20 de Diciembre

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Mural en memoria de los caídos en la invasión del 20 de diciembre de 1989. (Foto: Aris Martínez/ El Siglo).

Por Toracio Iturralde
Docente

Tantas cosas ocultas, tantas verdades.
Tantas frases metafóricas para ocultar
la rabia que cayó sobre nuestro suelo.
Tantos ojos que miran de lado,
tanto miedo de reconocer lo dado,
tanta soberbia de no sentir nuestro duelo.

Veinte de diciembre que nos acompañas,
que caminas junto al dolor,
que caminas recogiendo el relato,
las miradas llorosas, el grito desesperado,
el pecho demolido por no encontrar los cuerpos,
las sonrisas, las esperanzas, los vuelos
del trineo ensangrentado.

Veinte de diciembre que reflejas hipocresía,
de los que no reconocen la valentía
de innumerables panameños.
Que difaman a quienes entregaron sangre,
familias, abrazos, sonrisas.
De los que tomaron el fusil
para defenderte, para entregarte su amor,
su espíritu, su vida.

Tantas cosas ocultas, tantas verdades
que resurgirán cual fénix
en la memoria inclaudicable,
en la pasión y rabia contenida,
en las lágrimas del jamás olvido,
en la voluntad del jamás perdono,
en la decisión de culminar las misiones:
Ser libres, soberanos y no subyugados.

Tantas vidas que contar y encontrar,
tantos heridos de cuerpo y alma.
Tanto interés criminal, oligarca,
de borrar nuestra historia
para no molestar la arrogancia
del imperio que domina.
Tanta entrega servicial, a los designios asesinos,
tanto miedo de declarar
lo que clama nuestro pueblo,
veinte de diciembre, duelo nacional.

Tantas cosas ocultas, tantas verdades
que verán la luz,
que saldrán cual combatientes
a rescatar la memoria,
a rescatar la dignidad mancillada
a demoler colaboradores oligarcas,
que sobre la base de nuestra sangre,
han entregado su alma
a los férreos tiranos.
Tantas verdades
que se convierten en estandartes,
que se convierten en banderas
para la victoria final.

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