieron lugar a que noviembre se le haya denominado eufemísticamente: “El mes de la Patria”.

Hay quienes piensan que el colonialismo es una categoría solo aplicable a la economía o la política y que únicamente es ejercida por las grandes potencias, pues, la historia y la vida, han revelado que hay colonialismo cultural, el cual es ejercido también, por verdugos nacionales. Tal es el caso de la triste historia nacional panameña, contada por las fuerzas dominantes de la “burgoligarquía”.

Cuenta la historia, que no es historia científica, que un buen día se levantó el “patrón” lleno de patriotismo y le dijo a su vasallo intelectual; “Hoy, acabas con ese cuento de dos independencias del Istmo”. El buen trabajador del intelecto, reunió a sus pares de la “cantina” y decidieron —sabiamente— denominar a un acto emancipador —el primero— independencia y, al segundo, minusvalorado al azar, como “separación”. Así nació el perínclito pronunciamiento de la Academia Panameña de la Historia, que dio origen a semejante despropósito, histórico y jurídico de Independencia del 28 de noviembre 1821 y separación del 3 de noviembre de 1903, y que hasta la fecha padecemos.

Veamos lo que proclamaron los autores del primer acto de autonomía política de los istmeños, el 28 de noviembre de 1821, conocido como “Acta de Independencia del Istmo de Panamá”.

Artículo 1. Panamá espontáneamente y conforme al voto general de los pueblos de su comprensión, se declara libre e independiente del gobierno español”.

“Artículo 2. El territorio de las Provincias del Istmo pertenece al Estado Republicano de Colombia, a cuyo Congreso irá a representar oportunamente su diputado”.

El pronunciamiento de los “próceres de la primera independencia”, no puede estar más transparente. Primero, en nombre del pueblo, declaran la independencia del “gobierno español”, es decir, deshacen las cadenas que lo ataban al “yugo español”. A la dependencia del imperio español.

Pero, a renglón seguido, es decir, por disposición del artículo segundo, no es que vincula el Istmo de Panamá a Colombia, mediante un acto de unión, sino que proclama, declarara, anuncia, que “El Territorio de las provincias del Istmo pertenece al Estado Republicano de Colombia,…”.

Con este claro pronunciamiento de los “dependentistas” de principios de la tercera década del decimonono, tendrían razón los zafios razonamientos de quienes opinan que la “separación” de Panamá de Colombia de 1903, es un acto espurio e inacabado de “desmembramiento de la provincia o Departamento de Panamá del Estado Republicano de Colombia”.

Las pruebas documentales, que reivindican la historia científica y no de mitos y leyendas, peor aún, de groseras y antojadizas interpretaciones; indican de forma meridiana que el 28 de noviembre de 1821, hace 202 años, la Nación panameña, constituida por los pueblos del Istmo, paso de la dependencia del yugo español a la dependencia, primero de la “Gran Colombia”, y desde 1830 -año en que se deshizo el proyecto bolivariano- a Nueva Granada y República de Colombia, más recientemente, cuando los panameños logramos la real y verdadera independencia mediante la gesta patriótica del 3 de noviembre de 1903.

¡Así de sencilla es la cosa!

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